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Desde el siglo 18 se utilizaban como herramientas médicas diferentes técnicas de hipnosis para aliviar el dolor, aunque con la aparición de los anestésicos seguros, estas perdieron receptividad, pero poco a poco su uso ha vuelto a entrar en el quirófano y en las unidades del dolor de diversos hospitales entre ellos algunos centros españoles.

En la actualidad las técnicas de hipnosis se utilizan en cirugías que se pueden abordar con anestesia local o regional, como las intervenciones que se hacen en extremidades o cuello, también es un recurso útil en punciones lumbares, partos y tratamientos dentales.

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No todos son aptos para ser hipnotizados

Hay que dejar claro que la hipnosis no funciona en todas las personas, por eso se necesita de ensayo para no arriesgar el bienestar del paciente en el momento de una intervención quirúrgica.

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Por esa razón, la hipnosis está representada por un conjunto de técnicas complementarias, que se deben combinar con una ligera sedación o anestesia local, así como también es necesario contar con un personal entrenado y capacitado que determine cuándo y para qué casos puede ser eficaz.

Los mejores candidatos serán aquellos dispuestos a colaborar con una edad avanzada y que presenten mayor riesgo anestésico por haber sufrido alguna reacción previa.

Práctica es utilizada en España

En España sin embargo, el método ha sido retomado en varios centros médicos en operaciones y tratamientos puntuales, porque permite tener mayor tranquilidad con respecto a los pacientes y las posibles consecuencias negativas de usar anestesia local, por lo que se presta para operaciones menores y poco invasivas.

Parte del apoyo que ha ganado este método es que es más sencillo que anestesiar a una persona y que algunos encuentran interesante ser hipnotizados.

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