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Las manos son una parte fundamental en la imagen tanto femenina como masculina, y para mantenerlas cuidadas y sanas es importante dedicarles un trato especial. Una parte de ellas que muchas veces pasa inadvertida son las cutículas, que se encuentran en la unión entre la uña y el dedo; sin embargo, no las debes pasar por alto, pues resultan clave en la protección de las uñas.

Las cutículas están formadas por una capa de células que protegen el nacimiento de la uña de los agentes externos, como del agua y diversos organismos, evitando así posibles infecciones. Su tamaño depende de cada persona, y aunque lo normal es que apenas se noten, hay personas que desarrollan mucha cutícula, lo que les resulta molesto y antiestético.

¿Se deben cortar las cutículas?

Existe mucha controversia al respecto de si se deben o no cortar las cutículas. Si has ido alguna vez a hacerte la manicura a un establecimiento especializado puede que hayan optado por quitártelas, o empujarlas hacia atrás, para que el esmaltado y, en general, el aspecto de las uñas, quede más limpio y estético.

Javier Pedraz, dermatólogo del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, recomienda no cortar las cutículas, pues este gesto meramente estético puede provocar infecciones que, aunque no son muy graves, sí pueden ser bastante molestas. Por supuesto, eso implica no mordérselas.

El especialista advierte de que si optamos por retirar las cutículas podemos sufrir paroniquias, que son las infecciones que se forman en la piel de la zona alrededor de las uñas, también conocidas como uñeros. Además pueden aparecer los padrastros, que son esas pieles levantadas que suelen engancharse con la ropa y que pueden llegar a ser muy dolorosas. 

3 Pasos para conseguir unas cutículas perfectas

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Paso 1

Aprovecha una ducha para ablandar tus cutículas, también puedes sumergir las uñas en un cuenco con agua caliente durante unos 10 minutos, o puedes optar por un gel quita cutículas o pastillas efervescentes para echarlas en el agua que las ablanda de la misma manera.

Paso 2

Después, con la parte angulada de un palito de naranjo empuja de manera suave la cutícula hacia atrás. El dermatólogo Javier Pedraz, indica que si se tienen cutículas muy desarrolladas se pueden recortar o empujar, pero en la parte más superficial, en la que no está en contacto directo con la uña. Si se hace, hay que evitar excederse, pues podrías provocar una herida, y con ella una posible infección. En las zonas más difíciles puedes utilizar la parte afilada del palito para hacer retroceder la cutícula.

Paso 3

Una vez hayas terminado con todas, solo tienes que hidratarlas bien, y para ello basta con una crema de manos aplicada mediante un masaje en la base de la uña. Este último paso puedes repetirlo cada vez que te laves las manos, y cada noche antes de irte a dormir; aplica una pequeña cantidad de crema en ellas y extiéndela, haciendo hincapié en las uñas y en sus cutículas; despertarás con las manos como la seda.

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Con Información de: Webconsultas.com

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