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En el ser humano las relaciones sexuales son fundamentales no solo para coexistir, sino también para satisfacer una necesidad fisiología. Básicamente, somos animales que disfrutamos del placer, así como de otras riquezas, identidades, elecciones, etc.

Para muchos en pleno siglo XXI la sexualidad sigue siendo un tabú en medio de la diversidad en la que vivimos, es decir, no se trata de ser heterosexual u homosexual, blanco o negro, mujer o hombre, en estos tiempos existe igual de género, sin embargo, las mujeres seguimos arrastrando, culturalmente, un patrón, o quizás, es un don para los matices.

Hablar de sexualidad, debe ser visto como algo enriquecedor, ya que con el pasar de los tiempos cada vez se van sumando nuevos términos que nos obligan a replantearnos todo lo que conocemos hasta el momento. La bisexualidad ha sido superada por la pansexualidad, término que se refiera a la capacidad de enamorarse de una persona sin importante cuál es su género.

Con toda es diversidad, comenzamos a entender que la sexualidad es un concepto más flexible y fluido de lo que pensábamos.

La revista Biological Reviews, publicó un artículo donde decía que las mujeres, probablemente, fueron diseñadas evolutivamente para ser “sexualmente fluidas”.

El autor de ese material, Satoshi Kanazawa, definió que “en lugar de ser heterosexuales u homosexuales, la atracción sexual de las mujeres puede depender en gran medida de la pareja en particular, de su estado reproductivo y otras circunstancias».

Según el investigador, este objetivo evolutivo «permite tener relaciones sexuales con sus compañeras en matrimonios poligínicos» -aquellos en los que un hombre tiene varias esposas- que ayudarían a «reducir el conflicto y la tensión inherente».

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Sexualidad cultural

Con este trabajo, el autor intentó desarrollar el mito que sostiene que todas las mujeres son bisexuales. Sin embargo, este concepto no se puede teorizar, ya que no existe un fundamento científico que lo avale. Por lo que aseverar la bisexualidad de las mujeres no debe ser visto como una realidad, aunque por lo general, el sexo femenino suele ser más flexible que el masculino a la hora de aclarar su orientación sexual.

«La orientación del deseo es algo dinámico y por eso considero que este estudio no es concluyente», afirmñó el sexólogo del Instituto Amaltea Santiago Frago. Sin embargo, matizó que hay una parte cierta, la de que «el hombre, por biografía educativa y cultural, vive con mayor contención y miedo esta flexibilidad» que las mujeres.

La también sexóloga Ester Álvarez dio más detalles sobre este tema. «Sí que tengo la impresión de que aparentemente las chicas podrían ser más flexibles que los chicos en este sentido. Quizá se deba a que ellas hablan de este tema con más facilidad, porque tienen menos temor que los hombres a ser estigmatizadas». Es decir, que no se trata de que el deseo de las mujeres sea más flexible, sino de que culturalmente está mejor visto que ellas alternen con ambos géneros, y por lo tanto se permita más libertad a la hora de expresarlo.

Incluso, es normal y llamativo para los hombres ver a una mujer mantener relaciones sexuales con otra mujer, pero el hombre bisexual no es una fantasía tan habitual en el imaginario femenino. «La chica bisexual se ve como una ventaja: si eres un chico tienes la posibilidad de hacer un trío. Pero el chico bisexual no puede estar en medio, tiene que decidirse, o es hetero o es gay, ambas cosas se ven como una amenaza», subrayó Álvarez.

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Asimismo, añadió que la flexibilidad sexual también se relaciona con los conceptos de masculinidad y feminidad que se tienen socialmente. «Hoy en día se asume que una chica lesbiana no tiene por qué ser masculina -de hecho, el ideal masculino de la lesbiana la chica superfemenina-, pero al hombre gay se le sigue viendo como femenino, y si es hetero tiene que ser masculino, parece que no puede haber un lugar intermedio».

No es exclusividad, sino preferencia sexual

Más allá de las diferencias entre mujeres y hombres, Frago considera que la sociedad en general, se ha vuelto un poco más flexible en cuanto a la sexualidad. “Lo notamos día a día en las aulas, en la consulta, en los foros de debate abierto, en las conclusiones de los congresos de sexología y en el interés por parte del colectivo universitario por apostar por los másteres oficiales en sexología y educación sexual”.

El sexólogo expone que la idea que falta por inculcar es que «ni la heterosexualidad ni la homosexualidad son compartimentos estancos. La orientación del deseo se expresa en términos de mayor o menor preferencia, y no de exclusividad«.

Una manera sencilla de entender esta teoría es el llamado “continuo de los sexos”. Esta teoría defiende que la orientación sexual se describe mejor como una escala de atracción al mismo o al otro sexo, en el que cada persona puede ir fluctuando.

Ester Álvarez aseveró que «el deseo y la orientación sexual no son tan estáticos como la mayoría de la gente piensa», sino que realmente fluctúan, tanto para hombres como para mujeres. La sexualidad en flexible para todos los géneros.

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Con Información de: elpais.com

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