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Para poder conseguir oxígeno y llevárselo a familiares hospitalizados por covid-19 en estado de gravedad, es una odisea constante la que se vive en Manaos, la capital de la Amazonía brasileña.

Y es que Manaos revive la segunda ola de la tragedia por covid-19, desde abril y mayo del año pasado, con el terror colectivo y el colapso de sus hospitales.

El estado de Amazonas se ve superado de nuevo por la situación y el Gobierno federal envió oxígeno de emergencia. 

De modo que se empezó a trasladar pacientes de covid-19 por avión a otros estados, porque Manaos está es aislada por tierra del resto del país y una sola carretera en mal estado conecta con Venezuela.

Las autoridades regionales pidieron al país vecino que les ayude con el suministro de oxígeno para atender a los enfermos de covid-19, justamente en este estado en el que también surgió una cepa del virus más contagiosa.

Esta nueva cepa tiene en vilo en toda la región, pero el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, aseguró que ya cumplió con su parte enviando recursos, situación que ha generado una avalancha de críticas.

¿Por qué las bombonas de oxígeno? 

La cantidad de oxígeno en nuestra sangre puede caer por debajo de los niveles normales y cuando estos indicadores son demasiado bajos, es posible que necesitemos oxígeno adicional, lo que se conoce como terapia de oxígeno.

Una forma de hacer llegar oxígeno extra al cuerpo es usando un concentrador de oxígeno. Los concentradores de oxígeno son dispositivos médicos que deben venderse y utilizarse solo con receta médica.

No debe utilizar un concentrador de oxígeno en su casa a menos que se lo haya recetado un profesional de la salud, ya que administrarse oxígeno a sí mismo sin hablar primero con un médico puede hacer más daño que bien. 

Porque puede terminar respirando demasiado o muy poco oxígeno, provocando graves problemas de salud, como la toxicidad del oxígeno causada por la administración de demasiado oxígeno.

Aunque el oxígeno constituye alrededor del 21% del aire que nos rodea, respirar altas concentraciones de oxígeno puede dañar los pulmones. Por otro lado, si no se lleva suficiente oxígeno a la sangre, una condición llamada hipoxia, puede dañar el corazón, el cerebro y otros órganos.

Con información de www.fda.gov y www.dw.com

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