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Mucho se habla de ella, [email protected] temen ser [email protected] con esa cualidad, pero igual la ejercen. y con el paso de los años y los cambios sociales, se ha redimensionado y reconceptuado hasta la realidad actual.

Contrario a lo que es la castidad y la abstinencia, se define como el acto de tener relaciones sexuales con varias parejas o grupos sexuales antes o durante el matrimonio. Para algunas culturas o religiones, se comprende por fuera de tiempo al hecho de tener relaciones antes del matrimonio.

No podemos hablar de la monogamia pues, como lo plantea la Organización Mundial de la Salud (OMS), al tener más de 3 parejas sexuales al año, ya se es promiscuo (independientemente que le sea fiel y no tenga relaciones extrapareja).

Práctica muy antigua

La promiscuidad es una conducta que ha acompañado al ser humano durante toda su historia, para iniciar podemos recordar a una de las sociedades más famosas al respecto en la historia: Los Romanos; para casi de todos, es conocida la promiscuidad sexual en que se vivió en la antigua Roma, nombres como Tiberio, Calígula, Claudio, Julia y Mesalina, se consideran algunos de los grandes exponentes de la lujuria reinante en el imperio Romano. Esa «libertad sexual» en que se vivía, no era sólo el privilegio de los gobernantes. La presencia de esclavos y esclavas en los hogares de los grandes señores permitía que se relacionarán sexualmente y también era algo bastante conocido por todo el mundo romano. Lo que podríamos denominar «libertad sexual», estaba íntimamente relacionada con el amplio desarrollo de la prostitución.

Promiscuidad es un término que puede variar entre culturas y que ha variado también en la historia. Para religiones como el cristianismo, islam o  judaísmo, la promiscuidad es un acto escandaloso ya que éstas valoran el matrimonio y la monogamia. No todas las religiones comparten esta opinión, el  budismo tiene una visión distinta al sexo e incluso a la prostitución. El islam en su momento permitía de acuerdo al Corán, que los varones pudiesen tener varias esposas.

¿Cuestión de géneros y orientación sexual?

Aunque se ha descrito que los hombres son más sexuales que las mujeres y más fácilmente pueden disociar el sexo del amor al momento de tener contactos sexuales, deben hacerse estudios poblacionales y anónimos para determinar la proporción en que ambos sexos son promiscuos. Esto se debe al fenómeno de la “liberación sexual” y al de “normalidad del ejercicio de la función sexual” que actualmente vivimos. La mujer ya se ha dado el derecho a tener relaciones sexuales con la mera finalidad de la satisfacción de sus necesidades sexuales sin establecer compromisos. También al hecho de que tener relaciones sexuales con cada [email protected] que se tenga es una conducta normal. Y cada día baja la edad en la que se inician los jóvenes sexualmente con coito (en Venezuela se ha determinado ya a los 10 años de edad).

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Otro aspecto a recalcar es que se achaca la promiscuidad a los homosexuales varones. Esto pone en evidencia que, por ser un grupo minoritario (los últimos estudios reportaron que representan el 4% de todos los varones) y al cual se le señala y cuestiona más que al heterosexual, se le vigila más su conducta. Pero no hay que olvidar que, si el porcentaje de varones heterosexuales es mayor, abundan los promiscuos en este grupo. Solapa este comportamiento el hecho de hacer lo que se concibe como normal el gran número de parejas que estos “machos” van acumulando como trofeos y hasta son comentados y exaltados para obtener imagen y poder (lo que las mujeres no hacen).

Herramientas a mano que pueden estimular la promiscuidad

Aunque hay quienes le defienden y hasta exaltan lo que consideran sus pros, el internet con su gran número de sitios web de chat y ligues sexuales ha contribuido a aumentar las probabilidades de los contactos casuales frecuentes. Muchas son de fácil y libre acceso, con mensajería y chat gratis, y en los que se registran las personas de una manera fácil y sencilla. Aunado esto a las páginas de contenido pornográfico y la tendencia social actual del “no compromiso”, presentándose la oportunidad de la variedad de parejas y tipos de prácticas sexuales, se intensifican el morbo, el deseo y las pulsiones sexuales.

Consecuencias de la promiscuidad

  • A mayor número de parejas sexuales, mayor riesgo de contagio de infecciones de transmisión sexual. En los actuales momentos, la sífilis que ya había sido controlada, está de nuevo afectando a un gran número de personas.
  • Con el auge del consumo de sustancias de abuso, se tiende a las prácticas sexuales no seguras. Principalmente, el no usar preservativo.
  • Las cifras de embarazos no deseados y de la adolescente van en aumento (una vez se reportó que Venezuela ocupaba el primer lugar en toda Latinoamérica en ese último rubro).
  • “Se puede dejar satisfecho el cuerpo pero queda el vacío afectivo y emocional”. Este dicho refleja la falta de un verdadero “para qué” de la sexualidad al querer dársele una intención de crecimiento personal en nuestras vidas.
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¿Qué hacer para frenar la promiscuidad?

Una receta muy sencilla con 2 ingredientes que deben ser factor primordial tanto en la familia como en la escuela:

  • Una muy buena autoestima que le permita al individuo autoprotegerse y consolidarse como persona ante sí mismo y ante los demás.
  • Una Educación Sexual destinada al fomento de la Responsabilidad Sexual y a la Asertividad en esta área de la vida de los individuos.

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Dr. Gerardo José Giménez Ramírez

Médico Sexólogo

@tumedsex

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