Por lo general, los desafíos diarios que ocurren en la niñez se muestran a través de los comportamientos cognitivos y emocionales adecuados. Te contaremos más.

Pero la verdad, es que no sucede así con las adversidades pesadas, como por ejemplo una niñez caracterizada por negligencia, abandono o abusos.

Dichas adversidades pueden alterar el sistema neuroendocrino, que regula cómo el cuerpo responde al estrés.

No obstante, hay estudios recientes que ofrecen indicios de que esas desgracias infantiles no siempre permanecen registradas sino que pueden ser “borradas”.

Del mismo modo, Megan Gunnar, psicobióloga del desarrollo en la Universidad de Minnesota y quien ha pasado veinte años estudiando el impacto de eventos adversos en la vida temprana de niños adoptados.

Ha mostrado junto con otros de sus colegas que una respuesta al estrés alterada puede normalizarse durante la pubertad. Esta investigación brinda una visión nueva de que esta etapa pueda ser una oportunidad muy valiosa, la posibilidad de que quienes han tenido un inicio terrible en su vida puedan resetear su respuesta fisiológica al estrés.

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Con información de: https://noticiasdelaciencia.com/

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