Foto Referencial

La falta de información y educación es uno de los principales factores que influyen para que las parejas piensen demasiado en el qué dirán a la hora de compartir el sufrimiento con su entorno.

Los tratamientos de fertilidad siguen siendo un tabú porque socioculturalmente no estamos preparados y porque la educación que hemos recibido nos lleva a considerar que la infertilidad todavía sea para nosotros un estigma.

Supone aceptar que a las mujeres nos cuesta verbalizar la infertilidad porque pensamos que no somos lo suficientemente “mujeres” por no ser capaces de concebir y a los hombres, por pensar que no son lo suficientemente “hombres” por no ser capaces de fecundar.

No tengo muy claro si es exactamente así o no y me duele contestar de esta manera, pero lo cierto es que no encuentro otra explicación. Creo que seguimos siendo más parecidos de lo que pensamos a nuestros abuelos.

¿Que si es igual? ¿Que si no? ¿Que si son bebés normales o no? Hay un tabú y un estigma en torno a la reproducción asistida que no entiendo.

Foto Referencial

Sin duda, el primer gran reto para las mujeres que entramos en este proceso es enfrentarnos a nosotras mismas, a esos pensamientos que toman vida propia y que son tan complicados de controlar para que no nos domine el pánico a que algo pueda salir mal.

El hecho de recurrir a un tratamiento de reproducción asistida pertenece a la vida privada de la pareja, a su esfera más íntima, a su sexualidad, a su reproducción. Hablar de ello es como desnudarse, dejar expuesto lo más profundo de uno mismo. Es como expresar un fracaso con lo más simple y natural que hay para dos seres que se quieren: tener un hijo. Una confidencia intimista que incomoda a la pareja y a quien la escucha.

Además, a esto se suma el cómo lo ven los demás. Así, la pareja prefiere callarse, lo cual intensifica su aislamiento y contribuye a que el tema siga siendo tabú. Se temen las críticas, los malos augurios, las observaciones inoportunas, los comentarios dudosos o incluso la burla.

Lo más importante es que tanto hombre y mujer se sientan escuchados, acompañados, informados y motivados para que no se rindan en su sueño de ser padres.

Quiero que esto no quede en estas líneas, quiero poder reunirme contigo, quiero saber tu historia pero sobre todo quiero llegar a cada rincón, a cada mujer que se sienta sola, que sienta que no puede continuar.

Así que contáctame por mi correo [email protected] o mis redes sociales: @yuraimamedinave en Instagram, Yuraima Medina en Facebook.

Comenta y se parte de nuestra comunidad