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Una creencia es una idea que se considera  verdadera y válida por la persona que la posee. Muchas veces tomamos creencias y las añadimos a nuestro mapa mental sin cuestionarnos de dónde vienen o si son verdaderas o falsas. Las aprendimos de nuestra familia, profesores, amigos y la incorporamos a nuestro bagaje de respuestas.

Es importante saber cuáles son nuestras creencias porque son pensamientos que guían nuestra vida. Si nos cuesta cambiar ciertas actitudes o hábitos no saludables es posible que existan creencias que estén sosteniendo ese comportamiento e impidan el cambio. Hay dos tipos de creencias, por lo que es importante que identifiquemos cuál es nuestra creencia limitante y cuál es la creencia potencializadora. El primer tipo de creencia nos estanca y la segunda nos catapulta. Por eso es importante identificar las creencias, actualizarlas y buscar que nos ayuden a dar el siguiente paso hacia el estado de madurez. Renunciar a nuestras creencias,  paradigmas, es complejo y muchas veces  optamos por seguir cargando algo que ya es obsoleto, que es inútil, pero que es lo que, finalmente, conocemos  y nos mantenemos en la zona de confort.

Lo creamos o no, nuestras creencias, es algo que se puede cambiar, y con ellas cambiará nuestra realidad porque empezaremos a comportarnos de forma distinta, para formar creencias y pensamientos positivos de lo que somos o hacemos, podemos empezar por la manera en que nos hablamos a nosotros mismos, controlar ese diálogo interno, a lo largo del día hablamos mucho con nosotros mismos, acerca de lo que nos pasa, en casa, en el trabajo, y dicha información pasa a través de un filtro por nuestro cerebro y queda residuos en él, si nos hablamos de esa misma forma durante mucho tiempo imaginad lo que se genera en nuestro cuerpo, primero una idea determinada de algo que nosotros mismos estamos alimentando que puede ser real o no. Cuando comprendemos que somos los escultores de nuestra existencia, es que nos damos cuenta de que podemos cambiar el curso de las cosas y podemos efectivamente llegar a donde soñamos, con sólo determinar qué creencias son las que nos limitan.

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Desde la PNL, hay técnicas para detectarlas, potenciar las creencias expansivas, modificar las limitantes e instalar conscientemente nuevas creencias potenciadoras y hay que seguir algunos pasos con rigurosidad y constancia para obtener los resultados que se desean.

  • Identificar la creencia negativa o limitante. Es importante saber localizarla y saber de dónde viene y qué poder tiene sobre nosotros. Para ello debemos tirar del hilo de pensamientos y nuestra manera de comunicarnos con frases que empiezan por “creo que”, “me temo que” y “confío en que”. También a las generalizaciones que haga tu mente tipo “todo me sale mal”, “nadie me va a querer” y “no valgo para nada”. Y las definiciones que hagamos de nosotros mismos “soy torpe”, “soy débil”, “soy inútil”. Creas lo que creas para tú mente será la realidad, sea bueno o malo.
  • Desmonta la creencia limitante. Una vez identificada la creencia limitante pensemos: “¿De dónde viene esta creencia? ¿Viene del exterior o la he creado a través de mi experiencia?”.
  • Cuestiona esa creencia limitante, ¿estás seguro/a al 100% de que ese es así? ¿Por qué sigo manteniendo esa creencia? ¿Qué pierdes con ella?
  • Detectar su intención positiva. Toda creencia tiene una intención positiva, pregúntate ¿qué gano con ella? Seguramente en el pasado te protegió de algo, te sirvió en algún momento y por eso la mantuviste. Seguramente te hizo quedarte en tu zona de confort para no atreverte a enfrentarte a tu miedo.
  • Detecta tu intención negativa. ¿Cómo te limita esa creencia? ¿Qué te impide hacer o lograr? ¿Qué te impide lograr?
  • Elegir creencia potenciadora opuesta que quieras instaurar. Debe tener la misma intención positiva que la limitadora para conseguir cambiarla. ¿Cómo puede mejorar mi vida instaurando esa nueva creencia? ¿Qué es lo peor y mejor que pasaría si sigo con mi creencia limitante? ¿Cómo mejoraría tu vida la nueva creencia?

Implementar creencia potenciadora. Y por último la implementamosa través de la repetición para que se instale en nuestro subconsciente y trabaje de manera automática como lo hacía la negativa. ¿Y cómo se puede lograr esto? Pues con la repetición de afirmaciones diarias que podemos escoger nosotros mismos y que nos hagan sentir bien, y que estén relacionadas con la creencia potenciadora escogida. Podemos leerlas en voz alta varias veces al día, creyendo  lo que estamos diciendo y sintiendo lo que esa nueva creencia hace en ti. Puedes escribirlas en un folio y llevarlo contigo, o también escribirlo en post-it y pegándolo en un sitio que lo veamos mucho, o también ponerlo de fondo de pantalla del ordenador. Como todo hábito requiere un esfuerzo y una constancia sobre todo al principio, pero esas frases serán las semillas para nuestro nuevo yo, sin limitaciones y mucho, mucho más feliz. En paralelo, pongamos a prueba la creencia limitante, ese no eres tú, es una versión de ti donde todo tu potencial está encerrado esperando para salir. Esperando que tú te lo creas para hacerlo realidad.

“Somos lo que hacemos y sobre todo, lo que hacemos para cambiar lo que somos” -Eduardo Galeano-

Esta pandemia que estamos viviendo, nos está enseñando que la incertidumbre es lo que está impulsando el desarrollo personal y colectivo, tenemos que aprender a vivir de otra manera, distinta, por eso la incertidumbre está mostrando que no hay nada seguro pero somos capaces de adaptarnos y desarrollarnos y buscar innovarnos en esta nueva realidad donde hoy construimos nuevas creencias.

 “Tanto si crees que puedes hacer algo, como si crees que no puedes hacerlo, estás en lo cierto” -Henry Ford

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@stefania.aguzzi

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