psicoanálisis
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El psicoanálisis forma parte habitual de los tratamientos en salud mental. Cada vez se aleja más de la imagen típica de un psicólogo y un paciente en un diván, para dar paso a terapias psicoanalíticas cara a cara, de pareja, de familia, de grupos o institucionales.

Es una terapia que parte de un método de investigación, a fin de ir al núcleo de una patología para abordar y resolver el dolor psíquico o la angustia, dando al individuo la posibilidad de resolver conflictos y enigmas de su existencia a través  del diálogo y la palabra.

Fundada por el médico vienés Sigmund Freud a mediados del Siglo XIX, esta corriente de la psicología tiene como característica el abordaje del alma humana, mediante un novedoso objeto de estudio: el inconsciente.

Freud clasificó el aparato psíquico en tres instancias que son:  el ello, el yo y el superyó. El ello representa los deseos innatos de las personas, el superyó es producto de la relación del individuo con su entorno y busca un equilibro entre los deseos y la convivencia, mientras que el yo es la instancia consciente.

¿Qué estudia el psicoanálisis?

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Es un hecho advertido por Freud desde sus primeras investigaciones que a las personas nos les resulta agradable creer que somos dueños de nuestras acciones, de nuestras decisiones, de nuestros pensamientos y, en definitiva, de nuestro destino.

Así como nos gusta creer que somos libres, también somos afines a la idea de que somos conscientes de nosotros mismos: que sabemos lo que sentimos, lo que pensamos y lo que deseamos.

Ahora bien, a partir de su estudio de las neurosis, Freud concluyó que hay un sinnúmero de factores y circunstancias que exceden nuestra voluntad racional y que son, determinantes para nosotros.

Conocer nuestros orígenes, dónde nacimos y crecimos, quiénes son nuestros padres, el modo en el que recibimos afecto de nuestros familiares, cómo nos hablaron, cómo nos trataron… las expectativas, deseos, demandas y exigencias que otros, proyectaron en nosotros. Todo esto está presente en cada uno de nosotros, ya sea que lo tengamos en cuenta o no.

El objetivo del psicoanálisis

La tesis central de Freud tal como la expresa en una de sus obras más celebres, El Yo y el Ello, es que al entrar en contacto con los contenidos inconscientes y reconocerse en ellos, el sujeto puede a la vez encontrar un límite y una regulación a su propia repetición, es decir, a aquello que repite de manera compulsiva sin saber por qué lo hace y aun cuando hacerlo lo lastime y lo perjudique.

En este sentido, el objetivo del psicoanálisis es entender al ser humano y su desarrollo en el mundo inconsciente, así como las conductas, emociones, percepciones de su vida social.

El método psicoanalítico

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Este proceso terapéutico puede ser largo y en ocasiones dura años. Para algunos, el tiempo prolongado en el que se obtienen los resultados resulta contraproducente. Los detractores de la teoría afirman que no tiene sentido mantener a una persona en un proceso de retrospección tan largo.

Para que el método del psicoanálisis se lleve a cabo, son necesarios dos factores: en primer lugar, debe existir una pregunta por parte del sujeto que haga que éste solicite la iniciación de un tratamiento con enfoque psicoanalítico.

Es decir, un interés del sujeto en adentrarse en estas preguntas, en saber de sí: ¿por qué sufre como sufre? ¿por qué le pasa lo que le pasa? en definitiva… un deseo de conocer las determinaciones que lo habitan. 

Por otra parte, es fundamental que el especialista establezca una relación transferencial con el psicoanalista, quien además de dirigir el tratamiento, guiará al paciente, lo acompañará en su recorrido y lo ayudará a encontrarse con el núcleo de su propia repetición. 

¿Es éste un camino sencillo, alegre y sin sobresaltos? No. Por el contrario, el método psicoanalítico es arduo y costoso tanto en términos de tiempo como de dinero.

Ahora bien, hay que tener en cuenta que, en general, las personas pagamos un altísimo precio para sostenernos en la ignorancia respecto de nuestros sentimientos.

Ese precio es el sufrimiento, la insatisfacción, la postergación. Es lo que Freud llamó Neurosis: Las personas no siempre queremos nuestro bien y muchas veces sacrificamos nuestra vida y felicidad con tal de no saber.

La escucha como técnica fundamental

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La principal técnica de una terapia es la escucha del paciente, donde el especialista no solo analiza lo que dice, sino como lo dice. Las emociones que expresa son el punto de partida para ampliar la misión de lo que se manifiesta en la palabra.

Al avanzar en las sesiones se aumenta en profundidad y extensión del conocimiento sobre los conflictos del paciente, y con ello a surgiendo la posibilidad de que el propio paciente las vaya superando y se sienta más libre de ese sufrimiento e insatisfacción.

En la medida de lo posible, el psicoanalista debe mantener una atención muy flotante, es decir, debe quedarse en la superficie del discurso analizando y manteniendo el mismo nivel de atención tanto en las cosas que podrían parecer relevantes como a los simples detalles.

Esto lo que supone, es que el contenido no siempre es lo más importante, por esta razón el especialista debe estar atento tanto a lo fundamental como al detalle porque a veces lo más insignificante resulta ser lo más importante.

Interpretación

La interpretación que realiza al analista siempre está dirigida al deseo inconsciente por lo que en muchas ocasiones el paciente puede recibir respuestas que no esperaba ya que una interpretación psicoanalítica relanza la pregunta por el enigma, por el deseo.

Este aspecto de la interpretación es lo que lo diferencia de otro tipo de terapias ya que no busca dar sentido a las cosas, que sería tapar, sino que la interpretación tiende a abrir nuevas preguntas y reflexiones para quien recibe la terapia.

Esta herramienta analítica es un trabajo común entre analista y el paciente, los vínculos que se establecen son fuertes. Se podría decir que es un lugar donde poder pensar en uno mismo, en lo que le lleva a actuar de una determinada manera, su forma de pensar, la forma en que establecemos nuestras relaciones, etc.

Fases de la terapia psicoanalítica

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Las principales fases de la terapia psicoanalítica, ordenadas.

1. Establecimiento del motivo de consulta

En esta primera fase, se da la oportunidad a los pacientes para que describan el motivo por el que acuden a estas sesiones de terapia psicoanalítica, expresando también sus preocupaciones y su manera de experimentar el malestar que les lleva a consulta.

Ahora bien, en terapia psicoanalítica no se da por supuesto que la verdadera fuente de malestar es aquella que el paciente cree.

Por eso, en la entrevista inicial simplemente se crea una situación en la que el profesional recoge datos básicos, para que éste pueda decidir qué tipo de contenidos de la vida del paciente es conveniente explorar más adelante.

2. Entrevistas de exploración del problema

En esta segunda fase de la terapia psicoanalítica el profesional lleva a cabo una serie de entrevistas semi-estructuradas con el paciente con el objetivo de conocer su trayectoria vital y el contexto familiar y social en el que ha ido desarrollándose como persona.

Es decir, que en esta etapa el psicoanalista plantean una serie de preguntas de forma más o menos improvisada, aunque teniendo en cuenta cuáles son los temas principales a examinar a priori.

3. Establecimiento de las primeras hipótesis

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Tal y como hemos visto, para los psicoanalistas los conflictos que tienen lugar en la parte inconsciente de la mente tienen una gran importancia a la hora de explicar por qué surgen los trastornos psicológicos y los problemas para adaptarse a las circunstancias que la vida nos plantea.

Por eso, esta es una de las fases de la terapia psicoanalítica más importantes, porque aquí ya se intenta a crear situaciones para que estos problemas reprimidos en lo inconsciente se expresen a través de las acciones y del discurso de la persona.

Sin embargo, los psicoanalistas están entrenados para detectar la expresión de lo inconsciente en lo consciente.

Para poder recoger información indirecta sobre lo que pasa en lo inconsciente de los pacientes, los psicoanalistas usan técnicas y herramientas como las pruebas proyectivas (test de Rorschach, test del árbol, etc.).

Luego, el profesional establece una hipótesis acerca de cuál puede ser la causa del problema que hace sufrir a la persona y/o a su entorno familiar y social.

4. Fase de análisis

En esta fase de la terapia el paciente y terapeuta examinan juntos los indicios por los cuales se expresa el conflicto psicológico que está detrás de los pensamientos y acciones problemáticas de quien acude a consulta, y trabajan para darles significado e integrarlos en la consciencia.

Se trata de una etapa de la intervención terapéutica que puede variar mucho dependiendo de la orientación psicoanalítica del profesional, si bien hay ciertos recursos que son especialmente populares, como la asociación libre.

5. Fase Final

En general, el terapeuta ayuda al paciente a que las barreras que separan lo consciente y lo inconsciente se debiliten y se entre en un estado de relativa no represión de las ideas y de los sentimientos, para que todo pueda ser expresado sin miedo a ser juzgados por los demás.

En la fase final, el paciente da su opinión sobre el proceso y valora los resultados obtenidos. De esta manera, siempre se está a tiempo de corregir algo si considera que aún se siente significativamente mal y queda trabajo por hacer.

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Con Información de: mejorconsalud.as.com

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