Un estudio reveló variantes genéticas que condicionan la reparación de neuronas tras sufrir un ictus; este descubrimiento permitirá determinar si un paciente tiene buen o mal pronóstico para poder iniciar terapias encaminadas a su recuperación.

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La investigación fue desarrollada por el Instituto de Biología Funcional y Genómica y el Instituto de Investigación Biomédica de Salamanca, fruto de un trabajo de cinco años del grupo liderado por la investigadora Ángeles Almeida.

Este equipo intenta identificar los mecanismos que producen muerte neuronal tras un ictus isquémico, el accidente cerebrovascular que se produce por la obstrucción de un vaso sanguíneo en el cerebro.

En este sentido, el mal pronóstico está relacionado con una mayor muerte de neuronas y una peor recuperación. En concreto, esta investigación analiza la capacidad de reparación del ADN de las neuronas afectadas por el ictus, refiere Salud y Medicina.

“Las células no sobreviven si sufren daños en genes fundamentales para sus funciones, pero especialmente si son neuronas, porque no se pueden dividir”

“Se dirige rápidamente al núcleo celular y se encarga de reclutar a proteínas que van a reparar el ADN, es decir, que inicia la respuesta de reparación”, ha comentado Almeida.

La variación se produce en un solo aminoácido, de manera que sintetizan glicina o arginina. Sin embargo, este pequeño cambio afecta a la función de la proteína de manera que algunos pacientes tienen mejor pronóstico que otros.

“Este nuevo trabajo indica no sólo si mueren más o menos neuronas, sino también si tienen capacidad para repararse mejor o peor”

Para que los pacientes se puedan beneficiar de este avance, el siguiente paso será realizar un estudio genético a las personas que sufren un ictus.

“Si sabemos de antemano, inmediatamente tras un ictus, cuál es la genética de esa persona, podremos predecir su pronóstico”, ha señalado Almeida.

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