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De seguro has escuchado hablar de la dieta macrobiótica, una propuesta que pretende acercarnos a una alimentación lo más natural posible, permitiéndonos según sus creadores, el logro del bienestar físico y emocional. Sin embargo, su seguridad aun es cuestionada por eso te mostramos todo lo que tienes que saber sobre la dieta macrobiótica antes de ponerla en práctica.

¿Qué es dieta macrobiótica?

La dieta macrobiótica se centra en buscar el equilibrio entre lo emocional y lo espiritual. La dieta es un poco la excusa para ser consciente de que se necesita equilibrar todos los niveles para vivir felices y tener cuerpo y mente en armonía. La macrobiótica tiene muchas ventajas, pero para muchas personas las desventajas son mayores.

En dicha filosofía se establecen básicamente dos tipos de alimentos:

  • Alimentos Yin: Se trata de comida que no aporta. Estos alimentos se relacionan con lo oscuro, el frío y la humedad, debilitando el organismo. Algunos de ellos serían el azúcar, café, bebidas alcohólicas, lácteos, frutas tropicales y miel.
  • Alimentos Yang: Esta comida tonifica el organismo y proporcionan energía. Se relacionan con lo cálido. Este tipo de alimentos se dividen en tres grupos: cereales, legumbres y vegetales.

Se puede decir que la dieta macrobiótica es esencialmente ecológica y que tiende al vegetarianismo. La proteína animal se iría eliminando progresivamente, llegando a reducirse la alimentación al consumo casi en exclusiva de cereales integrales.

Principios fundamentales de la dieta macrobiótica

Deberíamos consumir alimentos que no alteren nuestras características biológicas. De acuerdo con los principios de la dieta macrobiótica, los seres humanos no deberíamos consumir alimentos en cuya elaboración hayan intervenido elementos químicos, ya que nuestro organismo no está preparado para ello. Por ese motivo es necesario volver a la alimentación tradicional, en la que los cereales, verduras y legumbres eran la base de la dieta.

Los principios básicos que establece la macrobiótica deben cumplirse diariamente. Entre ellos se encuentran:

  • Agua: Debe consumirse bastante agua a sorbos, antes o después de las comidas, nunca durante. Mejor si está tibia, como en tés, infusiones o sopas.
  • Cereales integrales: Tendrían que representar el 50%, aproximadamente, de los alimentos que se ingieren cada día.
  • Legumbres: Estos alimentos deberían ocupar el 15% del total de alimentos que se consuman diariamente.
  • Hortalizas y vegetales: Deberían formar parte, como mínimo, del 25% de la dieta diaria. Tienen que consumirse cocidos, jamás crudos o fritos.
  • Proteínas: Se podrían consumir, al menos, dos veces a la semana. Las proteínas deben proceder principalmente de pescados blancos o de aves como el pollo o el pavo. El resto de tipos de carnes y pescados quedan descartados.
  • Huevo: Esta dieta permite comer un huevo cada diez días.
  • Fruta: Debemos consumirla siempre cocida. En la medida de lo posible, se tendría que evitar la ingesta de fruta cruda.
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Beneficios de la dieta macrobiótica

La dieta macrobiótica aporta a nuestra salud una gran cantidad de beneficios, por lo que no es de extrañar que tenga un, cada vez, mayor número de seguidores. Entre estos beneficios destacan:

  • Estómago más sano: Los alimentos que se consumen al seguir una dieta macrobiótica ayudan a mantener el nivel de pH adecuado para el organismo. Es por eso que tanto la acidez como el ardor de estómago desaparecen totalmente.
  • Regula el tránsito intestinal: La dieta macrobiótica incluye alimentos cargados de fibra, facilitando el tránsito intestinal diario. Por esa razón, se suele recomendar esta dieta a las personas que padecen problemas gastrointestinales o estreñimiento crónico.
  • Nivel de glucosa estable: Los alimentos que forman parte de esta dieta ayudan a controlar los niveles de azúcar en sangre.
  • Peso estable: Al estar muy limitado el consumo de calorías y no estar presentes las grasas y azúcares procesados, los seguidores de la dieta macrobiótica suelen mantener la línea, sin coger kilos con facilidad.
  • Mayor tranquilidad: Las propiedades de los alimentos que incluye esta dieta contribuyen a reducir el estrés, haciéndonos sentir mucho mejor en nuestro día a día.
  • Agilidad mental: Se suele decir que la dieta macrobiótica ayuda a que el cerebro funcione de manera óptima. Esto es porque se logra que nuestro cerebro tenga más claridad.
  • Mayor energía: La dieta macrobiótica es rica en cereales, con un gran aporte de hidratos de carbono. La clave está en que estos hidratos son de cadena lenta. Esto quiere decir que la sensación de energía y vitalidad se prolonga a lo largo del día. Por ello, esta dieta suele indicarse para personas que normalmente realizan una actividad física agotadora, así como para personas que sufren largas convalecencias.

Alimentos prohibidos

Uno de los peligros de esta dieta es la deshidratación, ya que beber sólo se podría hacer ante mucha sed, y no siempre. También , están prohibidas:

  • Carnes rojas
  • Grasas animales
  • Productos lácteos
  • Azúcares
  • Tomates
  • Berenjenas
  • Patatas
  • Frutas tropicales
  • Zumos,
  • Condimentos y las especias fuertes y picantes
  • Alimentos refinados
  • Alimentos cultivados con abonos químicos
  • Conservantes y colorantes añadidos

Los peligros de la dieta macrobiótica

Este estilo de dieta restrictivo y deficitario en numerosos micronutrientes como, hierro, calcio, vitaminas A, D, C y B12 además de en proteínas, lleva a graves consecuencias para la salud. No sólo es que los alimentos como carne y pescado están muy restringidos, es que disminuye la absorción de los pocos minerales que puedan estar presentes en los alimentos, sobre todo de calcio y hierro, apareciendo enfermedades como:

  • Anemia: carencia de hierro a consecuencia de la nula ingesta de alimentos animales y del excesivo consumo de cereales.
  • Escorbuto: debida a la falta de vitamina C.
  • Hipoproteinemia: déficit de proteínas tanto en calidad como en cantidad.
  • Hipocalcemia: déficit de calcio como consecuencia del insuficiente consumo de productos lácteos y derivados. Favorece la aparición de osteoporosis a largo plazo.
  • Deshidratación: la restricción de agua puede dar complicaciones causadas por la deshidratación, pudiendo llegar a alterar la pérdida de la función renal

No es una dieta recomendable, ni apta para todo el mundo. El objetivo no es bajar de peso sino llevar un cambio de alimentación hacia una vida saludable. Las restricciones hasta del agua hacen que sea una dieta no recomendada para nuestra salud.

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Fuente: Cuidateplus

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