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Una buena manera de comenzar el 2021 es cerrando la mayor cantidad situaciones inconclusas en nuestras vidas y cerrar todos aquellos ciclos que hemos dejado abiertos, tareas, proyectos e incluso relaciones de todo tipo, personales, laborales o profesionales. El objetivo: cultivar o mantener nuestra sanidad mental. La razón: los asuntos que no cerramos se convierten en un tormento o una gran fuente de ansiedad emocional.

Los procesos…

Todo proceso emocional se acompaña de vivencias y aprendizaje que te llevan a una transformación interna o emocional y hasta física o mental, es decir, durante dichos procesos estarás sumergido seguramente en un “período de crecimiento”.

En el transcurso de nuestra vida se nos presentan innumerables situaciones, buenas o malas que significarán una ganancia en experiencias y para poder evolucionar como individuos de una forma mentalmente sana, debemos cerrar ciclos en cada una de esas diferentes etapas, ya sean, relaciones amorosas o afectivas, asuntos laborales, puesto que, de lo contrario no avanzaremos en positivo, siempre tendremos el pendiente o la curiosidad de “si hubiese” o la deuda o el remordimiento.

Vivimos suponiendo y no aclarando…

Muchas veces nuestra forma de relacionarnos, comportarnos y reaccionar suele ser impulsiva además de estar sustentadas en bases poco sólidas o lo que es lo mismo establecemos contactos “a medias”, dando lugar a respuestas o comportamientos infantiles como, por ejemplo: sentir rechazo al no quedar en un puesto de trabajo y no ocuparnos en conocer las razones, no nos comunicamos asertivamente, ni oportunamente pidiendo una aclaratoria. No culminando un estudio o etapa preparatoria. Tener un malentendido con una amiga o con un ser querido dejando las cosas sin arreglar o sin buscar los por qué y nos centramos en imaginar mundos extraños que nos distancian de aquellos que son importantes.

Cuando damos pie a que este tipo de situaciones ocurran, siempre nos invaden pensamientos diversos sobre lo que pasó o en su defecto la ansiedad de lo qué hubiese pasado, a su vez, estas ideas suelen presentarse de manera rumiante e intensa provocando un estado de frustración, depresión, o arrepentimiento. Extraño sería que no fuera así. Entonces damos cabida a un malestar emocional que nos podríamos ahorrar hablándolo con los involucrados o con un profesional de la salud mental.

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¿Qué hacer para cerrar ciclos?

Decidirnos y tomar acción. Les voy a poner un ejemplo para que sea más sencillo de entender. Cuando te sientes culpable porque no terminaste los estudios, tienes dos opciones: si decides que quieres terminarlos, tienes que accionar buscando apoyo para continuarlos, buscando recursos económicos, distribuyendo el tiempo, etc… Si, por el contrario, al analizar lo que son nuestras necesidades, decidimos que ya no es de nuestro interés finalizarlos, entonces debemos asumir el hecho como una decisión y un asunto concluido, dejando atrás los remordimientos.

Comunicarse y hablar para aclarar situaciones. Esta acción es, sin duda, la más necesaria y valiosa, cuando la situación no solo nos involucra, sino a otras personas. Para mí, hablar es siempre un proceso de catarsis, ya sea que no haya mas nadie ligado al asunto que me atormenta o preocupa, pues constituirá un desahogo; y mucho más, cuando existen otros envueltos en el drama en cuestión.

También escribir ayuda. Cuando hablar no se nos da fácil, elaborar una comunicación escrita puede ser una excelente herramienta para brindar una aclaratoria e informar sobre nuestra percepción o decisión sobre un asunto que deseamos cerrar. No tienen idea, de la cantidad de veces que un email (carta) me ha ayudado a sentirme tranquila y mucho mas cuando no tienes acceso a las personas con las cuales debes concluir un ciclo.

También es válido realizar un “ritual” cuando la otra persona no quiere tener más contacto con nosotros, se ha ido lejos o ha fallecido. Ese cierre puede ser la carta que les sugiero, aunque no la envíen, o tener una conversación imaginaria.

Perdonar. Si tengo resquemores o rencor en torno a una situación o las personas involucradas, parte de ese cierre necesario para sanar y continuar es reconocer lo que necesito perdonar y hacerlo de todo corazón, ya que es lo único que liberará nuestra mente y espíritu.

Finalmente, lo que quiero dejar en sus mentes con el presente artículo es la idea que cuando cerramos un asunto pendiente, contribuimos a aligerar no solo nuestra mente sino también nuestro corazón. La sensación de bienestar nos inundará y podremos sentirnos en paz.

Comiencen este 2021 en paz.

María Laura Garcia

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