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La industria alimentaria siempre atenta a saborizar sus productos con la finalidad de hacerlos más atractivos y adictivos y, por ejemplo, somete al cacao a un proceso denominado alcalinización, que consiste en la adición de una solución con agentes correctores de la acidez.

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Lo que se obtiene acá es un cacao diferente. Se diferencia por su color, más oscuro que el natural, tirando a negro. Se sacrifica su valor en polifenoles, beneficiosos para el organismo, por la añadidura de azúcares y grasas, perjudiciales para la salud.

Su alcalinización reduce el nivel de antioxidantes entre un 60 y un 78%, según el proceso

Según una revisión científica del Instituto de Ciencia y Tecnología de Alimentos y Nutrición del CSIC, durante este proceso de alcalinización se llega a reducir el nivel de antioxidantes “entre un 60% y un 78% en función de la intensidad de dicho proceso”.

Los componentes del cacao natural producen un efecto vasodilatador, que favorece el control de la tensión arterial, aumenta la sensibilidad a la insulina y mejora el perfil lipídico.

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“Una gran parte de todos estos efectos se debe al alto contenido de polifenoles del cacao natural. Estimulan la producción del óxido nítrico en las arterias, que dilata los vasos sanguíneos, mejora la circulación y reduce la presión arterial”, explica el Dr. Ramón Estruch, presidente del Comité Científico del Observatorio del Cacao.

Además, los componentes del cacao natural también contribuyen a reducir la interacción con proteínas, inhibiendo agentes neurotóxicos o favoreciendo el metabolismo de azúcares. Es decir, están indicados para incluirlos en cualquier tipo de dieta.

Los beneficios del cacao natural son múltiples y están científicamente acreditados. Una taza de cacao aporta más antioxidantes que el té, los arándanos o las bayas de goji. Sus flavonoides elevan el colesterol HDL, responsable de eliminar el exceso de colesterol malo. Y como tiene efectos vasodilatadores, reducen la presión arterial y mejoran la circulación.

Los diabéticos también encontrarán un aliado en su consumo, ya que mejora la sensibilidad a la insulina en personas con sobrepeso. También te lo agradece tu cerebro, ya que el cacao se relaciona con un menor riesgo de pérdida de memoria en personas mayores.

Otro de los beneficios del cacao natural es que ayuda a prevenir la formación de litiasis renales en el riñón. Sus flavonoides facilitan la dilatación de sus arterias y permite regular el aporte de oxígeno y de nutrientes que les llegan. Y al tener teobromina, contribuye a la prevención de la formación de las piedras en el riñón.

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Y tampoco desdeñemos la parte estética, pues el cacao natural proporciona resistencia a las arrugas. Todo ello gracias a su acción antioxidante y antiinflamatoria natural, que tiene efectos protectores frente a los rayos ultravioletas para ayudar a reducir la sensibilidad de nuestra piel a la radiación de los rayos del sol.

Añadir cacao natural a nuestra primera comida del día es una de las maneras más fáciles de incluir polifenoles en la alimentación diaria de los niños y adolescentes. Por su elevado contenido en estos nutrientes, se trata de un alimento idóneo para empezar la jornada. “Te ayuda a activarte, a poner en marcha tu cerebro desde la mañana”, corrobora el Dr. Estruch.

Una investigación realizada por científicos del Centro de Investigación de Fisiología Nutricional de la Universidad de Australia concluyó que tomar cacao natural una vez a la semana mejora la concentración, la memoria visual-espacial y la memoria a corto y a largo plazo. Y según otro estudio de la Universidad de l’Aquila, en Italia, quienes toman cacao natural cada día muestran una mayor capacidad de atención, menos lesiones cerebrales y un rápido procesamiento de la información.

Con información de: Alimente.

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