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Tuve el honor de conocer a Virginia Satir en un entrenamiento de Terapia Familiar Sistémica hace muchos años. Virginia Satir fue trabajadora social, psicoterapeuta estadounidense y escritora, conocida especialmente por su enfoque en terapia familiar. En 1959 se unió a Don Jackson, Jules Runkin y Gregory Bateson para iniciar el Mental Research Institute (MRI) en Palo Alto, una de las instituciones de psicoterapia más emblemáticas de Estados Unidos y lugar donde se gestó el modelo sistémico. Hoy, me permito presentarles su concepto de autoestima y sus cinco libertades. Poner en práctica estas herramientas sin duda nos hace crecer y ser congruentes, claves fundamentales para aceptarnos, amarnos y respetarnos.

A veces la vida no coincide con nuestros deseos y expectativas, sino todo lo contrario. Pero no por ello debemos abandonar nuestra lucha ni el recorrido de nuestro camino. Aunque no podamos cambiar aquello que sucede siempre, podemos elegir la actitud que vamos a adoptar para enfrentarlo. 

Así, la vida emerge, sucede y continúa sin pedirnos permiso. La forma que elijamos para recorrerla determinará nuestro estado de ánimo y, por supuesto, la experiencia global de nuestros diferentes caminos, de allí las libertades.

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La libertad de ser

“La libertad de ser y escuchar lo que está aquí, en lugar de lo que debería ser, fue o será”. Esta primera de las libertades de Virginia Satir está conectada con la importancia de ser auténticos y devivir el presente, en lugar de estar navegando por las profundidades del pasado, las corrientes futuras o incluso por las incógnitas de la idealización y las proyecciones externas. Nuestra mente puede llevarnos por muchos caminos, algunos de ellos nos esclavizarán a través de la culpa y harán que perdamos el tiempo y otros crearán realidades ficticias que nos atraparan porque justamente nos muestran aquello que deseamos. Ahora bien, de nosotros depende hacia dónde dirigir nuestra mirada y cómo realizar nuestro rumbo…

La clave está en establecer una conexión profunda con nosotros mismos. Si lo hacemos, los fantasmas del pasado desaparecerán, al igual que los temores futuros y los ideales. Solo así seremos capaces de focalizar nuestra atención en el presente para fluir y ser nosotros mismos, libres de filtros, máscaras y distracciones.

La libertad de decir lo que uno siente y piensa

“La libertad de decir lo que uno siente y piensa, en lugar de lo que uno debería sentir y pensar“. La mayoría de los casos, tememos que nuestras palabras y pensamientos no sean los adecuados, que no obtengamos la aprobación de los demás o que simplemente los hagamos daños. Por esta razón, acabamos por expresar mucho menos de la mitad de lo que sentimos y pensamos. De esta forma,nos disfrazamos y en lugar de crearrelaciones auténticas, construimos vínculosinestables y de falsa modestia. Es una doble traición, primero a nosotros mismos por rechazarnos y segundo a los demás por ocultar quienes verdaderamente somos. Ahora bien, no olvidemos que también podemos optar por no decir nada, siempre y cuando sea una decisión personal y no impuesta desde el exterior o para decir lo que los otros esperan escuchar. No hay nada de malo en expresar nuestros sentimientos y creencias, siempre y cuando lo hagamos desde el respeto y la responsabilidad emocional. De hecho, es lo más recomendable si queremos que los demás nos conozcan y nos acepten por cómo somos y si deseamos crear vínculos nobles con ellos.

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La libertad de sentir

La libertad de sentir lo que uno siente, en lugar de lo que uno debería sentir”. Esta es una de las libertades de Virginia Satir que quizás más nos pueda costar, ya que nadie nos ha enseñado cómo identificar aquellos que sentimos. En primer lugar hay que tener presente quetodas y cada una de nuestras emociones son válidas, no hay que reprimirlas ni bloquearlas, de lo contrario no profundizaremos en el maravilloso arte de conocernos.

Una vez que sabemos que somos libres de vivir y experimentar cada una de las emociones que podamos sentir es importante entrenarse para identificar el lenguaje emocionalPorque en ocasiones, la tristeza se esconde tras el miedo o este quien se expresa a través de la ira. Lo importante es escucharlas, centrarse en cómo nos sentimos para conocer a cada una de ellas y más tarde poder gestionarlas.

El mundo emocional que cada una de nosotros albergamos en nuestro interior es un mapa que no solo nos ayuda a nosotros a descubrir quiénes, sino también a los demás. Porque si no sabemos cómo se sienten los otros, difícilmente podremos responderles de forma adecuada en la relación que hayamos establecido y viceversa.

La libertad de pedir

La libertad de pedir lo que uno quiere, en lugar de esperar el permiso para hacerlo” .No podemos estar esperando a que las oportunidades y las personas llamen a nuestra puerta, tampoco podemos conformarnos con todo lo que suceda o no. Tenemos libertad para elegir y para pedir. A menudo, las personas con baja autoestima suelen actuar una vez que se les concede el permiso para ello, fruto de su inseguridad. Es como si no pudieran decidir por ellas mismas porque alguien les ha privado de ese derecho. Y aunque probablemente en su infancia alguien les haya hecho sentir así, nunca es tarde para despertar y alzar la voz por uno mismo, para hacerse visible. Una vez que sabemos quiénes somos, qué sentimos y cómo expresarlo, el siguiente gran paso es expresar lo que uno quiere para luego, dirigirse en su búsqueda y tomar riesgos.

La libertad de correr riesgos

La libertad de correr riesgos por tu propia cuenta, en lugar de elegir solo lo que es «seguro» y no arriesgarse”

La última de las libertades de Virginia Satir tiene que ver con correr riesgos, con salir de esa zona de confort que a veces a pesar de ser incómoda actúa como refugio. Si queremos crecer, si queremos avanzar la única opción posible es actuar y por supuesto, responsabilizarse de las consecuencias derivadas de nuestros actos. Solo así podremos asumir lo sucedido y aprender de ello. Mientras no abandonemos esa sensación de seguridad y nos enfrentemos cara a cara con la incertidumbre es imposible que sigamos conociéndonos.

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Cuando una persona se quiere a sí misma no lastimará, devaluará, humillará o destruirá a otros o a sí misma. Cuando me siento bien conmigo y me agrado, hay magníficas posibilidades de que pueda enfrentar la vida desde una postura de dignidad, sinceridad, fortaleza, amor y realidad. Tal es el estado de la autoestima elevada. Para Virginia Satir “la autoestima puede ser remodelada a cualquier edad”. El primer paso es descubrir la subestimación propia y reconocer esta situación, luego viene la disposición para cambiar. El desarrollo de la autoestima requiere del tiempo, paciencia y el valor necesario para correr el riesgo de probar cosas nuevas. Te invito a que inicies el camino.

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Lic. Stefania Aguzzi

Redes sociales: @stefania.aguzzi

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