Foto Referencial

A pesar de su creciente popularidad, es probable que muchas personas todavía no estén familiarizadas con la hierba del sapo, ni con los numerosos beneficios que puede brindarnos. Esta planta, distribuida desde el sur de los Estados Unidos hasta ciertas partes de Centroamérica, ha sido utilizada en México, particularmente, para tratar problemas gastrointestinales, renales y respiratorios, así como para reducir el colesterol malo en la sangre.

También conocida como “yerba del sapillo”, “cabezona”, “cardón”, “espinosa” o “perejil de monte”, entre otros nombres derivados de su apariencia, esta planta ha formado parte de la medicina tradicional mexicana desde antes de la llegada de los españoles. Adicionalmente, estudios recientes, llevados a cabo en universidades como la UNAM y la Universidad Autónoma de Chapingo, han corroborado su efectividad en los tratamientos mencionados, especialmente en la reducción del colesterol sanguíneo gracias a sus propiedades hipocolesterolemiantes. A raíz de estos trabajos, el uso de la hierba del sapo ha ido en aumento en los últimos años.

Sin embargo, el análisis de sus compuestos también determinó que no causan ningún efecto en algunos tratamientos para los que se usaba comúnmente y su principio activo, la saponina, puede tener efectos negativos en nuestra salud cuando se ingiere en exceso. Por este motivo, es importante conocer tanto los beneficios como los riesgos de utilizar la yerba del sapo y tener en cuenta que su consumo debe servir como un complemento de tratamientos médicos recomendados y nunca como un sustituto.

Foto Referencial

La hierba del “sapo” y el origen de su nombre

El nombre científico de esta planta perenne es Eryngium heterophyllum, pertenece a la Familia Apiaceae, la misma que contiene vegetales como la zanahoria, el apio y el hinojo, entre otros; y crece generalmente en climas húmedos de manera silvestre, sin necesidad de cultivo. Como ya adelantamos, se puede encontrar desde el sur de Norteamérica hasta la región central del continente, llegando a abarcar casi un tercio de los estados mexicanos.

Usando sus hojas para hacer infusiones o exprimiendo el jugo de las raíces, los pueblos indígenas de México usaban la yerba del sapo para combatir el “mal de orín” y la “sangre pesada”, entre otros padecimientos. Hoy en día, las infusiones siguen siendo la principal manera de consumirla, bien con la hierba fresca o deshidratada, pero también se pueden extraer las propiedades procesando las hojas y la raíz para hacer jarabes y comprimidos.

El nombre tan peculiar de esta planta, más allá de lo que se nos pueda ocurrir, se debe a una de sus propiedades en concreto, a una sustancia llamada saponina. Este es el principio activo de la hierba del sapo y es un elemento muy común en otros alimentos como la yuca, la quinoa o el ginseng, entre otros. Su nombre proviene del latín sapo”, que significa “jabón”, por ser un glucósido de consistencia jabonosa cuando entra en contacto con el agua. Además de esta sustancia, esta planta también está compuesta por flavonoides, hierro, esteroles, triterpenos, calcio y paracimeno.

Foto Referencial

El estudio de sus propiedades

Por más de 20 años, el Dr. Erick Estrada, biólogo de la Universidad Autónoma de México (UNAM) y fundador de la Universidad Autónoma de Chapingo, ha conducido y participado en estudios sobre las propiedades de la yerba del sapo. Estas investigaciones han comprobado su efectividad en la disminución el colesterol y los triglicéridos de la sangre, venas y arterias; en la estabilización de funciones vitales, como las cardiacas y las biliares; en el alivio de la angina de pecho y el combate de ciertas enfermedades de la vejez.

De acuerdo con los diversos análisis de sus componentes, estos son los efectos de cada una de las sustancias contenidas en esta planta:

Saponina

Sirve como un expectorante y depurativo de las vías urinarias y la sangre. Gracias a sus efectos diuréticos e hipoglucémicos, es un ingrediente muy común en suplementos alimenticios naturalistas. Por otro lado, esta sustancia también puede ser muy dañina para nuestro organismo si se ingiere por más de 60 días, llegando a irritar las células bronquiales, gástricas y renales.

Flavonoides

Son unos metabolitos secundarios que le dan color a la planta. Este compuesto ayuda al organismo a reducir los efectos de oxidación celularprotege los vasos sanguíneos y disminuye el colesterol, impide la reproducción de células cancerosas y actúa como un desinflamatorio. Sin embargo, la verdadera extensión de estos efectos aun está siendo estudiada.

Foto Referencial

Lea también: ¿Qué tan precozmente el colesterol es un problema?

Hierro

Es el mineral que forma la hemoglobina, la sustancia que trasporta el oxígeno a través de la sangre, valiéndose de los glóbulos rojos para hacerlo llegar a todas las células de nuestro cuerpo. Además de este proceso, el hierro también participa en la formación de colágeno y en la síntesis del ADN.

Esteroles

Son una variación de los esteroides que evitan que nuestro aparato digestivo absorba el colesterol. Estos compuestos encontrados en las plantas reciben el nombre de fitoesteroles.

Triterpenos

Estas sustancias químicas dan color a los frutos, flores, tallos y hojas de las plantas. Permiten que nuestro organismo sintetice las vitaminas A, E y K.

Calcio

Este mineral se encarga de la formación y el fortalecimiento de los huesos, la coagulación de la sangre, ayuda en el proceso de cicatrización, participa en la correcta absorción de la vitamina B12 y tiene un papel fundamental en la contracción muscular.

Paracimeno

Este compuesto orgánico y aromático ramificado con efectos antiinfecciosos, previniendo el crecimiento de poblaciones de microorganismos y patógenos.

Foto Referencial

Beneficios y riesgos de usar la hierba del sapo

Entonces, gracias a los estudios realizados hasta la fecha, se puede concluir que el uso de esta planta puede ser positivo para:

  • Ayudar a reducir los cálculos biliares y renales.
  • Disminuir los niveles de colesterol malo en la sangre.
  • Aliviar problemas urinarios.
  • Bajar los niveles de creatinina, lípidos, triglicéridos y ácido úrico en pacientes diabéticos, sin disminuir o alterar los niveles de glucosa en la sangre.

Aún así, al alcance de sus efectos siempre estará determinado por el uso adecuado de la hierba del sapo y la condición particular del paciente, quien siempre deberá tener asesoría médica.

Por otro lado, el análisis de sus propiedades no consiguió evidencias de que sean efectivas en el tratamiento de la artritis, contrario a lo que se ha creído. Además, a pesar de haberse comprobado su carácter medicinal, el uso de yerba del sapo tampoco ha sido aprobado aún por la F.D.A. (Food and Drug Administration) y otras organizaciones médicas globales.

Si se consume a largo plazo o sin supervisión profesional, puede poner en riesgo la salud de:

  • Pacientes con hipotensión arterial (presión arterial baja).
  • Personas con problemas renales.
  • Pacientes susceptibles a sufrir gastritis.
  • Pacientes que padezcan alguna afección respiratoria.

Con información de:

ecured.cu

laguiadelasvitaminas.com

naturalum.wordpress.com

paraquesirven.com

blogsalud.com

Lea también: Alimentos que ayudan a controlar el colesterol

Déjanos tus comentarios