Foto Referencial

Impactantes imágenes que se han vuelto cotidianas en el Hospital Erasmo Meoz, principal centro de asistencia de Cúcuta (frontera colombo-venezolana), de carrozas fúnebre transportando víctimas del covid-19 y a las afueras del lugar las angustias de los familiares, son diarias para la zona.

Los familiares no saben nada de sus seres queridos, contagiados por covid-19, porque el hospital está cerrado al público y apenas se permiten visitas ocasionales de 15 minutos, por lo que solamente pueden informarse a través de una ventanilla en la entrada. 

Así que la situación es dramática en la frontera colombo-venezolana y el flujo crece cada día más, con muchos pacientes que tienen condiciones avanzadas y con patologías previas mal tratadas o con alteraciones del estado nutricional, que es muy importante en muchos casos y que resulta ser fatal pese a los esfuerzos que se hacen en la zona limítrofe.

Frontera colombo-venezolana de gran actividad

La frontera colombo-venezolana es de mucha actividad comercial, y las medidas de bioseguridad son difíciles de respetar. Muchos no mantienen la distancia física requerida, no usan el tapabocas o se lo colocan de forma incorrecta.

El riesgo de contagio en Cúcuta es alto y las mismas personas dicen que se irrespetan las medidas de bioseguridad. Mientras que otros señalan que sí hacen sus protocolos de bioseguridad en la frontera colombo-venezolana.

Por lo que en un esfuerzo por controlar la pandemia las autoridades dijeron que cerrarían la frontera colombo-venezolana, pero esto no ha dado resultados por el flujo migratorio. Ya varias ONG estiman que cientos de personas siguen circulando entre los dos países.

Trochas ilegales donde los controles sanitarios son escasos o inexistentes, en la frontera colombo-venezolana, es un tránsito sin ley que le coloca más presión a la crisis del covid-19.

Con información de www.amp.dw.com

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