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Así como ocurre con nuestras huellas, cada persona es única e irrepetible. Todos tenemos distintas maneras de ver, percibir, pesar y relacionarse con lo demás que habitan en el mundo. Esta manera de actuar es, por lo general, conocida como la personalidad. Aunque si bien es cierto que la misma se construye a través del aprendizaje, también es verdad que existe un componente genético que nos predispone a actuar de determinada manera.

En ocasiones, la personalidad se desarrolla de una forma que genera ciertas características que nos hacen tener conflictos internos o externos, causando sufrimiento en nuestro entorno, ya que no podemos adaptarnos al medio y relacionarnos eficazmente.

Cuando lo anterior ocurre, básicamente estamos hablando de trastornos de personalidad, siendo el conocido como «límite de personalidad» (TLP), uno de los más severos e incluso, dolorosos, ya que, es muy común confundirlo con el trastorno de bipolaridad. Lo cierto es que el TLP se asemeja por su sintomatología a la depresión mayor.

Por tal razón, explicaremos cómo diferenciar ambos trastornos y así evitar que los diagnósticos no sean confundidos, debido a que son problemáticas completamente distintas.

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¿Cómo se define el trastorno límite de la personalidad?

También conocido como borderline de la personalidad (TLP), este un tipo de trastorno que afecta la personalidad. Se caracteriza por la existencia de un elevado nivel de inestabilidad y afectivo, es decir, quien lo padece desarrolla dificultad para reconocer y gestionar sus emociones. Esto motivado a que suele cursar profundos sentimientos de vacío y una elevada impulsividad.

Un nivel bajo en la autoestima también es muy común en este trastorno. Percepción de inutilidad por falte de valor, así como veneración y desprecio hacia los otros. También es común que exista miedo al abandono por lo que asumen conductas desesperadas para evitar dicho abandono. El manejo de la ira, peleas en relaciones sociales e incluso síntomas disociativos y de integridad de la identidad forman parte del borderline de la personalidad.

Otras conductas frencunetse de la TLP son:

  • Conductas autolesivas,
  • Pensamientos recurrentes de muerte e incluso intentos de suicidio.

La depresión mayor

Por su parte, la depresión mayor, es una alteración psicológica frecuente en el mundo. La depresión involucra sentimientos de tristeza y dificultad para percibir placer y satisfacción por las actividades realizadas por la persona.

Es común que presenten pasividad, clinofilia, sensación de culpa, problemas de sueño y de apetito e incluso pensamientos de muerte y suicidio.

Generalmente, quienes presentan depresión llegan a tener una percepción de indefensión aprendida, en donde la desesperanza siempre está presente. Asimismo suelen manifestarse problemas de atención, tendencia al ensimismamiento, aislamiento y reclusión.

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La depresión supone un profundo sufrimiento para aquel que la padece, además de implicar una gran alteración y limitación de la funcionalidad del día a día.

Diferencias entre ambos trastorno

A ciencia cierta, tanto la depresión mayor como TLP tienen mucho en común, en ambos casos se desarrollan:

  • Sentimientos de tristeza,
  • Desesperanza,
  • Inestabilidad emocional,
  • Tendencia al llanto,
  • Sesgos cognitivos aversivos,
  • Pensamientos y conductas autodestructivas,
  • Sensación de vacío.

No obstante, como comentamos al inicio, son trastornos que deben tratarse de manera  diferente, por eso, mencionaremos algunas de las diferencias más marcadas.

Relación con la estructura psíquica del sujeto

Una depresión puede ser más o menos larga y afectar la manera de ser de quien la padece mientras dura, pero por norma general implica la existencia de una diferencia con respecto a la manera habitual de funcionar, pensar o sentir del sujeto.

En el caso del trastorno límite de personalidad estamos ante una alteración de la personalidad, es decir el patrón de pensamiento, percepción y actuación de la persona que ha ido adquiriendo a lo largo de la vida.

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Foco del malestar

Tanto en la depresión como en el trastorno límite de la personalidad es habitual que exista sensación de tristeza, angustia y sufrimiento. Sin embargo, mientras que por norma general en la depresión el sufrimiento y la tristeza se derivan de pensamientos vinculados a la pérdida y la sensación de culpa, en el caso de la personalidad límite el suele relacionarse más bien con conflictos con respecto a la propia identidad o a la presencia de relaciones de dependencia/independencia para con otras personas.

Percepción de la propia identidad

Vinculada a la anterior, otra diferencia entre ambas alteraciones se relaciona con la existencia de alteraciones en la percepción y asunción de la propia identidad. Si bien en una depresión la persona puede llegar a dudar o criticar su posición vital y quién es, por lo general mantiene una idea de sí mismo infravalorada pero coherente con su identidad.

Mientras que en el caso del trastorno límite es más frecuente que la propia persona tenga severas dificultades para aceptarse a sí mismo y gran parte de su malestar se derive de problemas de identidad.

Dependencia-independencia

Las relaciones interpersonales son también un aspecto diferencial entre ambas entidades. Es posible que en una depresión aparezca cierta dependencia hacia otra persona o que el cese de una relación en una persona dependiente pueda causar una depresión, pero sin embargo el tipo de relaciones sociales que se establecen no son un elemento fundamental del trastorno.

Sin embargo, en el caso del trastorno límite prevalece en gran medida la búsqueda y mantenimiento de relaciones y el miedo o pánico a ser abandonados, con lo que la tendencia generalizada es la de mantener relaciones de dependencia hacia los seres queridos.

Interpretación de estímulos neutros

Es usual que en la depresión como en la personalidad límite existan sesgos cognitivos negativos, poniendo un mayor foco en la información aversiva y existiendo por lo general creencias negativas sobre uno mismo, el mundo que les rodea y el futuro.

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Dificultades en la gestión de la ira

Otra de las diferencias perceptibles entre trastorno límite y depresión mayor se da en que, por regla general, las personas con personalidad límite tienden a tener grandes dificultades a la hora de gestionar la ira, con reacciones fuertes e incluso explosivas a la frustración y el enfado. Si bien en algunos casos en la depresión también se dan reacciones de hostilidad y rabia, suele tratarse más bien de una descarga puntual que una dificultad general a la hora de gestionarla.

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Con Información de: psicologiaymente.com

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