La presbicia, mejor conocida como «vista cansada», es uno de los signos del paso del tiempo; no se puede corregir, pero sí atenuar para retrasar su aparición en las personas.

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«La vejez no se puede curar, ¿no? La presbicia tampoco». El doctor José Luis Güell, coordinador-director del departamento de córnea y cirugía refractiva de cataratas del Instituto de Microcirugía Ocular (IMO), subraya de esta forma tan firme cómo la vista cansada es un síntoma del paso del tiempo, del envejecimiento de la vista, refiere SaberVivir.

La presbicia afecta la acomodación, el movimiento por lo que el cristalino cambia de enfoque para darle nitidez a los objetos. Esto hace que los músculos extraoculares muevan los ojos hacia adentro.

A partir de los 40 o 50 años, los adultos pueden notar como su vista deja de enfocar. Un síntoma evidente es tener que alejar el libro que está leyendo para poder ver mejor las letras.

La presbicia o vista cansada, una enfermedad poco a poco dificulta la vista  - VIX

«Afecta a todo el mundo, ya que todos envejecemos, incluso a aquellos que no necesitan gafas o piensan que no les afecta la vista cansada: en realidad tienen miopía y no ven bien de lejos, pero esto les crea un foco más cercano que hace que no se necesiten, por ejemplo, gafas para leer. Tienes presbicia, pero lo que no haces es llevar gafas».

Para empezar hay que tener en cuenta que, como destacan los especialistas, ante los primeros síntomas el paciente no debe apresurarse para ponerse gafas. Es decir, hay que ejercitar la vista para que no se relaje, acudiendo al oftalmólogo.

Hasta el momento, las herramientas terapéuticas y los avances pueden corregir o retrasar los efectos de la presbicia, pero no curarla.

El especialista español José Luis Güell, «hay varios métodos para diversas necesidades. Hay que explicar cada caso al paciente. Disponemos de acciones quirúrgicas muy eficaces (láser superficial, lentes intraoculares, en la córnea, etc.) para quienes quieran no tener que usar gafas, pero hay que dejar claro que la presbicia sigue avanzando».

Síntomas

● No se puede enfocar bien un objeto que está cerca, pero sí el que está más alejado.
● Las letras pueden llegar a bailar o verse borrosas, efecto que desaparece al mirar a mayor distancia.
● Este esfuerzo para enfocar puede ocasionar, al final de la jornada, dolor de cabeza o fatiga y cansancio visual.

Para prevenir se deben cambiar los hábitos. La lectura, debe encontrarse en torno a unos 40 cm de la pantalla del ordenador o el libro. Se debe encontrar un término medio entre el exceso de luz y su escasez y se deben tomar descanso entre jornadas de lectura.

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