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Tal vez se sientan identificados, a veces siento que los días con mamá son mas efímeros, parecieran mas corto, y como una parte de mi siente como si me despidiera de ella, es algo que me parece muy extraño.

Cuando voy a sesión con la psicóloga, para hablar sobre la semana y como me he sentido, cuando hablo de mamá (que la mayoría del tiempo es de ella), me refiero en tiempo paso, como si no estuviera, traigo los recuerdos de como era mamá y como es ahora; se hace complejo y ambiguo, es como si a veces está y otras se encuentra ausente.

Es una dolorosa sensación de mirarla todos los días y saber que se pierde un poco de su esencia, donde se dibuja esa niña, adulto y mamá a la vez en una sola, resulta algo complejo procesar todo esto, porque explicar o definir como abordar cada uno de sus estados es una variante, mis emociones y toda mi paciencia se ponen a prueba, o conecto con lo que esta viviendo, o simplemente la dejo en su espacio.

Sentir que la enfermedad de Alzheimer me arrebata a mi mamá es muy rudo, es como si te rompieran el corazón a trozos todos los días y nunca volvieras hacer la misma. Comprender que ese ladrón de los recuerdos cruelmente te enseña que debes agradecer cada día, y provechar al máximo tu vida y los momentos que compartes con tu ser querido.

“Recordamos su amor cuando ya no pueden recordar”. -Anónimo)

APRENDIDO A QUERERTE CADA DÍA

Como dice la canción de Morat “Para aprende a querer, voy a leerte muy lentamente”, es increíble como todos los días descubro algo de mamá, me gusta observar a las personas, mirar a mis padres mientras hacen sus cosas siempre es algo que me parece fascinante, el arte de observar a otros y aprender. Cuando entendí que debía amarme plenamente y aceptarme tal y como soy, ese día entendí que esa es la clave de todo en la vida, sin ese amor propio como he de lograr plenamente querer a mamá.

Es una tarea que diariamente debo hacer, mirarme con misericordia, así como nos mira Dios, un amor pleno y puro, para mi eso es la misericordia, mirarse como nos mira Dios para poder mirar al otro. La paz interior nos permite cuando todo esta en caos, poder apagar ese fuego y el amor arroparnos, abrazando el caos del otro.

Aja, pero ¿Cómo es posible todo lo que afirmo?, desde mi filosofía de vida, he adaptado y moldeado varias religiones a mi vida, como la meditación para estar en estado de paz y encuentro, el discernimiento que enseña San Ignacio de Loyola, quien en uno de sus estudios religiosos pone en práctica la revisión del día, allí hace presente todas las emociones vividas, donde sintió mas la presencia de Dios y a que se siente llamado. Ser agradecida por absolutamente todo (el poder de las palabras), dar gracias por el amor de Dios en las pequeñas cosas, nos permiten un amor interior amplio, con esa práctica poder amar mi mamá con su Deterioro Cognitivo.

Si apenas nos conocemos a nosotros mismo y comprendemos ¿cómo miramos al otro con amor? La vida es una constante reconstrucción, y el Alzheimer una suma de ello, puedo que en su momento lo veamos como el destino más cruel que Dios (si crees en él) o el Universo ha puesto en nuestro camino, pero insistió, de los hechos más crueles o duros de la vida, existen los aprendizajes más hermosos, nosotros tomamos la opción si dejamos que nos mate en vida, o lo tomemos como un aprendizaje de ser más humanos.

Quererse y aceptarse plenamente para poder amar al otro como se lo perece

SANIDAD MENTAL Y ESPIRITUAL

La importancia como cuidadores de proteger nuestra mente, cuerpo, cerebro y espíritu. Cuando tienes un ser querido con pérdida de memoria la fuerza espiritual y la importancia del amor propio es fundamente, todo ese amor se pone a prueba diariamente, sobre todo cuando cada día hay un mayor deterioro de nuestro ser amado.

Es cada vez más complejo manejar o comprender la situación y sentirse agotada emocional y físicamente es normal, por eso la importancia de trabajar la interioridad y constantemente construir pilares que fortalezcan nuestra paz interior para protegernos.

La importancia de delegar las tareas del hogar y el cuidado de nuestro ser querido cuando somos cuidadores centrales, apoyarnos en nuestros pilares, el núcleo familiar más cercano, si por alguna razón los demás se han apartado por miedo a no mirar o aceptar la enfermedad, buscar apoyo en un Cuidador profesional, que nos permita un poco de aire y espacio para no agobiarnos y, como dirían una frase: no morir en el intento.

Puedo sonar egoísta, pero primero tú y después tú, ¿cómo ayudamos a otros si no estamos bien con nosotros mismo?, aún que una de mis tantas filosofías es la frase de San Ignacio de Loyola “En todo amar y servir”, porque sin ello mi vida carece de sentido.  Tampoco tendría mucho sentido ayudar a otros cuando todo nuestro mundo está en caos, nos vamos desgastando y terminamos tristes, deprimidos, y mal (el síndrome del cuidador quemado).

Es por ello la importancia de tener bien claros los tres pilares en nuestra vida: sanidad mental, física y espiritual. De esos pilares alimentarnos¸ desde la oración, palabras positivas, meditación, ejercicios físicos, y sociabilidad.

Hacer consientes nuestras palabras y hacia donde nos conducen, no andar en automático por la vida; detenernos un poco y revisar si estamos amándonos y cuidando esos pilares, sino es así recuperarlos o retomarlos.

La tierra de los olvidos es una realidad paralela donde solo podemos entrar con amor y paciencia, y no están en una pastilla, sino en el corazón.

Hasta la próxima Bitácora de Una Cuidadora, con más experiencias y herramientas que te apoyarán en la tarea de cuidar a tu ser amado. Recuerda visitarnos en nuestro canal YouTube Bitácora de Una Cuidadora, para obtener más información.

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