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No hay mejor forma de consumir fruta fuera de temporada que en mermelada. La mermelada nació para conservar la fruta, su sabor y sus propiedades en el tiempo, y pese a lo que piensa mucha gente, la mermelada contiene muchos beneficios para la salud. Así que, si aún no conoces los beneficios de la mermelada, sigue leyendo.

Beneficios de las mermeladas

Es muy recomendable para el desayuno, ya que  aporta gran cantidad de nutrientes y brinda mucha energía para sobrellevar todas las actividades. Además, es mejor consumir los azúcares durante la mañana.

Otra ventaja es que se aprovecha tanto la pulpa como la piel, siendo esta última especialmente rica en fibra, lo cual  ayudar a regular el tránsito intestinal y a mejorar la absorción de las grasas.

Es recomendable para los niños con alta actividad física en el colegio y también para los deportistas.

Utilizarla como un sustituto de la manteca o la margarina es muy saludable, ya que su contenido en grasas es casi nulo y aporta mucha energía.

La mermelada casera no tiene conservantes ni azúcares agregados. Por lo tanto, otorga muchas vitaminas y minerales para mantener en perfecto estado el organismo.

Algunos tipos de mermelada

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Mermelada de fresa: Contiene antocianinas que son beneficiosas para las enfermedades coronarias, por ser antiinflamatorias y antitumorales. También es buena para la agudeza visual, al igual  que la mermelada de mora y arándanos.

Mermelada de manzana: Equilibra el organismo, especialmente el tracto intestinal.

Mermelada de naranja: Por ser un cítrico,  posee amplias propiedades para la salud. En especial, combate resfriados y catarros gracias a la vitamina C.

Mermelada de cereza: Muy beneficiosa por su efecto depurativo y por tener la propiedad de laxante suave.

¿Cómo hacer mermelada de fresa casera?

Ingredientes

  • 1 kg. de fresas.
  • 500 gr. de azúcar.
  • El jugo de un limón.
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Preparación

Para comenzar a hacer la mermelada, lava muy bien las fresas quitándoles el tallo. Después las debes cortar en trozos pequeños para colocarlas en una olla. Seguidamente, hay que espolvorear el azúcar sobre las fresas, para luego regarlas con el jugo de limón y ponerlas a calentar a fuego bajo.

Es necesario que tapes la olla para que las fresas suelten el agua y ésta no se evapore. Además, remueve de vez en cuando la mezcla con una cuchara de madera para que no se peguen al fondo.

Cuando las fresas hayan soltado el agua, sube un poco el fuego y quita la tapa. Ya en el momento en que empiecen a hervir, tienes que remover constantemente para que la mermelada de fresa no se pegue. Esta tardará aproximadamente una hora en estar lista, habrá espesado y las fresas estarán deshechas.

Puedes aplastar las fresas un poco con una cuchara de madera durante la cocción y luego no la trituramos, pero tú puedes tomar cualquiera de las dos opciones. Y listo!

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