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Mucho se ha hablado de la talla de cuerpo perfecta, del vientre plano y la ausencia de las celulitis y las estrías en el cuerpo femenino, pero ¿realmente es posible tener el cuerpo perfecto tal cual lo tienen las mujeres en las industrias de cine y moda? La respuesta es no, y el tiempo, las modelos y las actrices han demostrados que el cuerpo ideal, al igual que la belleza, es relativa y va de acuerdo a lo que desea cada mujer. En la caso de los hombres, la situación es similar, a pesar que el canon de belleza masculina han cambiado gracias a las películas de superhéroes, donde es normal encontrar cuerpos musculosos, esculpidos en gimnasio, por lo que surge la interrogante ¿ si eres hombre, debes ser musculoso?

Por lo general, la presión social es menos exigente en la comunidad masculina que con la femenina. Para muchas culturas una barriga prominente es sinónimo de felicidad, al igual que la calvicie puede ser vista como un símbolo de virilidad. Sin embargo, estos rasgos no excluyen que algunos hombres puedan sentir incomodidad, y menos por la ola de actores fornidos que interpretan a superhéroes, ya que los mismos son atractivos para la gran mayoría de espectadores, por lo que pueden sentirse menos atractivos, imperfectos y hasta, defectuosos.

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Menos autoestima, mayor es el problema

El bombardeo por parte de la industria cinematográfica de películas basadas en personajes de cómic es tal que cuesta librarse de su influencia. Su aceptación es masiva. Entre las diez con mayor recaudación de 2018, hubo cinco de superhéroes: Los Vengadores, Black Panther, Aquaman, Venom y Deadpool 2. Pero la tendencia no se queda en la gran pantalla: los anuncios de perfumes en televisión y determinadas cuentas de Instagram también hacen apología de pectorales hinchados y abdominales marcados.

La autoestima, es el primer efecto que puede generar este tipo de anatomías. “Cuanto menor es la autoestima, mayor es la tendencia a buscar la aprobación social. Cuidarse en exceso por fuera, intentar alcanzar esos cánones, tiene que ver con una mala autoestima o una sensación de inferioridad que se quiere compensar a través del cuerpo” indicó Mercedes Bermejo, coordinadora de la sección de Psicología Clínica y de la Salud del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid.

En 2012, un estudio encontró que las imágenes de modelos delgadas, en muchos casos, afectaban la autoestima femenina, por lo que, nada impide que ocurra un efecto similar en los hombres luego de ver las imágenes de actores musculosos.

Bermejo precisó que, «el aspecto físico tiene que ver con la imagen que uno tiene de sí mismo, y por tanto influye en la autoestima. Pero una cosa es la percepción que uno tiene sobre sí mismo, y otra la percepción que uno cree que la sociedad tiene de uno, y si la sociedad ha establecido unos cánones de belleza, al final esa es la tendencia a la que aspira mucha gente». En este sentido, es primordial para la estabilidad emocional, aceptar la apariencia física.

Hollywood no es para todos los cuerpo…

En un intento de no quedarse detrás de esos estándares, muchos hombres deciden entregar muchas horas a su cuidado físico.

El entrenador Juan Ruiz López explicó que existen tres tipos de cuerpo, por lo que es normal, que a algunos les cueste más que a otros.

«Los endomorfos son aquellos con tendencia a acumular grasa con facilidad. Los ectomorfos son personas muy delgadas que coman lo que coman no suelen engordar, pero también tienen dificultad para coger masa muscular. Los mesomorfos son los clásicos que en poco tiempo en el gimnasio consiguen resultados», precisó el personal trainner.

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También advirtió que, «muchos de estos cambios de Hollywood tan impresionantes en tan poco tiempo son debido al uso de esteroides y anabolizantes, de uso legal en Estados Unidos. Aunque debemos resaltar que tienen efectos negativos para la salud».

Ruiz López, denunció que emular a las modelos delgadas puede provocar una severa anorexia, así como en el caso de los hombres, intentar parecer a Thor puede derivar en vigorexia, que en muchos centros tratan como una adicción más; en este caso, al gimnasio.

Quienes se ponen en tratamiento suelen llegar empujados por sus familiares, que ven cómo el ejercicio físico ha tomado las riendas de su vida. «Termina siendo una obsesión: cuántos gramos como, qué alimentos no puedo tomar por la noche, cuántas horas necesito ir al gimnasio…, y es adictivo, lo necesitan para sentirse bien. No pueden ir a una comida social porque no comen, no tienen una vida de ocio porque están continuamente en el gimnasio, están midiendo constantemente su cuerpo… Controlando su cuerpo tienen la sensación de que están controlando su vida. Cada vez tenemos más problemas de vigorexia en consulta, que tienen que ver con trastornos de conducta en los que se cuida en exceso la imagen, y es para compensar muchas veces esa baja autoestima«, describió la psicóloga.

Cómo evitar la frustración

Una de las pautas para contrarrestar la frustración es evitar exponerse a las imágenes que puedan provocar una baja autoestima, así como también aprender a valorar lo bueno que se tiene.

«A pacientes con estos perfiles les digo: ¿por qué te expones a situaciones en las que sabes que después te vas a sentir peor? Uno debe intentar buscar contextos en los que se sienta más seguro, reconocido o validado. Si uno está mirando todo el rato fotos de modelos va a terminar pensando: este tiene lo que yo no tengo. Otra parte tiene que ver con la aceptación: por más que uno se mate en el gimnasio algunos cuerpos no lo van a conseguir, por eso hay que aceptar cómo es uno mismo, sus puntos fuertes y sus puntos débiles y saber convivir con ellos. También hay que quererse uno mismo y amar lo que uno tiene. Cuando el cuidado del cuerpo supone un sobreesfuerzo, ya no se está cuidando, se está maltratando», concluyó Bermejo.

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Con Información de: elpais.com

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