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Actualmente, uno de los grandes temores que suele estar presente en la mente de muchos. Es precisamente el perder facultades mentales una vez llegados a la tercera edad, al desarrollar cualquiera de los tipos de demencia senil característicos del envejecimiento y que algunos desarrollan más otros no, incluso estos últimos solo llegan a perder ligeramente sus facultades cognoscitivas, afortunadamente.

¿Por qué unos si y otros no? La verdad es poco lo que la ciencia ha avanzado en cuanto a la determinación de las causas, pero lo que si es cierto, es que podemos adoptar una variedad de buenos hábitos cotidianos, que sin duda, pueden ayudarnos a llegar a viejitos muy lucidos y activos físicamente.

Después que el cerebro alcanza su plenitud, por allí alrededor de los 25 años, comienza el declive paulatino de sus capacidades, a medida que avanzamos en edad. Estos cambios se hacen más notorios, sintomáticamente, a partir de los 60 años.

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¿Qué podemos hacer para ganarle la batalla a los años?

El proceso de envejecimiento cerebral se comienza a manifestar cuando las células paran de regenerarse de manera importante y además algunas de esas células comienzan a atacarse a sí mismas por expresarlo de una forma simple.

Por tanto, y aunque la genética influye de forma importante en la aparición de estos mecanismos algo extraños e incomprendidos, a pesar de los avances de la ciencia, hagamos todo aquello que depende de nosotros para lograr mantener nuestro cerebro joven por más tiempo.

Entonces, aquí lo que vale, es adoptar costumbres que nos lleven a producir proteínas que estimulen el crecimiento de las conexiones neuronales y así poder segregar endorfinas que regulen para bien nuestro estado de ánimo. Por consiguiente, lo primero que debemos hacer con tal fin, es activarnos físicamente, al menos 20 minutos al día. ¿Cómo? Caminando, subiendo escaleras, bailando, rodando bicicleta, trotando, en fin, moviéndonos de forma enérgica.

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Por otro lado, otro dato es usar la mente lo más que se pueda, pero no de cualquier manera. Por ejemplo, estudiar o tratar de aprender cosas nuevas regularmente que está muy asociado a menores riesgos de demencia. Adquirir conocimientos, fortalece diversas facultades del cerebro así como, entretenerte con ciertos juegos mentales, por ejemplo, los crucigramas, sudokus o ciertos juegos de formato digital que ponen a prueba nuestras capacidades de resolución de problemas y de realizar múltiples tareas simultáneamente. Igualmente, pueden retar a su memoria, con ejercicios que los lleven a memorizar listas o traer al presente datos del pasado.

Fundamental: manejar el estrés…

El cortisol que segregamos al estar muy estresados o en circunstancias adversas y si las mismas se sostienen en el tiempo o son muy frecuentes, provocarán la depresión de los centros cerebrales encargados de la memoria. Por tanto, los especialistas en general, recomiendan adoptar hábitos que nos lleven a reducir el impacto de esta hormona. ¿Qué hacer para lograrlo? Meditar, hacer ejercicios, reír, leer y en general divertirse con frecuencia.

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Por último, amigos es vital moderar nuestra alimentación y lograr balancearla. Procúrense una dieta rica en ácidos grasos Omega 3, antioxidantes como los que nos ofrecen las frutas y verduras. Eviten el exceso de alcohol, de alimentos procesados y chucherías.

Para concluir, sé que vemos la vejez como algo lejano, pero créanme en un abrir y cerrar de ojos ya pasaron 30 años y la senectud llegó sin darnos cuenta, que se los digo yo. En consecuencia, comiencen desde ya a cuidarse de forma integral física y mentalmente. Pues más vale prevenir que lamentar, si amigos, es más fácil proteger nuestra salud cerebral que tratar de reparar los daños, una vez que se han aparecido.

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