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Es muy frecuente tener ciertos trastornos en la voz que nos inducen al carraspeo o intentos de aclarar la garganta hasta que recuperamos nuestro timbre normal. A veces, nuestra voz se distorsiona debido a una larga noche de fiesta, tabacoalcohol y celebraciones con música a todo volumen; incluso con la emoción de un campeonato deportivo cuando gritamos o cantamos desaforados para apoyar a nuestro equipo favorito.

Cuando nos cuesta hablar, tenemos ronquera  o alguna afección en la  garganta, solemos  decir que estamos afónicos. Sin embargo es un error porque la afonía significa una pérdida total de la voz, mientras que si la tenemos alterada pero emitimos sonido, aunque distorsionado, se trata de una disfonía.

Jorge Prada, otorrinolaringólogo del Hospital de la Princesa (Madrid, España), explica que la disfonía es el síntoma principal de cualquier alteración de la voz, no importa su causa. Hasta un tercio de la población tiene ocupaciones laborales en las que resulta imprescindible hablar durante muchas horas o elevar excesivamente el tono de voz, lo que aumenta la propensión a la disfonía.

Se suele pensar que estos problemas de voz afecten solo a cantantes, locutores, actores de teatro y profesores, pero se han identificado más de treinta profesiones en las que hay una prevalencia de afecciones vocales: desde teleoperadores, guías turísticos, supervisores de obras y monitores deportivos a comerciales y servicios de atención al cliente, pasando por psicólogos y coaches, profesionales sanitarios en general e incluso sacerdotes.

Por esta razón, debemos cuidar nuestro instrumento vocal que nos ayuda a comunicarnos. La voz se produce gracias una combinación muy compleja de mecanismos en los que intervienen distintas partes del cuerpo, los primeros son: nariz, boca, faringe, tráquea, bronquios, pulmones y las musculaturas  diafragmática e intercostal, mientras que la fonación abarca la laringe (cuerdas vocales) y la caja de resonancia (faringe-boca-nariz), hasta producir un sonido tan peculiar en cada individuo que nos permite identificarlo aunque no lo veamos físicamente. La vibración de las cuerdas vocales es esencial para emitir ese sonido.

Factores externos que contribuyen a la disfonía

Prada enumera un elenco de malos hábitos y agentes externos que pueden producir alteraciones vocales de distinta intensidad como:

  • Fumar o inhalar otros agentes irritantes y beber alcohol
  • Un mal uso vocal, bien por gritar o hablar en un entorno ruidoso; hablar de forma rápida y atropellando palabras; utilizar mal la respiración o falta de coordinación fonorespiratoria; y también por mantener conversaciones tensas, con ansiedad o estrés.
  • El abuso vocal: conversaciones largas sin descanso. No detenerse en situaciones de alarma, como dolor con la fonación, fatiga vocal, etc… Se recomienda no carraspear y reposar la voz (estar callados) varias horas al día.
  • Falta de hidratación en nuestro organismo y humidificación ambiental. Esa sequedad también pueden producirla algunos fármacos (diuréticos, antidepresivos, antihistamínicos,…) y el abuso de aires acondicionados o calefacciones.
  • Tomar bebidas excesivamente frías o calientes.
  • Uso de fármacos inhalados, como los que se usan en enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) o asma, sobre todo corticoides y broncodilatadores. Todo lo que pasa por las cuerdas vocales puede ocasionar disfonía, por ejemplo cuando parte del contenido de un fármaco se adhiere a las cuerdas puede impedirles una movilidad correcta.

¿ Cuándo acudir al especialista ?

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Algunas disfonías son tan intrascendentes y fugaces que no dan pie a consulta médica, pero como norma general “cualquier disfonía de más de 15 días de duración, sobre todo en un paciente fumador, requiere visita a un especialista en otorrinolaringología para hacer una exploración visual de la laringe y así descartar la presencia de una lesión tumoral que, diagnosticada a tiempo, tiene una tasa de curación muy alta”, señala Prada, advirtiendo que otros síntomas acompañantes como la dificultad para tragar, el dolor con la deglución, la falta de aire o el sangrado, también requieren una exploración por parte del otorrinolaringólogo.

Hay dos tipos de disfonías: agudas y crónicas. La disfonía aguda, que es habitualmente autolimitada (se rige por las características de una afección, sin influencia externa) y se resuelve con reposo de voz y algún tratamiento sintomático, suele aparecer en relación con procesos de laringitis por cuadros catarrales.

Se entiende por disfonía crónica la que persiste más de 4 semanas a pesar de seguir un tratamiento sintomático correcto. Hay dos grandes subgrupos de disfonías crónicas según el tipo de  lesiones que las causa. Por un lado las lesiones congénitas a nivel de cuerdas vocales que, aunque están presentes desde el nacimiento, pueden dar síntomas muchos años después como sucede con quistes, sulcus (malformación de cuerda vocal), vergetures (un sulcus con adherencias), etc. “Estas disfonías tienen doble tratamiento: por un lado con reeducación vocal por parte de un logopeda o foniatra, y por otro con cirugía, en concreto la microcirugía laríngea. Y no son tratamientos excluyentes sino perfectamente complementarios”, precisa el otorrino.

En cuanto a las lesiones adquiridas, se producen en general por un mal hábito en el uso de la voz, sea de forma aguda o, en la mayoría de ocasiones, de forma crónica o por la aparición de lesiones tumorales benignas o malignas.

Nódulos

se generan por un uso crónico inadecuado de la voz. Se dan típicamente en niños y mujeres que utilizan la voz durante muchas horas diarias (profesoras, dependientas, cantantes, etc.). El tratamiento sobre todo consiste en una reeducación vocal por parte del logopeda, y en algunos casos la cirugía por parte del otorrinolaringólogo.

Pólipos

Los pólipos de garganta se producen por un sobreesfuerzo vocal, habitualmente de forma brusca, como un grito muy intenso. Esta lesión, más frecuente en varones que en mujeres, tiene tratamiento quirúrgico pero también es recomendable la reeducación de la voz, porque sin ella se incrementa la posibilidad de recidiva después de la intervención.

Edema de Reinke

Es una lesión benigna secundaria al tabaco y más frecuente en hombres. En primer lugar es preciso dejar de fumar. Según la fase en la que se encuentre el edema y las necesidades de voz del paciente, la fonocirugía  -técnicas quirúrgicas que corrigen alteraciones anatómicas de la voz-  también juega un papel esencial.

Papilomas

Son lesiones tumorales benignas que puede aparecer tanto en niños como en adultos y que están en relación con la infección por virus del papiloma humano.

Lesiones tumorales malignas

Están muy relacionadas con el hábito tabáquico y cuando el tumor afecta a las cuerdas vocales produce como síntoma inicial la disfonía. En España, el cáncer de laringe representa el 2 por ciento de todos los tumores en los varones y el 0,4 por ciento de las mujeres.

Enfermedades que pueden producir alteraciones en la voz

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Algunos factores que propician alteraciones vocales, pueden originarseen diferentes enfermerdades. Entre ellas podemos encontrar:

Patología pulmonar

Aquellas enfermedades pulmonares que disminuyan la capacidad respiratoria y la fuerza espiratoria.

Patología laríngea

  • Cualquier factor que produzca irritación o inflamación (fumar, abuso vocal, mal uso vocal, reflujo gastroesofágico, inhaladores…).
     
  • Infecciones (laringitis).
     
  • Tumores (benignos o malignos).
     
  • Alteraciones en la movilidad de las cuerdas vocales (parálisis de cuerda vocal por intervenciones quirúrgicas cervicales, de tiroides,…).

“Estas últimas alteraciones podrían resumirse en tres: defecto de cierre de la glotis, falta o irregularidad de vibración de las cuerdas vocales y tensión excesiva de la laringe”, matiza el especialista. 

Patología faríngea, nasal y cavidad oral

Hipertrofia de adenoides y amígdalas, sinusitis, rinitis…

Patología del Sistema Nervioso Central

Parkinson, miastenia gravis, ictus, disfonía espástica…

Alteraciones de la voz en pacientes con Covid-19   

Según el experto, “la disfonía no forma parte de los síntomas específicos producidos por el coronavirus , aunque en la fase aguda han estado muy presentes en los pacientes algunos síntomas similares al cuadro catarral, el dolor de garganta y la disfonía autolimitada del tipo de laringitis aguda”. Sin embargo, reseña que los pacientes más graves con neumonías que han requerido ventilación, intubación o traqueotomía, han tenido disfonías propias de la disfunción pulmonar o de lesiones debidas a la intubación prolongada.

Prada afirma que también se ha observado un aumento en el número de pacientes que han presentado disfonía psicógena o por estrés muscular, debido a la situación de ansiedad que ha producido la pandemia.

En cuanto a estos enfermos de Covid-19,  el especialista refiere que en la actualidad es más frecuente valorar a pacientes que tienen una sensación de cuerpo extraño a nivel faringo-laringeo meses después del contagio.

La voz puede operarse

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La voz suele modificarse mediante tratamientos logopédicos, farmacológicos y quirúrgicos cuando está afectada por alguna patología, pero también hay personas sin patología alguna que pueden no estar satisfechas con su tono o timbre vocal. “Un ejemplo claro lo tendríamos en los pacientes que van a someterse a cambio de sexo, donde la terapia hormonal junto con microcirugías laríngeas pueden modificar la voz masculinizándola o feminizándola”, comenta el otorrino refiriéndose a la fonocirugía, unas técnicas microquirúrgicas sobre las cuerdas vocales y otras estructuras que, acompañadas de rehabilitación foniátrica, mejoran la voz.

Las cirugías de laringe por lesiones de nódulos, pólipos y edemas representa una de las intervenciones más frecuentes de otorrino y el beneficio directo puede ser esa recuperación paulatina de la voz. Jorge Prada agrega que aunque la cirugía más habitual sea la de las cuerdas vocales, la voz también puede cambiarse operando otras zonas. Por ejemplo, un niño que habla muy gangoso, no es por afectación de las cuerdas, sino porque la caja de resonancia (nariz, adenoides y faringe) está obstruida. Pero aunque la voz pueda cambiarse de diversas maneras, lo más habitual es modificar el timbre tratando las cuerdas vocales

Existen ocasiones en las que por el procedimiento sobre las cuerdas vocales podemos modificar la voz de un paciente. Por ejemplo al operar un tumor se puede estropear la voz, pero intentamos recuperarla después con técnicas de foniatría y/o quirúrgicas”, comenta el especialista, recalcando la variedad de aplicaciones de la cirugía. En algunos casos puede quedar una voz muy aguda y se repara la cuerda dañada, hinchándola si falta un fragmento, dándole la forma más parecida  a su aspecto previo para recuperar su función.

Sin embargo, no siempre se alcanzan resultados óptimos  y algunos pacientes no cubren expectativas, según sus necesidades específicas  -como puede ser una actividad laboral basada en la voz- pero se van buscando alternativas. Entre los procedimientos menos invasivos se pueden hacer infiltraciones sobre una cuerda vocal dañada con ácido hialurónico, o con nuestra propia grasa de otra parte del cuerpo para ir modificando esa cuerda y restablecer al máximo su funcionalidad. 

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Con Información de: Cuidateplus.marca.com

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