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Desde 1995 he padecido dolores de espalda, luego de un accidente de tránsito que tuve para aquel entonces, muy a pesar que era evidente que ese había sido el detonante, nunca imaginé que el origen era una lesión en mi columna que se originó por el impacto que recibí en la parte baja de la espalda.

¿Por qué no lo asociaba? Porque el medico que me atendió, se limitó a una simple placa, no hizo más estudios y me dijo que no tenía mayor daño, simplemente una contractura por el impacto. Pues resulta que, si hubiese ido más allá a través de una resonancia, hubiese visto que la L1 y L2 resultaron comprimidas. Por tanto, Un mal diagnóstico y evaluación me llevaron a padecer, por años, un dolor que surgía después de estar mucho tiempo parada o cuando dormía boca abajo, yo pensaba que era por usar permanentemente calzados de tacón muy alto o de tanta actividad y que esto era normal. Amigos, se los he dicho hasta el cansancio, un dolor nunca es normal.

Terminé descubriendo la lesión 14 años después, cuando aumenté la intensidad de la actividad física y comencé a hacer ciclismo de ruta y KiteSurf. Después de un fin de semana de mucha actividad, me monté en el carro y de repente, comenzó un dolor súper intenso y por recomendación de un fisioterapeuta fui a hacerme una resonancia que mostré al médico deportivo y allí apareció el hallazgo.

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Diagnostico = Solución

El diagnóstico, cambió mi vida, introduje una serie de hábitos y cuidados que incluyeron entre otras cosas, la higiene postural y, desde el 2010 hasta el presente solo he tenido 2 crisis que se presentaron en momentos en los cuales no atendí las señales de alarma, haciendo todo lo que en breve van a leer o simplemente me olvidaba de lo que debo hacer y lo que no. Por tanto, si estamos claro sobre lo que tenemos, nos corresponde hacer mucha prevención para no tener que padecer dolor.

Lo hasta ahora dicho, me lleva a dejar más claro o insistir en lo siguiente: para manejar, controlar o quitar un dolor de espalda, es obligatorio conocer la causa; y considerado que, es una de las condiciones más comunes, pues mucho más. Partiendo de allí, siempre será más fácil saber qué hacer para evitar que surjan o manejarlos en casa después de haber recibido las respectivas indicaciones médicas.

¿Quién no ha sufrido de dolor de espalda alguna vez?

Generalmente se presentan como una molestia repentina, punzante, que incluye contracturas musculares y sensibilidad al contacto de la zona afectada, que puede limitar el desempeño diario. Es uno de los problemas que origina más “disconfort” a las personas mundialmente.

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Lo negativo de los altos niveles de incidencia es que la mayoría suele automedicarse con algún analgésico de venta libre, cuyo consumo en exceso podría causar ciertos problemas gastrointestinales y otros que definitivamente, me lleva a comentarles que hay dolores que no ameritan su ingesta.

Si consideran que su dolor de espalda va de leve a moderado, tiene menos de 3 días y no afecta de manera importante el cumplimiento de su rutina, pueden perfectamente manejarlo con medidas no farmacológicas, que seguramente resultarán efectivas y más seguras, en estos casos.

Lo primero es recordar las medidas básicas de higiene postural: sentarse, pararse y tomar objetos pesados cuidando la postura. Igualmente, al dormir, hacerlo de lado con una almohada entre las piernas. Hacer estiramientos siguiendo las pautas de un fisioterapeuta. En unos se utiliza los brazos, mientras que en otros se lleva las piernas hacia el pecho. Hay muchos, todos con un objetivo común: contrarrestar los efectos de la contractura muscular.

También resulta positivo usar compresas de agua caliente y fría, que produce un efecto vasodilatador que relajará los músculos. Decidirse por el calor, el frío o ambos, va a ser decisión del médico que le asesore. A algunas personas puede resultarles más efectivo aplicar frío, o bien la recomendación para mi es elegir la modalidad que produzca más alivio, porque eso en la práctica se va midiendo. Cualquiera de las dos temperaturas debe ser aplicada durante 10 a 15 minutos, no más de eso.

Otra recomendación, casi obligatoria, es guardar reposo activo, es decir, no se trata de quedarse en la cama por horas ya que esto pudiera empeorar el dolor; pero tampoco hacer una rutina de ejercicios intensos. Busquen realizar una serie de movimientos de cadera, cuello, manos y piernas, o de aquellas zonas que son más susceptibles a los efectos del sedentarismo o de estar en una misma posición por mucho tiempo. Lo ideal es no adoptar posturas fijas por más de 40 minutos, y alternar entre las posiciones acostado, sentado y de pie.

Prueben con herramientas de las corrientes alternativas como la acupuntura y por su puesto realícense fisioterapia. Esta disciplina lleva a trabajar el cuerpo con movimientos destinados a aliviar el malestar, que incrementarán la movilidad y flexibilidad. Además, fortalecerán los músculos centrales que respaldan la columna. También implica la manipulación de la espalda de parte del especialista para alinearla y relajar los músculos de la zona.

El medico deportivo también puede de la mano del entrenado o fisioterapeuta indicarte una cantidad de movimientos o ejercicios para fortalecer el “core” y con ello evitar los episodios de dolor de espalda.

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Causas del dolor de espalda…

El origen más frecuente del dolor de espalda son factores como el sobrepeso, las malas posturas, el estrés o el esfuerzo físico desmesurado ya sean mientras nos ejercitamos o cuando levantamos objetos muy pesados de manera incorrecta. Aunque lo mejor es evitar lo factores mencionados, la buena noticia es que el malestar puede aliviarse si implementamos sencillas medidas caseras o terapias no farmacológicas como las hasta ahora mencionadas; pero eso sí, si transcurre el tiempo y el dolor no se reduce, les recomiendo acudir a un traumatólogo o a un fisiatra (médico deportivo), quienes evaluarán si se requieren de otras alternativas.

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