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Un estudio científico pionero promovido por la Fundación Juegaterapia de España, que se ha llevado a cabo en el Hospital La Paz de Madrid, confirma que jugar con videojuegos durante el tratamiento de quimioterapia, hace que los niños con cáncer sientan menos dolor y que se favorezca el proceso de curación.

Esta es la primera vez que se mide el efecto beneficioso de la utilización de los videojuegos en el manejo del dolor agudo. Ya estaba demostrada la mejoría en los pacientes pediátricos desde el punto de vista psicológico, ya que reduce la ansiedad que les produce la hospitalización, favoreciendo la relajación mental en dichas situaciones.

La investigación compara el uso de videoconsolas en el dolor de los niños, las dosis de morfina requeridas y el nivel de activación del sistema simpático/parasimpático con dispositivos de monitorización de última generación.

Dicho estudio fue plasmado en un emotivo documental titulado  “La quimio jugando se pasa volando” donde los protagonistas, niños con cáncer, sus familias, el equipo médico del Hospital La Paz, encabezado por el Dr. Franciso Reinoso-Barbero, jefe de la Unidad del Dolor del centro de salud y el Dr. Mario Alonso Puig, Patrono de Honor de la Fundación Juegaterapia, hablan de su experiencia personal y científica. Además, cuenta con la colaboración especial de Alejandro Sanz que pone su voz en la narración.

El documental, que se puede ver ya en Amazon Prime Video, cuenta con los testimonios reales de los niños Estephany, Dani, Mario, Carlos, Marcos, Aaron, David, Héctor, Alejandro y Manuel quienes, junto a sus familias, explican lo que supuso para ellos el cáncer y cómo los videojuegos les ayudaron a superarlo.

Cifras de la investigación

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20% menos del consumo de morfina jugando con la videoconsola

El dolor que los niños sintieron durante la observación fue menor porque disminuyó un 20% el consumo diario de morfina; esto hace referencia al dolor basal y al estado de ánimo llegando a registrarse una disminución de hasta el 44% en los momentos de más intensidad, el dolor incidental. Todo ello medido mediante una Escala Visual Analógica.

La terapia de juego aplicada en el estudio consistió en videojuegos sencillos, muy de niños, “es decir, totalmente carentes de violencia; por ejemplo, de deportes, como fútbol o coches, o juegos donde hay príncipes y princesas y en los que aparecen monstruos que escupen chicles”, explica el doctor Alonso Puig.

En definitiva, eran juegos que involucraron a los pequeños de una manera amable. Los niños jugaban solos unas dos o tres horas al día.

 Lo interesante es que el beneficio no solo se daba mientras se entretenían, sino que se mantenía a medio plazo, se prolongaba hasta el día siguiente. Lo que demuestra esto es que el resultado no se define por la mera exposición, sino que repercute en sistemas biológicos que siguen actuando favorablemente una vez que la pura distracción del momento del juego ha pasado”, aseguró Puig.

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Con Información de: Noticiasensalud.com

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