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El asma es una enfermedad inflamatoria crónica de las vías respiratorias que afecta al 5% de adultos y 10% de niños.

Afecta a unos 235 millones de personas en el mundo. La verdad es que no tiene cura, pero con un diagnóstico y tratamiento adecuado, se puede lograr un buen control del asma.

Para tener el control del asma se necesita:

  • Tener un tratamiento personalizado por escrito.
  • Tomar los medicamentos prescritos por su médico.
  • Conocer y evitar los factores que pueden desencadenar la crisis de asma.
  • Aprender a reconocer los síntomas de una crisis de asma.
  • Conocer qué hacer ante una crisis de asma.

Consejos para controlarla

1. El asma es una enfermedad crónica que afecta a los bronquios. Diversos factores hacen que los bronquios se inflamen y se estrechen dificultando el paso del aire hacia los pulmones.

2. Los síntomas de asma son variables y debes reconocerlos. Cuando se presenta una crisis de asma, los síntomas principales son la tos, pitidos que salen del pecho y sensación ahogo.

3. El asma se sospecha por los síntomas y en los niños mayores se puede confirmar con pruebas de función pulmonar como la espirometría.

Las pruebas de alergia se hacen para descartar alergias asociadas. El pediatra aconsejará el momento apropiado para hacerlas.

4. El asma se puede desencadenar por varias causas. 

Los desencadenantes principales son la exposición a alérgenos, como los ácaros, pólenes, hongos o pelo de animales, los virus respiratorios y el ejercicio.

También la exposición al humo del tabaco, la contaminación o irritantes químicos son otros factores que provocan asma y la empeoran. ¡Evítalos!

5. Un buen control es fundamental. 

Los síntomas aparecen si el asma no es controlada. Conviene evitar los factores desencadenantes y tratar la inflamación de las vías respiratorias con la medicación de control indicada por tu pediatra.

6. Hay dos tipos de medicamentos:

  • Los que la alivian, que se usan cuando aparecen síntomas. Se los conoce como broncodilatadores, porque abren los bronquios.
  • Los que controlan la inflamación o antiinflamatorios. Se usan diariamente para mantener controlada el asma. No debes dejar de tomarlos aunque te encuentres bien. El pediatra recomendará si los necesitas y te dirá cuándo tienes que dejarlos.

7. Usa bien los inhaladores. Son dispositivos que ayudan a introducir la medicación en las vías respiratorias, mientras respiras.

8. Utiliza el plan de tratamiento, escrito y personalizado, que hayas acordado con tu pediatra.

Te indicará claramente los desencadenantes a evitar, los broncodilatadores a tomar en caso de síntomas y el tratamiento de control a seguir para controlar el asma a largo plazo.

9. Con el tratamiento adecuado puedes conseguir hacer una vida normal. Incluso, practicar el deporte que te guste. Estar activo ayudará a tu salud

Con información de: https://www.hogarmania.com/

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