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Cada vez es más normal hablar de sexualidad sin tabús, así como también de los riesgos que conlleva el acto sexual sin protección, es decir, sobre las enfermedades de transmisión sexual (ETS) y las infecciones de transmisión sexual (ITS), pero ¿ambos términos no son lo mismo? ¿Existe alguna diferencia?

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), las ETS y las ITS no son lo mismo, incluso, tienen diferentes maneras de ser abordadas, pero cómo  diferenciarlas y cómo saber cuándo una infección se convierte en una enfermedad de trasmisión sexual.

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¿Qué son las ITS?

Para aprender a diferenciarlas, lo primero es saber que las ITS son infecciones de transmisión sexual que, “en su mayoría se transmiten de una persona a otra durante las relaciones sexuales» y están «causadas por bacterias, virus, hongos o parásitos».

Por lo general o la mayoría de las ITS no presentan síntomas, por lo que favorece el contagio cuando no son tomadas en cuenta y de manera adecuadas los métodos de prevención, como por ejemplo: el uso del preservativo.

Las ITS se pueden clasificar en bacterianas y víricas. Las primeras se tratan con antibióticos. La infección desaparece una vez se ha finalizado el tratamiento con éxito. Algunas infecciones de origen bacteriano conocidas son la clamidia, la gonorrea y la sífilis.

Por su parte, las infecciones víricas, a la fecha, no tiene  cura, sin embargo, sí se pueden controlar. Algunos ejemplos son el herpes genital, el virus de inmunodeficiencia adquirida (VIH) o el virus del papiloma humano (VPH). Aunque el cuerpo puede combatirlas, es posible que haya brotes, algo que sucede con frecuencia, por ejemplo, con el herpes.

¿Cuándo una ITS se vuelve una ETS?

Una ITS puede provocar una ETS cuando, como bien ya hemos señalado, la infección se vuelve una enfermedad. Por ejemplo, el virus del papiloma humano si no se trata y no se hacen los controles pertinentes puede causar cáncer de cuello de útero.La OMS advierte que «Prácticamente todos los casos de cáncer de cuello de útero (el 99%) están vinculados con la infección genital por el VPH».

Cuando una ITS es diagnosticada a tiempo y recibe el tratamiento adecuado, rara vez se puede convertir en una enfermedad de transmisión sexual. Sin embargo, siempre es importante tomar en cuentas las precauciones necesarias para mantener un  sexo seguro y libre de riesgos.

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Preservativo masculino y femenino

Aunque son muchos los métodos en la actualidad para evitar un embarazo no deseado, a la fecha la única protección que es capaz de prevenir cualquier tipo de contagio frente a las ITS, es el uso del preservativo, tanto el masculino como el femenino.

No obstante, hay que tener en cuenta que se debe utilizar este tipo de protección también cuando se practica sexo anal u oral. Las ITS mencionadas se contagian a través de la piel y las mucosas, lo que incluye estas otras partes del cuerpo. En el caso del sexo oral, además del preservativo, existen barreras de látex, muy efectivas para prevenir cualquier tipo de contagio entre los genitales y la boca.

Aunque la mayoría de las ITS se pueden curar, ya sabemos que existen unas más riesgosas que no tienen cura. Es por eso, que no se puede obviar información relevante y preocupante que comparte la OMS. «Cada día, más de un millón de personas contraen una infección de transmisión sexual». Una cifra muy elevada que nos permite reflexionar para comenzar a tomar medidas y practicar relaciones sexuales más seguras.

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Con información de: 20minutos

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