La pérdida de olfato es uno de los principales síntomas asociados a la COVID-19, ya que en torno del 80% de los pacientes diagnosticados con la patología, indican una pérdida total del sentido del olfato.

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Esto puede aparecer como una de las principales manifestaciones de la enfermedad. Al perder el olfato, se suele alterar la percepción del sabor de los alimentos. Muchos pacientes, al cabo de un tiempo, lo recuperan, según Cuídate Plus.

 “La mayoría de los pacientes recuperan estos sentidos de forma espontánea, pero estamos encontrando que cerca de un 20% no los recuperan o, al menos, no en su totalidad y presentan dificultad para identificar determinados olores. Por ello, se estima que hay una gran cantidad de pacientes que tras sufrir la Covid-19 están padeciendo estas secuelas”, ha señalado Raimundo Gutiérrez, secretario general de la Sociedad Española de Otorrinolaringología.

11/10/2019 La fantosmia o alucinaciones olfatorias. Al sentido del olfato poco caso le hacemos. Es bastante desconocido para nosotros cuando en realidad nos ayuda a disfrutar de la vida. Gracias a él podemos oler la comida que nos gusta, la colonia que nos motiva, aunque también nos sirve de sistema de alerta ya que puede avisarnos de un peligro, como un incendio, o un escape de gas, por ejemplo. SALUD KHOSRORK/ISTOCK

Según el experto, es probable entrenar el olfato y el gusto. Para determinar si este es el caso, lo primero que debe hacer el paciente es acudir a un especialista para descartar problemas más graves, relacionadas con la pérdida del olfato.

“Si el paciente ha padecido coronavirus, ha perdido el olfato y el gusto y no tiene otro síntoma nasal, como obstrucción, sangrado o dolor, es posible aplicar un tratamiento basado en el entrenamiento de ambos sentidos para, poco a poco, poder recuperarlos”, afirma. Según sus estudios, “se estima que entre un 70 y un 80% de las personas con trastornos olfativos no estructurales pueden llegar a recuperar el olfato entrenándolo». 

Una vez terminado el entrenamiento, es importante que un otorrinolaringólogo evalúe “la capacidad olfatoria del paciente mediante pruebas de olfatometría”, concluye.

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