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«Hay evidencia que, durante la epidemia de la gripe española (1918 -1920), las células de memoria de algunas personas pudieron producir anticuerpos hasta 50 o 60 años después», explica Sheena Cruickshank, Inmunóloga de la Universidad de Manchester, Inglaterra.

Detalla la inmunóloga que el tipo de glóbulos blancos (células que defienden nuestro organismo), que se encargan de nuestra inmunidad, son los linfocitos, los cuales tienen la capacidad de reconocer un germen de manera muy específica y, potencialmente, recordarlo. 

«Cuando hablamos de inmunidad, nos referimos a ser capaces de generar una respuesta inmune que nos proteja. Y esa respuesta puede ser duradera o no», afirma la especialista Sheena Cruickshank. 

Sin embargo, a medida que nos hacemos mayores también puede desvanecerse la capacidad de esas células de recordar aquellos gérmenes, porque nuestro sistema inmunológico se vuelve menos efectivo, refiere la inmunóloga. 

«Cuando eso ocurre, nuestro cuerpo ya no reconoce el patógeno y, por lo tanto, no sabe cómo luchar contra el», agrega Sheena Cruickshank. 

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INFECCIONES EVOLUCIONAN

Y aclara que las infecciones también evolucionan, «muchas de ellas han desarrollado estrategias para esconderse de nuestro sistema inmunológico, y pueden hacerlo de muchas formas: ocultándose dentro de nuestras células; ‘robando’ proteínas humanas para asemejarse a ellas; transformándose con fragmentos de nuestra información… Tienen muchas estrategias», sostiene la especialista en Inmunología. 

Y cuando usan esa «información», nuestro sistema inmunológico le cuesta más combatir la infección, asegura Sheena Cruickshank, quien agrega «es muy complejo, es como si fuera una constante carrera armamentista entre nuestro sistema inmunológico y esos gérmenes». 

Es por ello, la importancia de los linfocitos, que pueden reconocer una infección en particular antes de que la desarrollemos en nuestro cuerpo, y allí es donde participan las vacunas que garantizarán o no, inmunidad, «eso es muy, muy importante, porque hay una fase en la que tienes lo que se llama ‘inmunidad protectora’  (esta parte de la respuesta inmune puede ayudar a matar el germen) y luego las células de memoria [o células T] recuerdan lo que ha pasado y saben cómo luchar contra el en el futuro», dice Cruickshank.

Con información de www.bbc.com

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