Estos analgésicos son parte de nuestra vida cotidiana y muchas veces los tomamos sin receta. Por eso hay que conocer los efectos y las contraindicaciones de los analgésicos, para que sean lo más útiles posible.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) establece tres escalones en la lucha frente a la fiebre y el dolor: los analgésicos, los opioides y los anestésicos.

Escalera de analgésicos

En el primer escalón están los analgésicos, están tres fármacos que todos conocemos bien: el ibuprofeno, el paracetamol y la aspirina.

Estos tres remedios farmacéuticos están considerados por los expertos como ácidos orgánicos débiles y son la mejor forma de aliviar cefaleas y dolores moderados. Y su uso es tan común y está tan extendido que más de la mitad de estos analgésicos se dispensan en las oficinas de farmacia sin prescripción médica.

Pero no por ello dejan de ser medicamentos. Por eso hay que saber bien cuándo están indicados y en qué medida para que sean realmente eficaces.

Calmar el dolor

La función de los analgésicos es circular por la sangre buscando señales de dolor para interceptarlas o destruirlas antes de que lleguen al sistema nervioso central.

Sin embargo, cada familia de fármacos tiene su propia forma de trabajar: los antiinflamatorios no esteroideos, como el ibuprofeno o el diclofenaco sódico, actúan por sobre la inflamación disminuyéndola, lo que elimina la sensación de dolor.

Por otro lado, los analgésicos comunes, como el paracetamol, se ocupan de detener las señales de dolor que envían las terminaciones nerviosas al sistema nervioso central, lo que no termina con el problema, pero sí elimina la sensación desagradable del dolor.

Cefaleas, dolores de espalda, de muelas, menstruales, molestias o accidentes musculares, procesos febriles.

La nómina de problemas que solucionan es bien extensa. De ahí su éxito.

Cuidado con los excesos

Estas son las tres familias de analgésicos que tienen una misma función, aliviar del dolor. Es necesario no abusar de ellos para evitar dañar el organismo.

«Hay que atender a las indicaciones y contraindicaciones que figuran en los prospectos para que estas sustancias beneficiosas no acaben siendo nocivas para el organismo» señala Santiago Cuéllar.

El ácido acetilsalicílico, por ejemplo, no es recomendable para dolores menstruales, ya que potencia la circulación de la sangre y puede provocar una metrorragia.

En el caso del paracetamol, en condiciones normales tiene un margen de seguridad amplio, pero si se abusa puede dar lugar a daños al hígado y está contraindicado para personas que sufran o hayan sufrido cualquier tipo de hepatitis.

Hay que destacar, además, que las dosis altas quedan en exclusiva para la prescripción médica.

Según los especialistas consultados, todo debe quedar en su contexto:

Un gramo al día de paracetamol no es aconsejable, pero un reumatólogo puede considerar utilizar dosis de este tipo en casos de artritis y artrosis.

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Con información de: https://www.sabervivir.es/

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