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Los huérfanos digitales son aquellos niños y jóvenes que acceden y hacen uso de manera regular de la tecnología y herramientas digitales (internet, redes sociales, teléfonos, videojuegos, entre otros) con poco o ningún acompañamiento por parte de los padres o cuidadores. La pregunta clave aquí es ¿por qué ocurre la orfandad digital? Existen diversas aproximaciones a esto que pueden resumirse en lo siguiente:

  1. Nos encontramos frente a adultos que se resisten o rechazan el uso de las Tecnologías de Información y Comunicación (TICs) por parecerles difíciles, engorrosas o sencillamente no les interesan. Muchos de estos padres, que han nacido en épocas “analógicas”, han tenido que emigrar al mundo “digital” porque es en lo que se ha convertido el mundo. Así, cuando deciden instalarse en este nuevo lugar, muchas veces lo hacen con poca confianza en lo que ven (en sus pantallas), con mínimos conocimientos sobre seguridad y protección digital, con un adiestramiento paso a paso que hace más difícil, pero no imposible, su vivencia diaria con la tecnología. A esto se le ha denominado Inmigrantes Digitales (Prensky, 2001).
  2. Padres y cuidadores que se encuentran tan insertos en la tecnología que descuidan la vinculación con sus hijos. Son padres que constantemente miran el teléfono, envían mails o acceden a redes durante la relación con sus hijos generando un desapego afectivo y, por ende, ausencia de supervisión entre otras cosas.

Lo cierto es que la velocidad de los avances tecnológicos, está modificando las relaciones entre las personas y, por supuesto, las relaciones familiares. Así, nuestros hijos necesitan las TICs ya que supone un proceso de alfabetización tecnológica, posibilita nuevas formas de interacción social, potencia nuevos aprendizajes que serán necesarios para un óptimo desarrollo profesional y es una fuente de ocio y recreación.

Sin embargo, debemos ser conscientes de los riesgos que esto implica y educar a nuestros hijos para que sean responsables en el uso adecuado de las mismas. Entre los riesgos más comunes se encuentra el ciberbullying, grooming, sexting, acceso a material de contenido violento o sexual, falsas identidades o robo de información que puede generar severas consecuencias negativas en los niños y jóvenes.

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¿Qué podemos hacer entonces como padres?

  • Proporcionar espacios de compartir en familia que le brinden seguridad y apoyo.
  • Promover una comunicación asertiva con los hijos de modo que podamos ser sus referentes a la hora de consultarnos sus dudas sobre el uso de las TICs.
  • Supervisar los sitios web y aplicaciones que visitan nuestros hijos.
  • Asegurarnos de que respetan los límites de edad de los sitios que visitan.
  • Limitar el horario y el tipo de uso que los niños le dan a los dispositivos tecnológicos.
  • Encontrar el equilibrio entre horas que consume navegando y las horas haciendo otro tipo de actividades estimulantes.
  • Incentivar a la participación en actividades manuales o actividades al aire libre.
  • Centralizar los dispositivos donde podamos supervisar el acceso de los niños.
  • Ser modelos en el uso responsable de la tecnología.
  • Solicitar ayuda especializada.
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Lic. María Alejandra Ramírez

Psicóloga y Terapeuta de Familia

@acuarelafamiliar

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