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La otitis es una inflamación del oído que se produce, generalmente, por una infección bacteriana o viral. Dependiendo de la estructura afectada se clasifican en dos tipos, otitis externa y otitis media. La primera se presenta en el conducto auditivo externo a raíz de una infección microbiana o fúngica y la otra en la zona media del oído, el espacio lleno de aire que está detrás del tímpano. Esta última es causada por una obstrucción en la trompa de Eustaquio debido a una contaminación por bacterias o un virus.

La otitis externa, también conocida como “oído de nadador”, se caracteriza por la inflamación de la piel y los tejidos blandos del canal externo del oído. La dermatitis puede ser el único síntoma, pero la mayoría de las veces está acompañada por la hinchazón. Como su nombre indica, afecta mayormente a personas que nadan con frecuencia, pero también puede aparecer por exposición al frío, las alergias y los constantes viajes en avión.

Por su parte, la otitis media es una de las enfermedades más comunes en niños menores de tres años y usualmente aparece después de una infección viral de las vías respiratorias altas. Una evolución negativa de la otitis media puede derivar en la afectación del oído interno y los nervios que lo conectan al cerebro, conocida como laberintitis, o el desarrollo de otras enfermedades graves como la mastoiditis, la parálisis facial, abscesos cerebrales y hasta meningitis.

Afortunadamente, las otitis no suelen complicarse, sus síntomas son fáciles de tratar y las molestias suelen desparecer después de uno o varios días. Partiendo de la información compartida por los portales de Mayo Clinic, CuídatePlus del Diario Marca y Cuerpomente, explicaremos los distintos tipos las infecciones del oído, sus causas, síntomas y exploraremos cómo pueden tratarse con o sin necesidad de fármacos.

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Causas de la otitis externa, tipos y síntomas

Como ya adelantamos, la principal característica del “oído de nadador” es la dermatitis o eccema que puede presentarse sola o junto a la inflamación del conducto auditivo externo. Se puede desarrollar cuando alguna bacteria, como Pseudomonas aeruginosa, o un hongo infectan esta estructura. La otitis externa de origen bacteriana se divide en cuatro:

  • Otitis externa aguda circunscrita o forúnculo del conducto auditivo externo no interno.
  • Externa aguda difusa. Esta es una otitis cuya su existencia no está totalmente comprobada.
  • Otitis externa crónica, aquella que se hace recurrente.
  • Externa invasiva o maligna.

Los síntomas más comunes son:

  • Dermatitis o eccema.
  • Hinchazón.
  • Infecciones virales.
  • Dificultad para escuchar.
  • Dolor o sensibilidad al tacto.

Causas de la otitis media y sus tipos

La otitis media es una afección mucho más común que la externa, en especial durante la infancia. La trompa de Eustaquio se encuentra entre el oído medio y la parte posterior de la garganta y su función es drenar el líquido que se produce en el oído medio. Una infección viral o una alergia pueden bloquear esta estructura, haciendo que se acumule el líquido.

Las causas de esta disfunción tubárica pueden ser intrínsecas, como la inflamación de la mucosa a causa del virus o la alergia; o extrínsecas, como la hipertrofia adenoidea. Esta es la inflamación de dos pequeñas almohadillas, llamadas adenoides, que se encuentran en la parte de atrás de la garganta. Por su proximidad con las trompas de Eustaquio, tienden a bloquearlas cada vez que se hinchan.

Ahora, los gérmenes implicados en la aparición de esta enfermedad suelen ser el streptococcus pneumoniae, el haemophylus influenzae y con menor frecuencia la bramanella catarralis, el streptococcus del grupo A y el staphylococcus aureus. Los virus más frecuentes son el respiratorio sincitial, el virus influenza, el parainfluenza, adenovirus, rinovirus y enterovirus.

De acuerdo con CuídatePlus, la otitis media se divide en tres:

  • Aguda: Es una enfermedad infecto-contagiosa que afecta al aparato respiratorio y cuyo síntoma principal es la tos. Ésta a su vez se divide en esporádica o de repetición.
  • Subaguda: Se caracteriza por la exudación del líquido en la cavidad del oído medio.  Se presenta de manera asintomática o con síntomas muy leves. Si este exudado permanece más de 3 meses, la enfermedad pasa a ser crónica.
  • Crónica: Se divide a su vez en dos subgrupos, uno con exudado, que tiene una duración de tres meses; y el otro con una supuración mayor a tres meses.
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Síntomas y complicaciones de la otitis media

La aparición de los signos y síntomas de la infección de oído generalmente es rápido, explican en Mayo Clinic. Los síntomas más comunes en los niños pueden ser:

  • Dolor de oído, especialmente al acostarse
  • Darse tirones en un oído
  • Dificultad para dormir
  • Llorar más de lo habitual
  • Tener un comportamiento más irritable de lo acostumbrado
  • Dificultad para oír o responder a sonidos
  • Pérdida del equilibrio
  • Fiebre de 38 °C o superior
  • Secreción de líquido del oído
  • Dolor de cabeza
  • Pérdida de apetito

En los adultos se reducen a:

  • Dolor de oído.
  • Secreción de líquido del oído.
  • Disminución de la audición.

La mayoría de las infecciones de oído no causa complicaciones a largo plazo. Sin embargo, las infecciones frecuentes o persistentes y la acumulación constante de líquido pueden resultar en:

  • Audición reducida. Si el tímpano u otras estructuras del oído medio se dañan podría producirse quizás una pérdida permanente de la audición.
  • Habla o desarrollo tardíos. Si la audición se reduce temporaria o permanentemente en lactantes y niños pequeños, quizás sufran retrasos para desarrollar el habla y habilidades sociales.
  • Contagio de infección. Las infecciones no tratadas o las que no responden bien al tratamiento pueden contagiarse a tejidos cercanos, como el mastoideo, la protuberancia ósea detrás de la oreja; o el cerebro y las membranas que lo rodean. Estas afecciones se conocen como mastoiditis y meningitis, respectivamente.
  • Perforación del tímpano. La mayoría de las perforaciones del tímpano se curan dentro de 72 horas. En algunos casos, es necesario hacer una cirugía para repararlo.

Prevención y diagnósticos

De acuerdo con CuídatePlus los expertos recomiendan lavarse las manos frecuentemente, sobre todo los niños, vacunarles cuando siempre que sea necesario  y no abusar de los antibióticos, porque se podría generar una resistencia que reduzca o impida su efectividad.

Para diagnosticar cualquiera de los tipos de otitis es necesario que los doctores examinen el interior del oído a través de una exploración otoscópica. Este estudio podrá mostrar si hay zonas enrojecidas, burbujas de aire o líquido detrás del tímpano, además, es probable que pueda observar una perforación en el mismo.

Según la consideración del doctor, se puede sugerir también la realización de una otoscopia neumática para determinar la movilidad timpánica y una timpanometría para confirmar los hallazgos de la otoscopia u otoscopia neumática. Por último, se le puede solicitar al paciente someterse a una audiometría en el caso de que tenga antecedentes de infecciones de oído.

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Tratamiento farmacológico para las otitis

Lógicamente, los tratamientos varían del caso específico el paciente, la zona afectada y la agresividad del cuerpo infeccioso. Pero por lo general, el tratamiento de las otitis puede incluir gotas óticas (ciprofloxacino ótico), antibióticos orales, antibióticos inyectados, analgésicos y antiinflamatorios.

Sin embargo, el artículo de CuídatePlus asegura que en los últimos tiempos se ha tendido a una menor utilización de estos fármacos porque cada vez más estudios muestran que no hay razón para tratar con antibióticos todas las otitis.

Ahora, si un niño presenta o adulto presenta episodios repetidos de otitis media, junto con síntomas de adenoiditis e hipertrofia adenoidea, se debe realizar la extirpación del tejido adenoideo hipertrófico y colocarse tubos de drenaje transtimpánico.

¿Cómo tratar las infecciones del oído sin fármacos?

Si bien no es necesario tratar todas las clases de otitis con fármacos, lo que si se recomienda es que un médico vigile la evolución de la enfermedad, en especial si se va a recurrir a métodos alternativos, como la medicina natural.

Por ejemplo, el Dr. Ramón Roselló, colaborador del portal Cuerpomente, sugiere estos métodos para aliviar el dolor que producen tanto la otitis externa como la media:

·         Aplicar calor para calmar la otitis externa

“La externa no suele dar demasiados problemas aparte del dolor, y la medicina convencional la trata con analgésicos como el paracetamol o ibuprofeno. Pero aplicar calor local tiene el mismo efecto calmante. Para ello, basta empapar un algodón o un paño mojado en agua caliente y aplicarlo sobre el pabellón auditivo para recibir la agradable sensación calmante”, explica el doctor.

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·         Homeopatía y osteopatía para la revisión del oído

Para tratar las otitis en infantes es conveniente tener delicadeza, pero también hay que tomar acciones algo más fuertes. Una de estas puede ser la eliminación de los lácteos por durante un mes. De acuerdo con Roselló, “la homeopatía individualizada suele ser muy eficaz ante esta enfermedad. Y la osteopatía craneal es un buen tratamiento para la otitis recurrente: la manipulación suave de un buen especialista ayudará a drenar el líquido del oído medio”.

·         La fitoterapia

El doctor también recomienda la fitoterapia como un recurso para calmar el dolor y reducir la inflamación del oído. Esta es la utilización de productos de origen vegetal para la prevención, el alivio de síntomas y la curación de enfermedades. Para Roselló, la planta medicinal más indicada en estos casos es la equinácea (Echinacea purpurea). Deben tomarse entre 20 y 30 gotas de extracto diluidas en un poco de agua, tres veces al día. Las presentaciones combinadas con extracto de saúco tienen mayor efecto gracias a la capacidad mucolítica de esta planta.

Por último, Jordi Cebrián, redactor del mismo portal, coincide en que la fitoterapia “puede servir de solución, o cuanto menos apoyo, para aliviar las molestias…”. Asesorándose con el herborista Josep María Teixé, Cebrián sugiere probar cualquiera de estas cuatro hierbas, las cuales son efectivas tanto en infusión como en aplicaciones externas:

  • La alcaravea (Carum carvi), pariente del anís, le debe a su aceite esencial un alto poder antiséptico y mucolítico. Bebida en infusión ayuda a eliminar la mucosidad acumulada que afecta de manera refractaria al oído medio.
  • El gordolobo (Verbascum thapsus) es expectorante y antiséptico. Para preparar gotas, macera 20 g de flores en 50 ml de aceite de oliva 15 días y cuela. También se toma en infusión.
  • Orégano y otras plantas labiadas, como la menta, la lavanda y en especial el orégano (Origanum vulgare), son todas útiles. Son ricas en aceite esencial antibacteriano, antiviral y antiinflamatorio. Se pueden usar en infusión y uso tópico.
  • Las harinas de fenogreco y de lino ofrecen otro remedio tradicional eficaz: antiséptico, antibacteriano y antiinflamatorio. Aplicadas calientes en cataplasma por vía externa, ayudan a licuar, por efecto del calor, la mucosidad del conducto auditivo.

Con información de:

mayoclinic.org

cuidateplus.marca.com

cuerpomente.com:

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