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Actualmente, la alimentación es el principal factor tanto para nuestro bienestar, como para el desarrollo de numerosas afecciones. Es por esto que muchas disciplinas científicas estudian los efectos de diferentes dietas alrededor del mundo, con el objetivo de delimitar planes nutricionales que beneficien a las comunidades. Pero más allá de estos análisis y recomendaciones generales, también existe la necesidad de adaptar la alimentación a las características específicas de cada persona. Esto es lo que pretende la genómica nutricional, estudiar la relación entre el genoma humano, la nutrición y la salud. Se compone por dos ramas, la nutrigenética y la nutrigenómica.

Partiendo del estudio de la biología molecular, la nutrigenética observa cómo los genes particulares de un individuo reaccionan ante los alimentos que consume, lo que permite recomendar un plan nutricional mucho más provechoso para cada persona. En la sección Alimente, del diario El Confidencial, Verónica Mollejo publicó este pasado domingo una investigación sobre los objetivos, los procedimientos de los que se vale esta rama y sus diferencias con la nutrigenómica.

Para complementar el análisis de la genética particular, la nutrigenética también busca “conocer y poder modificar las variables ambientales” que afectan directamente nuestros genes, con el propósito de encontrar la dieta más adecuada para prevenir ciertas patologías y para tener una vida saludable. “Hoy día es una realidad poder realizar estudios genéticos precisos que sirven como herramienta para generar recomendaciones nutricionales personalizadas, ajustar la dieta y el estilo de vida en función de nuestro perfil genético”, afirman en la Fundación Española de Expertos en Obesidad.

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El estudio del ADN y su respuesta a la dieta

La nutrigenética se centra en el estudio de nuestro ADN para conocer aquellos agentes o factores ambientales que lo afectan negativamente. La información contenida en los más de 30.000 genes individuales condiciona la manera en que debemos nutrirnos. Gracias a la investigación en el campo de la biología molecular, se sabe que algunas variaciones genéticas determinan nuestra predisposición a padecer ciertas afecciones. El estudio nutrigenético se encarga de analizar todos estos datos para entender cuáles son los alimentos que le convienen a nuestro organismo y cuáles contribuyen al desarrollo de enfermedades.

Entonces, este trabajo ayuda a establecer una dieta y unos hábitos de vida adecuados a las necesidades individuales, ofreciendo unas pautas dietéticas concretas. Esta personalización de la alimentación puede convertirse, en un futuro no muy lejano, en la mejor herramienta para la prevención de la diabetes, la hipertensión o las enfermedades cardiovasculares.

Sin embargo, es importante señalar los estudios genéticos son un complemento para el trabajo de los nutricionistas. Un portavoz de los Laboratorios CinfaSalud aclara que “… las recomendaciones dietéticas nunca pueden venir determinadas únicamente por el análisis genético, sino que este debe complementarse con los datos obtenidos a través de un análisis antropométrico, bioquímico y de historia familiar y dietética, y siempre con el asesoramiento de un profesional nutricionista”.

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El test nutrigenético

Para poder llevar a cabo su labor, los expertos analizan nuestro ADN desde un estudio de saliva y la observación de distintos parámetros y variantes genéticas, como el rendimiento muscular, el flujo sanguíneo, la acción del metabolismo frente a la grasa, la resistencia a la insulina, el riesgo cardiovascular, el proceso inflamatorio del tejido graso, la respuesta del organismo a los diferentes nutrientes, la habilidad para la detoxificación o el potencial aeróbico, entre otros.

Desde la Fundación Española de Expertos en Obesidad se explica que “una vez [obtenida esta información] es un resultado para toda la vida para el paciente por lo que podrá trabajar sobre ella a lo largo de los años sin preocuparse en que puede variar”. Aun así, es importante que sigamos contando con el asesoramiento de los nutricionista.

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Qué es la nutrigenómica

Por otro lado, encontramos otra vertiente de la genómica nutricional, la nutrigenómica. Esta se centra en el estudio de la relación de los alimentos con el genoma, tratando de entender la manera en que los nutrientes, y otros componentes de nuestra dieta, interaccionan o modulan el material genético. “Al hacer una interpretación determinada del material genético, los distintos tipos de dietas podrían desembocar en distintos resultados, sin olvidar la variabilidad individual”, explica un representante del Instituto Nutrigenómica.

Esta rama, entonces, analiza nuestras respuestas fisiológicas ante los alimentos que comemos. Mollejo aclara que, debido a su carácter tan reciente, esta se enfoca actualmente en la prevención de la obesidad, casi exclusivamente. Sin embargo, a medida que se desarrolle esta herramienta, puede utilizarse para evitar enfermedades cardiovasculares o el envejecimiento de las células.

Con información de:

alimente.elconfidencial.com

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