Con todos los animales se pueden tener vínculos emocionales y a partir de eso, diseñar terapias para mejorar síntomas de autismo, alzheimer e incluso trastornos psicomotrices.

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«Las mascotas nos ayudan a relacionarnos con gente nueva e incluso a crear grupos de amigos, a hacer ejercicio físico y a despertar emociones, como la de sentirte apoyado emocionalmente, y sensaciones a veces relegadas por el ritmo del día a día», sostiene Ana Julia Puentes García, socióloga de la Asociación Hydra Sociedad para la Asistencia y Terapia con Animales, refiere SaberVivir.

Aunque este tipo de reacciones las generan especialmente los gatos y perros, Puentes García asegura que también pueden observarse en personas que cuidan de otros animales. «Poder crear vínculos con animales con los que vivimos es muy importante. Cuánto más suaves sean, mejor», señala la socióloga.

Terapia de caricias

«Cualquier animal de compañía ayuda a nuestra base emocional por el simple hecho de establecernos ciertas rutinas que regulan nuestro comportamiento, y consigue que seamos menos egoístas, al aportarnos cariño y compañía», puntualiza Puentes García. Pero la lista de bondades no acaba ahí. Las mascotas, además de todo lo anterior, pueden ayudarnos a hacer terapias, tanto dentro de nuestras casas como fuera de ellas. Las residencias de ancianos, los colegios, las residencias de personas con discapacidad intelectual y los centros psiquiátricos son algunos de los lugares donde ya se ha empezado a trabajar con animales domésticos para tratar a pacientes que tienen limitaciones físicas o psicológicas o enfermedades como la demencia senil, el alzhéimer, la anorexia, la bulimia o el autismo, entre otras.

Puentes García sostiene que en la región aún queda mucho trabajo por hacer en este ámbito, sobre todo si nos comparamos con países como el Reino Unido o Estados Unidos, que tienen estudios avanzados en el tema.

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