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El aumento de la frecuencia en más de tres evacuaciones por día y durante tres días a la semana en un periodo de tres meses, son síntomas que una persona esté padeciendo el síndrome del intestino irritable, trastorno que afecta entre el 5% y el 15% de la población en general.

El doctor Cono Gumina, Gastroenterólogo- Oncólogo, explica que estos síntomas pueden haber comenzado hace seis meses atrás sin que la persona prestara especial atención, pero cuando la consistencia de las heces con diarrea, dolor abdominal y estreñimiento se hacen presentes se estaría en presencia del trastorno.

“También hay un tercer tipo que es el patrón alternante es decir diarrea con estreñimiento”, asegura el gastroenterólogo.

Sin embargo, aclara el especialista, que la presencia de dolor abdominal, cambios en la consistencia y en la frecuencia de las evacuaciones, no deben ser atribuidos al intestino irritable.

“Hay que tener claro para evitar confusiones que estreñimiento sin dolor abdominal no es igual a síndrome del intestino irritable sino que es un trastorno funcional que se llama estreñimiento y lo mismo, la diarrea sin dolor abdominal no es síndrome de intestino irritable”, explica el doctor Cono Gumina.

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Trastorno es causa de ausentismo laboral

El síndrome de intestino irritable no representa una mayor probabilidad de padecer cáncer ni acorta la vida, sin embargo, puede tener un impacto significativo en la calidad de vida de quienes lo padecen, en ocasiones mayor que el de otras enfermedades como asma, migraña o diabetes mellitus.

El síndrome de intestino irritable es el trastorno gastrointestinal más frecuentemente diagnosticado y la segunda causa de ausentismo laboral tras el resfriado común. Entre el 10-20% de la población experimentan síntomas de síndrome de intestino irritable a lo largo de su vida aunque sólo un 15% de los afectados consultan a un médico por esta causa.

Algunos pacientes desarrollan el síndrome del intestino irritable tras un infección gastrointestinal grave (por ejemplo, Salmonella o Campylobacter, o virus). Se desconoce cómo la infección es capaz de desencadenar el desarrollo del trastorno.

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Ansiedad puede generar síndrome

Las personas con síndrome de intestino irritable que suelen visitar al médico por este motivo tienen más probabilidad de sufrir ansiedad y estrés que aquellas que no consultan. El estrés y la ansiedad pueden afectar al intestino; así, es probable que el estrés y la ansiedad empeoren.

Se conoce que las intolerancias alimentarias son comunes en pacientes con síndrome de intestino irritable, aunque es una teoría  difícil de probar, aún se está estudiando en este campo.

La mejor forma de detectar una asociación entre los síntomas del síndrome de intestino irritable y la sensibilidad alimentaria es eliminar ciertos grupos de alimentos sistemáticamente (este proceso se denomina dieta de eliminación), que solamente se recomienda bajo supervisión médica o de un dietista-nutricionista.

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La eliminación de alimentos de la dieta sin supervisión puede desembocar en déficits nutricionales. Además, restricciones dietéticas innecesarias pueden incluso empeorar la calidad de vida de una persona. Existen numerosos alimentos que se sabe pueden causar síntomas que simulan o agravan el síndrome de intestino irritable, incluidos derivados lácteos (que contienen lactosa), legumbres y vegetales como brócoli, coliflor y repollo.

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