Feminidad y fertilidad
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Con todas las modernidades hasta nuestros ciclos menstruales llegamos a odiarlos, y la maternidad nos exige todo lo contrario, honrar cada proceso fisiológico que no llevará al gran sueño. por eso potenciar nuestra energía de feminidad y fertilidad puede ayudarnos.

No es secreto que la sociedad actual cada vez exige más de las mujeres. Todo este proceso de empoderamiento femenino nos ha llevado a cargarnos, cada vez más, de energía masculina que inconscientemente nos lleva a perder nuestro equilibrio como mujeres. Todo gira tan rápido que no somos capaces de notarlo. Estos hechos aunque nos resulten muchas veces irrelevantes son capaces de afectar nuestra fertilidad.

Esto me pasó, siempre he sido tan independiente que nunca noté que esta gran onda de empoderamiento femenino también nos va masculinizando y comenzamos de manera inconsciente a ocupar roles que no nos pertenecen. Me tocó hacer cambios desde lo más tonto que te puedas imaginar, como subir el mercado del carro a la casa. Yo siempre lo hacía sin pedir ayuda, porque yo “todo lo puedo” y olvidaba que mi esposo estaba ahí dispuesto a ayudar.

Potenciar nuestra energía femenina, puede permitirnos alcanzar un gran equilibrio. Ese viaje interior hacia nosotras mismas, donde nos reconocemos como seres de amor, dadores de vida es imprescindible para concebir.

Es importante, que cada mujer sea capaz de conectar con su cuerpo,  es tu templo y será el hogar de ese gran sueño por nueve meses, entonces si tú no lo amas, cómo podrá crear una vida con amor. Se trata de ser conscientes de lo que somos y tenemos para dar, incluso de los cambios que permitiremos en nuestro ser para alojar una vida. Identificar que te paraliza al imaginar tu vientre crecer y cuánto cuidado tendrás que tener para culminar el camino.

Transformar nuestras creencias mentales sobre la feminidad es punto focal, sanar esas memorias con tu clan de mujeres, honrar las que han pertenecido y pertenecen a tu familia te conecta con ese ser femenino que vino a este mundo. 

Valorar lo que tienes para dar en este mundo, aceptar que cada situación llega a ti con un para qué, y debemos sacar lo mejor de ella. Y pienso que identificando nuestros dones y sabernos únicas y especiales, podemos incluso dejar de competir entre mujeres y ser más solidarias entre nosotras.

Cuando la edad sí es importante

En temas reproductivos las personas pueden llegar a ser muy torpes incluso llegar a invadir la privacidad de una pareja y si lo vemos desde una óptica general y objetiva no hay mucho que se pueda hacer, no podemos controlar el accionar del otro. En el mundo actual donde las exigencias son cada vez mayores vemos más acentuado el retraso de la maternidad. Y la realidad, es que en casi su totalidad los problemas de infertilidad están relacionados con la edad, en términos generales con el avance de la edad van saliendo cartas que nos dificultan el juego.

A pesar que las mujeres de hoy en día son más saludables y cuidan de sí mismas mejor que nunca, una mejor salud en la edad adulta no llega a contrarrestar la declinación natural relativa a la edad. Aproximadamente un tercio de las parejas en las que la pareja femenina es de 35 años o más tendrá problemas de fertilidad. Se estima que dos tercios de las mujeres no podrán quedar embarazadas espontáneamente después de los 40 años.

“No es lo mismo lo que vemos en el espejo que lo que nuestro cuerpo muestra por dentro, podemos vernos muy jóvenes porque siempre nos hemos cuidado, pero nuestro organismo lleva la verdadera cronología”

La mejor edad reproductiva de una mujer se sitúa alrededor de los 20 años y disminuye gradualmente a partir de los 30 años, sobre todo después de los 35 años. Cada mes que lo intente, una mujer sana y fértil de 30 años de edad tiene una probabilidad del 20% de quedar embarazada. Eso significa que por cada 100 mujeres fértiles de 30 años de edad que intentan quedar embarazadas en un ciclo, solo 20 tendrán éxito. A los 40 años, la probabilidad de una mujer es inferior al 5% por ciclo; se espera que menos de 5 de cada 100 mujeres tengan éxito cada mes. Para resumir las posibilidades de embarazo comienzan a disminuir de los 26 a 34 años y cayendo rápidamente después de los 35 años. 

Feminidad y fertilidad
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Es importante resaltar que, sí decides retrasar tu maternidad es imprescindible que sepas que puedes preservar tu fertilidad en cualquier momento. Aunque no hay un límite de edad para preservarlos los expertos recomiendan que sea antes de los 35 años para obtener mejores resultados.

Y con esto no quiero decir que debes embarazarte a edad temprana sin ninguna planificación. Por el contrario, invito a que dentro de tus proyectos puedas dar espacio a planificar tu mejor alternativa para la hora que decidas embarcar el barco llamado maternidad.

La clave de sobrellevar la infertilidad es informarse

Pregunten a un grupo de jóvenes si conocen cómo funciona su ciclo menstrual, o mejor aún si reconocen signos en su cuerpo que les den indicios sobre su fecha de ovulación. Y para no dejarlo solo en las chicas pregunten a un joven si conoce la velocidad a la que viajan sus espermatozoides. No lo saben porque en fertilidad todo lo damos por sentado, y cuando llegue el momento vemos.

También desde casa te instauran ese chip que tan solo con dejar caer una moneda que sostengas con tus rodillas quedas embarazada, y resulta que el embarazo que no se da es más habitual de lo que se dice. Y esto no hace más que programar nuestro cuerpo con miedo.

Hoy por hoy el empoderamiento femenino nos lleva a que cada vez se retrase más o se postergue ser madres, en condición de pareja el alcanzar las condiciones socio-económicas ideales conlleva también a retrasar este capítulo. Lo que lleva a que tengan que consultar expertos en fertilidad ya por encima de los 37 años, cuando ni siquiera previamente se han consultados las opciones para preservar la fertilidad, porque se tiene la falsa creencia que se puede lograr cuando quieras, y esto sucede por la inmensa desinformación que se tiene sobre nosotros mismo. 

Nos encontramos en la era de mayor acceso a la información que ha existido en la historia y cuán desinformados estamos sobre nosotros mismos y el funcionamiento de nuestro cuerpo, todo lo damos por sentado.

Lo primero, que debe saber una pareja, y ojo muchísimo antes de empezar a ver si el embarazo se retrasa, es saber cuál es el índice de fertilidad de ambos. Es decir, cuáles son las probabilidades de embarazo de la pareja cada mes. Las posibilidades que tienen los dos, insisto. Y el grado de fertilidad es como el grado de simpatía. Todo el mundo tiene uno, solo que pocos buscan conocerlo.

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La pareja debe informarse de todo, cuanta más información se tenga más manejable y menos angustiante se hace el camino. Es muy triste que una pareja se pierda el viaje más bonito de sus vidas por no manejar a tiempo la información adecuada y oportuna. Soy de las que piensa que mientras más información manejemos más acertadas serán nuestras decisiones.

Conocer nuestro cuerpo y el funcionamiento del organismo entendiéndonos como seres con cuerpo, alma y espíritu es el primer paso para dar avanzar a una sana maternidad. 

Yuraima medina

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