Con diabetes o sin ella, la hiperglucemia es un factor agravante en pacientes con la COVID-19. En pacientes con este virus, se asocia con mayor necesidad de ventilación mecánica, ingreso en cuidados intensivos y riesgo de muerte

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La detección de hiperglucemia en personas con y sin diabetes preexistente y su tratamiento temprano, deben ser obligatorios en el manejo de pacientes con COVID-19, hospitalizados. Esto según un novedoso estudio de la Sociedad Española de Medicina Interna (Semi), referido por Salud y Medicina.

Según los datos recabados, el nivel de azúcar en la sangre se configura como un factor de riesgo fuerte y un predictor importante de mortalidad en hospitalizados no críticos con COVID-19.

“La hiperglucemia no debe pasarse por alto en la admisión de los afectados”, recomienda el análisis encabezado por Francisco Javier Carrasco Sánchez, del Hospital Juan Ramón Jiménez, de Huelva.

Evaluación obligada

Según las conclusiones, la probabilidad acumulada de mortalidad fue significativamente mayor en pacientes con hiperglucemia en comparación con pacientes con normoglucemia.

De los 11.312 pacientes, solamente 2.128 (18,9%) tenían diabetes y 2.289 (20,4%) fallecieron durante la hospitalización. Las tasas de mortalidad hospitalaria fueron del 15,7% para pacientes con glucemia <140 mg/dl, del 33,7% para aquellos con 140-180 mg/dl y del 41,1% para pacientes con >180 mg/dl de glucemia.

“Todos los pacientes con covid-19 deberían evaluar su nivel de glucemia, y en caso de elevaciones consultar con su médico. Los diabéticos podrían necesitar intensificación del tratamiento en las primeras fases de la enfermedad y en los pacientes no diabéticos podría ser necesario iniciar tratamiento”, indica Francisco Javier Carrasco, coordinador del estudio y coordinador también del Grupo de Diabetes, Obesidad y Nutrición de la SEMI, recomienda que

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