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Durante mucho tiempo afrontar el tema de la educación sexual ha sido algo complejo. El sexo se ha convertido en un tema tabú en nuestra sociedad y hablar sobre él con nuestros hijos es, para muchos, algo incomodo.

No podemos obviar lo evidente: hablar de educación sexual no es hablar únicamente de relaciones sexuales. En realidad, a través de la educación sexual aprendemos a respetarnos, a conocernos y además, podemos comprendernos un poco más. 

No se trata únicamente de educar en la prevención de enfermedades de transmisión sexual, o de concienciar sobre las relaciones sanas. Tampoco se trata únicamente de eliminar los mitos en torno al sexo o la imagen que tenemos del sexo.

La educación sexual en adolescentes se debe abordar desde varias aristas, y una parte importante del manejo en este tema se desarrolla en la casa y en la escuela. 

Hablar sobre sexualidad con tu hijo

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Cada vez se hace más necesario comprender la orientación sexual de nuestros niños y adolescentes, debido a que no se trata de quién les guste físicamente o con quién quieren tener una relación romántica: se trata de quienes son, de comprender su identidad y que los demás lo respete.

La educación sexual también parte del respeto y la comprensión en la familia. Tener hábitos saludables. Descubrirse. Y, por supuesto: crear en casa un ambiente seguro para que la identidad no termine siendo un tema tabú.

En caso de los adolescentes es importante que las familias tengan herramientas que permitan crear las bases de un ambiente seguro y de confianza para hablar del tema sin miedos y poder trabajar juntos en aquello que se necesita.

Una de las dudas más frecuentes entre los padres es cuándo deben empezar a hablarle a sus hijos sobre sexo. Recordemos que la educación sexual debe incluir lo siguiente:

  • Todo lo que son los cambios puberales y la situación de la propia imagen, no sólo los cambios más físicos, también los sociales.
     
  • La identidad de género, es decir, cómo se siente el adolescente (hombre, mujer, neutro, ¿tiene dudas?).
     
  • Las relaciones personales respecto a la familia y el grupo de iguales. “En este campo es interesante tratar el tema del enamoramiento, la pareja y los celos”, apostilla.
     
  • La respuesta sexual, los anticonceptivos y el aborto.
     
  • Las infecciones de transmisión sexual.
     
  • La orientación sexual.
     
  • La prevención de la violencia de género y la violencia sexual.
     
  • La pornografía y la prostitución.

No hay que eludir temas ni adoctrinar, así como tampoco hay que enfocar las cuestiones de forma diferente dependiendo de si estamos hablando con un hijo o una hija.

Se debe tratar la educación sexual con la mayor naturalidad posible y aprovechar para abordar estos temas momentos o circunstancias cotidianas, como una serie, una anécdota que pasa en la clase del adolescente o en su entorno para exponer lo que los padres piensan, darles posibilidades y opciones diferentes para que conozcan otras perspectivas sin imponerle ninguna.

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Con Información de: Cuidateplus.marca.com

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