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El síndrome de Dravet es una encefalopatía considerada grave porque  genera crisis epilépticas que no responden a los tratamientos farmacológicos. Aparece en la infancia, antes de que el niño cumpla su primer año de vida. Y, por su incidencia, se considera una enfermedad rara.

En esos primeros doce meses de vida, y sobre todo en los primeros episodios, es frecuente confundir el síndrome de Dravet con convulsiones febriles. Pero… ¿Cómo diferenciarlos? “normalmente las convulsiones febriles son autolimitadas. Sin embargo, en los pacientes con el citado síndrome las crisis epilépticas son más largas (de más de 30 minutos de duración, en algunos casos) y muy continuas”, explica Francisco Javier López González, neurólogo y coordinador del Grupo de Estudio de Epilepsia de la Sociedad Española de Neurología (SEN).

Asimismo, “en el caso de las convulsiones febriles no se trata de epilepsia, por lo que no está indicado un tratamiento crónico con fármacos antiepilépticos. En cambio, el síndrome de Dravet requiere medidas de prevención de la fiebre, cobertura antiepiléptica y tratamiento agresivo inicial ante la posibilidad de un estado epiléptico, así como la puesta en marcha de un programa de atención temprana. Por eso, es importante que el paciente sea tratado adecuadamente y por un especialista con la menor demora posible”, añade el especialista.

Otros síntomas

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El neurólogo explica que otros síntomas que aparecen en los pacientes con síndrome de Dravet son: deterioro cognitivo, alteraciones en el desarrollo y en la interacción social; alteraciones de la conducta y el comportamiento, como la hiperactividad.

Seguimiento de los pacientes

En los pacientes con síndrome de Dravet, el seguimiento es la frecuencia de las crisis eplilecticas. Es decir, acuden cada dos o tres meses a la consulta de su médico especialista (el neuropediatra, primero, y el neurólogo, después).

Referente a la calidad de vida de estos pacientes, el neurólogo comenta que afecta mucho llevar una vida normal, debido a que aunado al problema de la encefalopatía hay un peligro añadido: la muerte súbita por las propias crisis. De ahí la importancia de hacer el diagnóstico de forma temprana e instaurar el tratamiento cuanto antes, porque puede llegar a reducir las crisis epilépticas, y, con ello, disminuir el riesgo de muerte súbita. 

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Con Información de: Cuidateplus.marca.com

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