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En el agua, el peso de una persona es aproximadamente el 10% de su peso normal, y el margen de movilidad es mucho mayor, sobre todo para aquellos que necesitan ponerse en forma y tienen limitada su movilidad ya que el agua soporta el peso de los miembros.

Por lo tanto, nadar es una buena elección para los que quieren hacer ejercicio, y pudieran tener problemas con la práctica de ejercicios en tierra. Por ejemplo, nadar puede ser ideal para embarazadas, o para quienes sufren artritis, problemas de espalda y de peso.

Por otro lado, las personas con afecciones pulmonares como el asma, al ser el ambiente de una piscina normalmente muy húmedo, respiran más fácilmente.

La natación es un ejercicio aeróbico muy beneficioso para la salud: estimula la circulación sanguínea, mantiene estable la presión arterial, mejora el sistema cardiovascular y respiratorio, ayuda a mejorar la postura corporal.

Mejora tu cuerpo con la natación

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  • Bajo impacto. La natación está considerada como uno de los deportes de menor impacto, el índice de lesiones supone menos de un 5%. La flotabilidad permite que nuestro cuerpo no tenga que soportar la fuerza de la gravedad y, por lo tanto, su propio peso, siendo adecuado en caso de sobrepeso u obesidad. De esta forma el riesgo de lesión es mucho menor que en otros deportes como correr, que provoca un fuerte impacto en las articulaciones al sacudirlas contra el suelo.
  • Masaje muscular. El agua, sobre todo si es cálida, genera un masaje relajante que favorece el movimiento de los músculos y de la circulación sanguínea, alivia las tensione por lo que reduce el estrés y la ansiedad. Es un ejercicio indicado para quienes tienen lesiones musculares y problemas de espalda, pero hay que consultar a un especialista qué tipo de natación es la adecuada, ya que no todas las modalidades son válidas.
  • Gana fuerza muscular y flexibilidad: refuerza tus músculos. La resistencia del agua ante el avance del nadador hace que la fuerza muscular y la flexibilidad aumenten y el cuerpo se tonifique. Además, hay que tener en cuenta que en este deporte participan muchos músculos. Al nadar nos valemos de los brazos y de los hombros para avanzar, así como de las piernas y la cadera para impulsarnos. Pero hay otras zonas muy importantes que también toman parte en el movimiento, como la zona dorsal y pectoral, o el abdomen.
  • Mejora la respiración: la humedad ayuda a mejorar la respiración y la posición horizontal facilita la eliminación de las secreciones bronquiales. Además, los pulmones realizan un ejercicio continuo para mantener el ritmo de la respiración, por lo que adquieren fuerza y elasticidad, un beneficio en caso de asma y problemas respiratorios.
  • Estimula la circulación sanguínea, ayudando a estabilizar la presión arterial.

Y además… ¡quemas calorías sin sudar! Nadando durante una hora se queman unas 500 calorías, aunque el estilo de natación que usemos, la intensidad y descanso de sesiones influyen en la quema de calorías. Los estilos en los que más quemas calorías son mariposa y braza, cambiar de estilo es otra forma de quemar hasta 200 calorías más.

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Con Información de: Hogarmania.com

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