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El amor es capaz de florecer en los momentos y lugares más oscuros. En este artículo te cuento sobre una historia de amor entre dos personas que por distintos motivos coincidieron en una cárcel.

Una historia de amor bien especial

Conocí a la protagonista de esta historia a través de su madre. Ella fue a consulta mientras su hija estaba presa. Esta chica es abogada y recibió de su padre unas acciones de una empresa que posteriormente fue acusada de una estafa a cientos de personas. El padre nunca se hizo responsable, huyó del país y Gibellis al presentarse para atender la denuncia quedó detenida. Este fue un evento notorio en Venezuela y se convirtió en un caso además político.

Por otra parte, el chico fue dirigente estudiantil del Estado Táchira. Quedó detenido, como muchos venezolanos, en las protestas que se hicieron en el año 2.014. Ambos estuvieron recluidos en un lugar mixto a donde envían a las personas que por motivos políticos son privadas de libertad.

Estuvieron presos varios años y en los momentos de visita, coincidieron y empezaron a conocerse. Allí se enamoraron. Casi de forma milagrosa, cuando nadie lo esperaba fueron puestos en libertad el año pasado. Ahora se encuentran felizmente casados.

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Las bendiciones detrás de los desafíos

Hay muchas lecturas que podemos darle a esta historia. Y podemos quedarnos en el juicio y la condena al padre, al sistema, etc. Pero yo prefiero mirar el propósito de algunos eventos que nos toca vivir.

Recientemente conversé con Gibellis sobre sus aprendizajes de esta experiencia. Me encantó su sabiduría, propia de haber vivido tan duras lecciones. Aquí te cito algunas de sus palabras:

.- «Esta fue una etapa bien fuerte y dolorosa, pero no me arrepiento de haber pasado por eso… Si las cosas no hubiesen pasado así tal vez no hubiese conocido a mi esposo».

.- «Mirando hacia atrás puedo agradecer el tiempo que estuve en la cárcel. Aprendí a valorarme».

.- «En cuanto a mi pareja, allí me di cuenta de que no podía aparentar nada. En el pasado había tenido dificultades en mis relaciones por no mostrarme honestamente, buscando la aceptación del otro».

.- «Toda mi vida fue para complacer a los demás. Ahora sé que tengo que complacerme a mí. Gracias a haber vivido esa experiencia hoy hago lo que me gusta. Por ejemplo, me gradué por complacer a mis padres y ahora estudio fotografía que es mi verdadera pasión.»

Si bien esta es una experiencia que no le deseo a nadie, también sé que la vida es sabia y todo tiene un sentido.

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El propósito de los eventos que vivimos

Creo que hay dos tipos de momentos en la vida, aquellos que son para gozarlos y los que traen aprendizaje. Ambos son necesarios, los primeros para conectar el relax de la inspiración disfrutando lo que nos anima y los segundos nos hacen crecer. Si lo miramos de esta forma siempre hay ganancia: o disfrute o evolución.

También creo que nuestra alma antes de venir a este mundo elige los principales retos que debemos afrontar. Lo hace en términos de la evolución que se plantea para esta vida. Sin embargo, al llegar a este plano olvidamos ese acuerdo hecho con Dios. No tendría sentido si no ocurriera así. Sería como ver de nuevo una película, ya sabemos cuál será el final. Así, vivimos la prueba como si no supiéramos que tenemos como superarla.

El regalo del amor

En un ambiente tan hostil como podría ser una prisión, pudiésemos pensar que no hay lugar para el amor. Sin embargo, este sentimiento puede florecer incluso en las circunstancias más adversas. Y no sólo me refiero al amor romántico, sino a esa sensación de filiación o hermandad que puede ser tan valiosa. Más aún, incluyo también al amor propio, que es tan importante. Y el regalo de este amor incluso es que puede ser lo que nos sostenga en medio de las dificultades.

Gibellis compartía también que las personas que pudo conocer en prisión hicieron que toda su experiencia fuese más llevadera. Son relaciones que aún atesora con gente que en ese momento hizo la diferencia en su vida.

También recuerda que hubo un momento en que sentía estaba en la mayor oscuridad, cuando dijo que no podía seguir así y el cambio comenzó. En ese momento eligió amarse, por encima de las circunstancias, por encima de sus errores.

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Gracias Gibellis por compartir tu experiencia con nosotros. Sé que después de vivencias así, lo que vienen son bendiciones a manos llenas. Eso deseo para ustedes y también mucho amor.

Para mis queridos lectores, ojalá tu alma no haya elegido una lección tan fuerte. Sin embargo, si estás en medio de un reto, espero que este artículo te ayude a mirar lo que vives desde un lugar con más esperanza. En definitiva, cualquiera que sea tu desafío, espero que sepas que tienes como superarlo.

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