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“El simple olvido nos da a todos desde temprana edad, por ejemplo, cuando buscamos los lentes y no sabemos dónde lo dejamos, se podría decir que este tipo de  situaciones son normales hasta cierto grado, pero lo que no es, es que se nos olvide  todo, todo el tiempo”, asegura el médico Biólogo Molecular, Saúl Villasmil, jefe de la cátedra de Bioquímica de la Escuela Luis Razzetti de la Universidad Central de Venezuela.

El también Genetista y Bioanalista, indica que a veces con el ritmo de vida tan acelerado que tiene actualmente la población mundial, se tiende a olvidar muchos aspectos cotidianos, pero aclara que el problema comienza cuando la persona tiene cierta edad y más cuando son frecuentes los olvidos, siendo esto uno de los primeros síntomas propios de quienes están desarrollado Alzheimer.

Aunque es enfático en diferenciar, “no es necesariamente el olvido un síntoma de Alzheimer, sino que se podría estar en presencia de una depresión, ante señales similares a la enfermedad que afecta a la memoria”, dice Villasmil.

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Depresión puede ser confundida con Alzheimer

“En el caso de las depresiones generalmente las personas que las están padeciendo tienen ciertos olvidos, lo principal que hay que hacer es descartar que el paciente no tenga una depresión o hipotiroidismo, que también tiene características similares a un paciente que está desarrollando el Alzheimer”, indica el catedrático de la principal universidad de Venezuela.

Detalla que para realizar el diagnóstico es necesario evaluar al paciente para descartar que no esté deprimido o tenga alteraciones en las hormonas tiroideas que analizará un endocrinólogo, a través de exámenes de laboratorio y finalmente otro tipo de evaluaciones mediante test que realizará el médico de cabecera o un neurólogo para confirmar si realmente se trata de Alzheimer.

Exámenes post-fallecimiento confirman Alzheimer

El especialista afirma que el diagnóstico definitivo se hace a través de pruebas después del fallecimiento, “de allí hay mucha contradicción, porque hay diferentes tipos de demencia senil, a veces se puede confundir una con otra, generalmente son nuestros padres, abuelos quienes lo están padeciendo y sobre todo en nuestra cultura no queremos que maltraten más a nuestros seres más queridos después del deceso y no se hace una autopsia, que es la que determinaría si la persona tenía o no Alzheimer”.

Villasmil, explica que a través de placas que varían de color en el hipocampo, zona relacionada con los recuerdos que no hay nada definitivo que indique si se trata de Alzheimer estando el paciente vivo, lo que sí se podría evaluar, mediante la sangre el aumento de proteínas características.

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“Son las que tú ves allí en los ovillos neurofibrilares, que son proteínas amiloideas, pero no hay algo que nos diga que si está aumentado la persona padece la enfermedad, no es definitivo desde el punto de vista genético”, afirma el Biólogo Molecular.

Alzheimer puede ser hereditario en 10%

Evaluaciones en los genes que están comprometidos en la funcionalidad de esas proteínas se acumulan y si se comprueba que está implicada esa zona, precisa Villasmil, se podría ver si existe o no una mutación, “porque aparte del Alzheimer, hay un componente genético previo que puede ser heredado, pero eso representa un 10%”.

En nuevas investigaciones, resalta el Genetista y Bioanalista, se toma como precedente lo que desde hace tiempo atrás se está hablando, la epigenética,  la cual indica que si no hay mutación no hay daño del gen, pero los genes están controlados muy finamente para que expresen y se obtenga la proteína en una cantidad adecuada, que dependerá si se necesita o no.

Epigenética para confirmar Alzheimer

Cuando se estudia la epigenética vemos que factores ambientales o radiaciones pueden inducir al que el sitio que está reprimido para que no haya la expresión del gen ahora no tenga represión, porque hay modificaciones pero son distintas, es decir, se unen algunas moléculas  para la producción de más proteína o que la proteína no salga en buena estado de funcionalidad eso generaría la aparición del Alzheimer”, agrega Villasmil.

Continua explicando el Biólogo Molecular, que la proteína que se estudia directamente involucrada es la miloidebeta , la que llega a ser una proteína funcional  y se examina a través de cortes mediante las enzimas que van modificando esa proteína hasta tener una proteína funcional.

“El problema no radica en una mutación en el gen de la beta, sino en los genes involucrados en producir proteína que tiene que modificar a esta otra”, indica Villasmil.

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Finalmente, resalta el médico que dentro de la producción de esa beta también están involucrados la concentraciones de colesterol, “pero el alto no indica que precisamente esté mutado el gen en particular que acompaña el colesterol, ni que vayamos a desarrollar el Alzheimer pero está involucrado que es multifactorial”.

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