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tratamiento de ansiedad Salamanca

La ansiedad es una reacción física y emocional que nos avisa sobre la existencia de un cambio en el medio o en las circunstancias que pueden poner en peligro nuestra integridad física o mental. Es el compendio de sensaciones y/o de síntomas que sirven para prepararnos ante el cambio o la adversidad, bien sea mediante la lucha o mediante la huída.

En definitiva, la ansiedad es equivalente al miedo, pero ante algo o alguien que no es real, o al menos no debería generarnos tal desasosiego. Al no ser real y no poder «controlarlo» nos vemos desprovistos de estrategias defensivas resolutivas, generando en nosotros una autopercepción de escasa suficiencia y capacidad.

 ¿Cómo sé si estoy viviendo un episodio de ansiedad?

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Una persona con ansiedad genera  tres componentes que no siempre son fáciles de diferenciar:

El componente físico hace referencia a todos los síntomas percibidos en el cuerpo: sudoración, taquicardia («el corazón va más rápido o parece que vaya a explotar»), dificultad para respirar, mareo, temblores, etc.

El componente cognitivo hace referencia a todas esas creencias o pensamientos que aparecen de forma repetitiva y que nos suman en una sensación de inquietud interna, como pueden ser: pensar que vamos a sufrir un ataque al corazón, creer que vamos a volvernos locos, tener miedo a desmayarse, etc.

El componente conductual hace referencia a la actitud que tomamos ante estas sensaciones, que suele ser evitar o huir de todas aquellas situaciones que nosotros relacionemos con aquello que nos pueda generar malestar.

Lo que sí sabemos al día de hoy es que tal cual aparece una «crisis» de ansiedad, posteriormente y sin hacer nada desaparece, es decir que es autolimitada administremos o no tratamiento.

Claramente hay un aumento de la ansiedad en el contexto de pandemia actual. Sin embargo, no podemos olvidar que el miedo mal gestionado bloquea, siendo imposible abordar la situación que tengamos que afrontar. La cuestión es que nadie puede adivinar lo que siente otra persona puesto que las emociones son propias de cada uno.

Cuando una persona sufre ansiedad solo necesita nuestro apoyo y que devolvamos esa mirada de comprensión. La mayoría de veces no es necesario decir ni hacer nada, sino solo estar. Una vez pasado el episodio de angustia, sí podemos ofrecerle buscar alternativas y ayuda profesional de cara a poder resolver aquello que le atormenta o que nos aterra y así poder trabajar la ansiedad.

Si lo que tenemos que hacer es ayudarnos a nosotros mismos tendremos que hacer algo similar, aunque es más complejo. Lo más importante será «darnos cuenta» y hacernos conscientes de que estamos en una situación de fragilidad y que un soporte para estas piedras en el camino serán de gran ayuda.

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Con Información de Abc.es

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