Foto Referencial

El afecto es la chispa que enciende el primer intercambio lingüístico que se produce entre el bebé y su madre. Se desarrolla día a día en situaciones cotidianas y durante los cuidados de alimentación e higiene que el bebé necesita para su desarrollo.

Al relacionamos con nuestro bebé, nos damos cuenta de que, a medida que maduran, se vuelven seres cada vez más sociales y que se comunican mucho antes de que dominen las complejas reglas del lenguaje. Son capaces de sintonizar con el adulto que le sostiene en brazos y responder en consecuencia.

Cuando tenemos un bebé en edad de empezar a hablar, muchos padres nos preocupamos por si nuestro hijo no está evolucionando correctamente. ¿Se corresponde su desarrollo en el habla con el normal a su edad? Para responder este tipo de dudas y muchas otras, Eva Estrada, terapeuta especializada en atención temprana en Madrid, explica lo siguiente.

A la hora de empezar a hablar “debemos tener en cuenta que cada niño es diferente y que en estas edades tempranas cada uno de ellos sigue su propio ritmo. Se considera que las primeras palabras deben aparecen alrededor de los 12 meses”, asegura.

Antes de eso, debemos observar la capacidad del niño para responder a los ruidos y estímulos sonoros, ya que puede que la ausencia de atención al estímulo sonoro se deba a problemas auditivos o cognitivos.

En la mayoría de los casos no debemos preocuparnos si el niño no habla pero muestra la intención de comunicarse respondiendo a los estímulos y emitiendo sonidos. Sin embargo, Eva Estrada nos aconseja acudir a un especialista si nuestro hijo no utiliza ninguna palabra a los 24 meses.

Además, “si no hay comunicación de ningún otro modo será necesario acudir antes para determinar la causa de esta alteración y poder actuar lo antes posible. Es primordial observar si el niño comprende nuestras órdenes, porque a menudo el problema no es simplemente expresivo sino también comprensivo”, indica.

Estímulos para que el bebé comience a hablar

Foto Referencial

El lenguaje humano se desarrolla por una capacidad innata y por el estímulo externo. Es decir, contamos con unas capacidades que se desarrollan si el ambiente en el que crecemos es propicio a la comunicación. Es importante la interacción del bebé con el contexto inmediato y con las personas que le rodean, normalmente los papás.

Y es que los padres podemos hacer mucho para estimular el desarrollo del habla de nuestros hijos. De manera innata y totalmente intuitiva utilizamos un habla más sencilla, melódica y pausada con los bebés en sus primeros meses de vida denominada baby talk, que se debe ir modificando a medida que el niño crece. Más adelante, algunas de las pautas que nos aconseja la especialista y que podemos aplicar en nuestro día a día son:

  • Hablarle al niño. Comentar cosas que van sucediendo juntos como el vestido, el paseo…
  • Saber escuchar sus producciones dándole espacio para que se exprese
  • Jugar con el niño siguiendo sus intereses
  • Enfatizar la entonación para facilitar la comprensión
  • Cantar canciones
  • Ver cuentos y comentarlos con ellos

Si queremos estimularle mediante juegos y ejercicios lo primordial es que la comunicación sea bidireccional. Los juegos que favorecen la alternancia de turnos serán los más adecuados en este sentido. Por ejemplo, cantar juntos canciones.

Muchos padres deciden desde que los niños son muy pequeños llevarlos a una escuela infantil bilingüe; y también es muy común actualmente que los niños tengan progenitores que les hablen en idiomas distintos. ¿Puede ser esto un motivo de retraso en la adquisición de lenguaje?

Tal y como indica la terapeuta, “no hay estudios actuales que avalen esa teoría. Un niño no habla más tarde por estar expuesto a dos idiomas. Yo como profesional recomiendo que los padres se dirijan a sus hijos en su idioma materno, cada uno en el suyo. El niño está preparado para adquirir los idiomas a los que esté expuesto, dice.

Y es que según Bárbara Zurer Pearson, investigadora de la Universidad de Massachusetts y experta en bilingüismo, los niños a los pocos días de nacer pueden diferenciar entre un idioma y otro si estos dos idiomas son muy diferentes entre sí, y en el caso de idiomas similares, alrededor de los 6 meses de edad.

Lo importante cuando el niño bilingüe empieza a hablar es que se comunique. Es normal que mezcle los idiomas, que los utilice indistintamente. Poco a poco irá separándolos y hablando uno u otro según el interlocutor que tenga delante”, indica.

Una vez los niños empiezan a hablar, debemos estar atentos por si manifiestan aspectos que puedan ser síntoma de algún trastorno. Es importante observar un incremento del vocabulario adecuado, una construcción de frases de cierta complejidad y una buena comprensión.

La articulación se irá definiendo con la edad, pero si el índice de inteligibilidad a los 2 años y 6 meses no es suficiente para que le pueda entender cualquier interlocutor, es conveniente acudir a un especialista para realizar una valoración completa.

Comunicación entre la mamá y el bebé

Foto Referencial

El vínculo entre la mamá y su bebé juega un papel fundamental en el desarrollo cognitivo del recién nacido y es esencial para establecer las primeras bases de la comunicación pre-verbal.

Esta primera comunicación inicial se establece gracias al íntimo intercambio emocional que se realiza durante las situaciones iniciales de cuidado biológico y asegura la integración socio-emocional del niño.

En toda comunicación son al menos dos personas las que interactúan, aunque en este caso, una de ellas sea un bebé. Para ayudar a tu hijo a desarrollar su lenguaje es necesario:

1Desear conectar con tu bebé: debemos ponernos cara a cara con él para mostrarle que estamos interesados en todo lo que dice o hace.

2. Interpretar sus acciones como si estuviera queriendo comunicar algo: conviene intentar adivinar qué nos está diciendo el bebé, aunque al principio no estemos seguros de haber acertado.

3. Encontrar el momento o la situación adecuada para mantener ese diálogo: será más fácil si contamos con la colaboración del bebé y lo hacemos cuando esté descansado y activo. Aprovecha las situaciones cotidianas de higiene, los pequeños rituales familiares y, sobre todo, el juego.

4. Esperar cualquier reacción del niño para responder a ella. 

5Escuchar cualquier producción vocálica para imitarla, alentando así a que lo vuelvan a hacer o decir.

6. Jugar para promover el desarrollo de la comunicación: las actividades lúdicas son un recurso ideal para desarrollar el lenguaje de tu bebé. El juego es una actividad placentera con la que los niños descubren el mundo, las cualidades de los objetos (blando, duro, frío, cálido…) y las reglas que rigen su pequeño universo. Jugando también buscamos repetir una y otra vez, desplegamos todo tipo de habilidades y favorecemos la comprensión de la situación.

Los juegos que más conectan a los niños pequeños con los adultos son los cuentos, las canciones y los bailes. Más adelante comenzarán a conectar con los juguetes que les ofrezcamos, se convierte en un mundo de maravillas a explorar para los niños.

7Despertar su interés: contar desde el principio con su atención y su participación depende de los padres, y de sus habilidades como interlocutores. Para mantener el interés y la confianza del bebé en su interlocutor es importante darle tiempo a que responda y a que pueda desplegar sus habilidades en el juego.

8. Respetar los turnos: aunque el bebé no sepa hablar aún, sus intervenciones están marcadas por un gesto, una mirada o una sonrisa. Si en toda comunicación, uno habla y el otro escucha, y luego se invierten los turnos, debemos esperar a que el bebé intervenga para hacerle saber que nos interesa lo que quiera compartir y que vamos a responder después.

Cuándo acudir a un terapeuta

Foto Referencial

En casa, los papás pueden estimular el desarrollo lingüístico de sus hijos a través de la lectura de cuentos, de las canciones, de los juegos de palabras, del uso de un lenguaje adecuado a la edad del niño, etc.

Pero si tu hijo presenta algún tipo de dificultad, lo mejor es acudir a un profesional para que os guíe. Algunas señales que pueden hacerte sospechar que existe un problema en el desarrollo del habla de tu hijo y que deberían llevarte a la consulta de un especialista son:

  • Dislalia. Está afectada la pronunciación de uno o varios sonidos concretos del habla, sin que haya ningún daño anatómico ni en el sistema nervioso central. La dislalia -no pronuciar las r, k, l, s, z, g o ch o hacerlo de forma incorrecta- es una etapa normal en el desarrollo del habla de los niños pequeños. Pero con el tiempo, van corrigiendo sus problemas de pronunciación. Se habla de dislalia cuando el defecto se instala.
  • Disglosia. Es un trastorno de la articulación de los fonemas debido a una alteración orgánica: puede ser que el labio no aparezca cerrado del todo, que haya un frenillo lingual, que el cielo del paladar aparezca dañado…
  • Disfemia o tartamudez . Se ven alteradas la fluidez verbal y el ritmo.
  • Disfonía. Se altera la voz en su tono, timbre o intensidad.
  • Retraso en la lecto-escritura. El más frecuente es la dislexia.
  • Trastornos específicos del lenguaje. Se caracteriza por una gran dificultad en su adquisición. Esos problemas pueden ser de expresión o de comprensión.

Lea También: Familia que juega unida es más feliz

Con Información de: Sumedico.lasillarota.com

Comenta y se parte de nuestra comunidad