alimentos abundantes en vitamina K
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La vitamina K es una de las vitaminas solubles en grasa. Se la conoce por su importancia en la coagulación sanguínea, pero también tiene acciones fundamentales en la salud de los huesos. En relación a ello, se la puede obtener por medio del consumo de alimentos que la contengan, pero además el cuerpo la produce en dosis pequeñas.

Las formas naturales de vitamina K son la filoquinona (K1) y la menaquinona (K2), siendo la primera la predominante en alimentos de origen animal y vegetal. Sumado a ello, también se puede encontrar a esta vitamina como un compuesto sintético, el que se usa para suplementación.

¿En qué alimentos encontramos la vitamina K?

Edamame

Además de aportar esta vitamina, los edamames también contienen proteínas y fibra alimentaria. Por ello son capaces de intervenir en la regulación de los niveles de azúcar y colesterol en la sangre. Asimismo, contienen una cantidad considerable de sustancias antioxidantes que protegen del daño a las células.

Aceite de soja

Este aceite también aporta ácidos grasos esenciales de la familia omega 6. Además, es útil para cocinar o para incorporar en los aderezos y adobos. Gracias a su calidad de grasas puede ayudar en la prevención de enfermedades cardiovasculares y de diabetes.

La vitamina K contenida en los aceites vegetales como el de soja es estable al calor y al procesamiento, pero se destruye con la luz fluorescente y natural.

Calabaza

La calabaza, además de aportar vitamina K, contiene fibra alimentaria y vitaminas A y C, por lo que es un alimento que contribuye al refuerzo del sistema inmune. Esta conserva es una opción deliciosa para mezclar con yogur, avena, para panqueques o batidos.

Nato

Quizás este producto no sea conocido por muchas personas, pues es un alimento típico de Japón. Este se obtiene mediante la fermentación de la soja y por ello también contiene vitamina K. Pero además tiene un importante aporte de probióticos, los que son esenciales para mejorar la microbiota intestinal y la salud en general.

Hojas de berza

La berza, también conocida como col gallega o col abierta, pertenece a la familia de las crucíferas. Además de poseer vitamina K, aporta minerales como el hierro, el manganeso, el calcio y la fibra alimentaria.

Hojas de nabo

Las hojas del nabo contienen vitamina A, vitamina B6 y vitamina K. Asimismo, destacan por su aporte de minerales y fitonutrientes, los que contribuyen al mantenimiento de la salud debido a que tienen funciones antiinflamatorias. También son capaces de evitar el daño celular.

Brócoli

Al igual que el resto de los vegetales que integran las familias de las coles, el brócoli aporta niveles altos de vitamina C, vitamina K, vitaminas del complejo B y fibra alimentaria, entre otros nutrientes. Por este motivo la verdura es beneficiosa para el sistema inmune.

Soja

Según el estudio “Vitamina K: metabolismo y nutrición”, los frijoles (entre ellos la soja) son alimentos importantes en la dieta brasileña que contribuyen de forma significativa a suplir las necesidades de vitamina K.

Zumo de granada

El zumo de granada es una bebida que aporta una cantidad apreciable de sustancias antioxidantes, entre las que destacan las antocianinas. Estos componentes protegen a las células de los radicales libres y con ello evitan los procesos inflamatorios.

Así pues, este zumo está indicado para ayudar en la prevención de enfermedades crónicas, problemas del corazón y mantenimiento del sistema inmune. Por supuesto que para aprovechar al máximo estos nutrientes lo ideal es que el mismo se elabore en casa.

Zumo de zanahoria

La zanahoria, al igual que otros vegetales de color naranja, tienen un contenido elevado de betacaroteno. Este componente es un precursor de la vitamina A. Por ello, el consumo de zanahoria favorece la salud visual, el mantenimiento de la piel y del sistema inmune. Además, esta hortaliza contiene vitamina K que sus hojas también aportan.

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¿Qué efectos tiene la falta de vitamina K?

La falta de vitamina K cursa con coagulopatías, es decir, dificultad para coagular la sangre. Esto puede causar hemorragias subcutáneas e incluso anemia en casos más serios.

En los humanos el riesgo de falta de vitamina K aumenta en adultos mayores, en adultos con problemas renales crónicos, y en recién nacidos.

El problema con los recién nacidos es que no tienen reservas de vitamina K, no tienen una flora intestinal que la sintetice, y la leche materna no es muy rica en vitamina K, por lo que en los primeros tres meses de vida puede haber riesgo de padecer la enfermedad hemorrágica del recién nacido.

Si quieres saber las funciones de la vitamina K, pueder leerlas en nuestro artículo: Las funciones de la vitamina K.

Cantidad recomendada de vitamina K recomendada en un adulto

Un adulto necesita entre 50 y 120 microgramos diarios de vitamina K, según edad y sexo, y es fácil de obtener con una dieta balanceada.

No hay establecido un límite superior de consumo de vitamina K, aunque hay algún caso reportado de riesgo de enfermedad renal con uso continuado y abusivo de filoquinonas.

A menos que se esté en un grupo de riesgo, o el médico lo indique, no es necesaria la suplementación de rutina con vitamina K.

Lea tambien: Alimentos ricos en vitamina D

Fuente: Mejorconsalud

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