el orgasmo
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La tendencia actual indica que en las nuevas generaciones las cifras de hombres y mujeres que fingen el orgasmo tienden a igualarse, aunque es cierto que en mayores de 30 años son mayoritariamente las mujeres las quienes fingen dicha respuesta.

El orgasmo es la respuesta sexual cuando alcanzas la parte más intensa de la excitación y generalmente está relacionado con la estimulación previa, la calidad e intensidad.

A pesar de que el orgasmo no tiene por qué ser el objetivo de una relación sexual, es un fuerte motivador que nos mueve a tener relaciones sexuales, solos o en compañía”, indica Silvia Pastells Pujol, psicóloga y sexóloga.

Según, un reciente estudio realizado por investigadores de la Universidad de Kansas, analizaron la percepción del orgasmo en 1.683 parejas heterosexuales recién casadas. Una de las principales conclusiones era que un 68% de las mujeres frente a un 33% de los hombres afirmaron haber fingido el orgasmo alguna vez durante sus encuentros sexuales.

No solo más de la mitad de ellas no había alcanzado el clímax: el 43% de sus parejas no era capaz de decir cuándo sucedía. Ellos siguen sin enterarse, pese a que, afirma la sexóloga Ana García, «averiguar si se finge o no, es relativamente fácil, la respuesta fisiológica de la mujer no engaña: contracciones, espasmos, lubricación, erección del clítoris», asegura la experta.

Cabe preguntarse por qué sucede esto, la psicóloga explica dos posibles razones: «puede ser porque está demasiado concentrado en su placer, o porque ni se plantea que su pareja no esté teniendo la misma sensación«.

Más comunicación ayudaría, pero «si los hombres se preocupasen por descubrir cuál es la respuesta fisiológica que la mujer tiene al llegar al orgasmo, sería bastante fácil averiguar si está fingiendo o no«, sentencia García.

Si esto le resulta inquietante, es aún más el hecho de que las mujeres sigan fingiendo orgasmos y renunciando a una vida sexual plena en los futuros encuentros.

Beneficios del orgasmo

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Los beneficios del orgasmo son múltiples, tanto en el plano físico como en el mental. La respuesta orgásmica como punta de lanza de la salud sexual se asocia a una mejor salud cardiovascular, una mejor repuesta del sistema autoinmune, un mejor patrón de envejecimiento, también se le reconoce un efecto analgésico, como ansiolítico e incluso como antidepresivo.

Debido a la elevada secreción de oxitocina, dopamina, endorfinas, entre otras hormonas y neurotransmisores, la respuesta orgásmica nos ayuda a mejorar el humor, la risa, la relajación, el sistema inmune y por tanto, tienen un efecto beneficioso en nuestra salud general”, indica García.

Las cuatro razones para fingir el orgasmo

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En 2014 se estableció lo que se conoce como la Escala de falsificación del orgasmo femenino, en la que se establecen cuatro motivos principales para fingir el orgasmo por parte de las mujeres: dar por terminada la relación sexual; aumentar su propia excitación; evitar «la inseguridad y el miedo» a no poder alcanzar el orgasmo; y, lo más común, para evitar herir los sentimientos de su pareja.

En su libro Inteligencia sexual, la sexóloga María Esclapez defiende que «gemir y hacer como que sí, cuando en realidad no, es engañar a otra persona y a una misma«. Desde su experiencia, añade una causa más a la lista de razones para la falsificación del clímax: «Tener deseos diferentes a los de la pareja y no querer expresarlos, y por eso querer que el encuentro acabe cuanto antes«.

Esto está, muy relacionado con la influencia del estereotipo masculino en la sexualidad. Igualmente se debe desmontar el mito de que «para que una relación sexual sea satisfactoria ésta tiene que culminar con un orgasmo«.

Esta falsa idea provoca que cuando el orgasmo no sucede, se genere una frustración en la pareja, y por tanto «se prefiera fingir y no dañar la autoestima del otro». Igualmente destaca que el problema de fondo tiene que ver con la falta de comunicación.

Si jamás hablas con tu pareja sobre su sexualidad —qué te gusta, cómo, dónde, etcétera— es altamente probable que alguno de los dos finja, porque ya sabemos, que nadie es adivino y en la vida no debemos suponer nada.

Los hombres también fingen

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Aunque cuando se habla de fingir orgasmos generalmente se habla de mujeres, también hay hombres que fingen a la hora de alcanzar el clímax. Así lo evidenció una encuesta realizada a más de 1.400 personas por la marca de productos eróticos Bijoux Indiscrets, según la cual el 21,2% de los hombres había fingido el orgasmo alguna vez (el porcentaje de mujeres seguía siendo mayor: 52,1%).

Con estas cifras se evidencia que el ser humano se perfila como un crédulo sexual: solo el 10,4% de las mujeres y el 15,6% de los hombres creía que su pareja actual fingía los orgasmos.

Para ellos la actuación es mucho más compleja, por una obviedad fisiológica, y a pesar de ello hay una razón principal, según la sexóloga Ana García, las razones que los lleva a fingir es la vergüenza de no llegar al orgasmo.

«En el caso de los hombres lo intentan por todos los medios, a diferencia de las mujeres, pero si ven que llega un punto en el que no [van a poder], lo fingen por vergüenza, ya que la sociedad impone que ellos siempre quieren y pueden«, indica García.

Un dato interesante, cuando hablamos de la frecuencia de los orgasmos estando en pareja se establece algunas diferencias. “Algunos estudios indican que aproximadamente el 65% de mujeres tendrían orgasmos habitualmente durante sus relaciones sexuales con otras personas comparado con el 95% de hombres”, enfatiza Pastells.

Cuanto más tiempo pasa, más cuesta sincerarse

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En esta sentido, es importante distinguir entre fingir «para salir del paso» bien sea en un momento puntual, o fingir constantemente que logras alcanzar el orgasmo como una practica habitual en la pareja.

El segundo escenario, advierte García, tiene una consecuencia lógica: «Cuanto menos placer y menos satisfacción tienes en un encuentro sexual, menos ganas tienes de repetirlo, y esto, conlleva a un deseo sexual inhibido y por lo tanto a problemas en la pareja«.

La situación puede acabar en un bucle del que es muy difícil salir, puesto que cada vez cuesta más sincerarse, añade Esclapez. Con esto se consigue que la presión por alcanzar el clímax aumente en cada relación: «y la presión produce ansiedad, que es el enemigo número uno de las relaciones sexuales».

Consejos para no fingir

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La solución para no fingir en una relación sexual es conseguir que ésta sea placentera. Tal y como indican las especialistas “la probabilidad de tener un orgasmo femenino durante las relaciones sexuales con una pareja aumenta gracias a la variedad sexual y a la novedad y es más probable que ocurra con una pareja estable que con una pareja nueva o con una ocasional”. explican.

Dentro de una relación estable, es más probable que las parejas experimenten sentimientos de confianza, exclusividad sexual y seguridad lo que favorece que ambos miembros lleguen al climax durante la intimidad.

De hecho, la comunicación sexual de las mujeres se ha asociado positivamente con su satisfacción sexual”.

La buena noticia es que hay formas de disfrutar de un buen orgasmo, y para ello, el primer paso es dejar de fingir. Al fin y al cabo, tanto hombres como mujeres tienen derecho a experimentar el orgasmo de forma placentera.

El siguiente paso, según Ana García, es «fomentar la comunicación sexual con su pareja y hacerle entender que el placer es de dos, que hay que trabajarlo e intentar conseguirlo juntos para disfrutar ambos. La comunicación es básica para poder solucionar los problemas de pareja, la empatía, el entendimiento«.

En este aspecto, la sexóloga recuerda que esto no siempre resulta fácil, precisamente por culpa de los falsos mitos, presiones y roles establecidos en torno a la sexualidad de las parejas.

«La sociedad es el reflejo de nuestra educación y, por lo tanto, influye en los roles que adopta cada uno, de ahí el que el hombre dé por hecho el orgasmo de la mujer, sin preguntar, ni preocuparse». explica la sexóloga.

De la misma forma, la actitud pasiva de la mujer se debe al hecho de la dificultad para expresar lo que le gusta y lo que no, por lo que se opta por el camino más rápido, para esquivar esa conversación.

Finalmente, mejorar la educación sexual, forma parte de la solución, para que ninguno de los miembros de la pareja tenga por qué fingir un orgasmo sistemáticamente, sino que tenga la tranquilidad de poder decírselo a su pareja y que sea una conversación constructiva.

Y que el hombre, en ningún momento se pueda sentir ofendido, ya que el hecho de que ella no alcance el clímax, no debe afectar a su autoestima.

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Con Información de: Webconsultas.com

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