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Una vez superado el cáncer de próstata los pacientes centran su atención en recuperar su vida sexual, afectada en muchos casos por la disfunción eréctil, desgano, calorones, crecimiento de las mamas y humor  irritable, situación que les hace recurrir al uso de hormonas de testosterona.

Para el urólogo especialista en cirugía robótica, Ricardo Szemat Daher, el uso de hormonas de testosterona para tratar esta patología representa una opción difícil de aplicar debido que el alimento del cáncer prostático es la testosterona, sustancia que puede ser beneficiosa solamente si el paciente tiene buen historial médico y si es consecuente con el tratamiento.

Explica que los pacientes candidatos para este tratamiento son quienes tengan siete años curados de la enfermedad, de acuerdo a los protocolos establecidos, siempre advirtiendo que los efectos secundarios pudiesen sobrevenir.

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Hormonas de testosterona pueden elevar antígeno

“Esto está en boga porque hay más trabajo que nos ayudan a entender que dar testosterona puede ser beneficioso si está bien indicado y en control el paciente, que sea atento a la enfermedad. La idea es tratar saltar la brecha que tenemos los urólogos, porque hay un miedo muy grande a darle testosterona a un paciente con cáncer porque creemos que le puede causar elevación del antígeno, que el cáncer a lo mejor progrese, hay muchos miedos todavía”, dice Szemat Daher.

Un cáncer agresivo que tenga un potencial de malignidad, muy severo está contraindicado para uso de hormonas de testosterona, solamente es posible aplicarlas cuando se sabe que esas células tienden a tener un comportamiento diferente y que “el paciente tiene un antígeno detectable que no tenga posibilidades de progresar, que tenga potencial de malignidad leve o moderado, pacientes en seguimiento, el venezolano tiene el problema de que si le indica que todo está bien se pierde del control de las citas médicas”, asegura el doctor.

Pérdida de testosterona es de 2% anual

Los parches de testosterona pueden ser una opción para recuperar el apetito sexual sin embargo, no es consecuencia de la cirugía que el hombre pierda interés porque “de por si a cierta edad el hombre pierde 2% anual de testosterona, esto ocurre después de los 40, de forma paulatina, es distinto que en la mujer, que el cese es abrupto”, explica el experto.

“Hay una teoría médica que habla sobre que dar mucha testosterona a un paciente llega un momento que se satura, como un vaso de agua que tú lo llenas y se rebosa pero ya no va a haber más crecimiento de testosterona, y sabemos por estudios que hasta los dos años de curada la persona  dicen que esos pacientes mantienen un antígeno más bien estable, que ese antígeno no progresa, no crece y que los pacientes con cáncer no progresa su enfermedad”, aclara el especialista.

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Cáncer se alimenta de hormonas

El doctor Szemat Daher detalla las consecuencias de la testosterona para los pacientes oncológicos,  indicando que la próstata es dependiente de los andrógenos para su crecimiento y función, es entonces cuando el cáncer se ve alimentado,  “los pacientes con metástasis o que tienen carcinoma avanzado, le bloqueamos la testosterona, para que no progrese el cáncer, al hacerlo la persona va a experimentar síntomas como la disminución en los testículos, calorones, crecimiento de las mamas, dolor en las mamas”.

En presentación de parches, inyecciones, tabletas vía orales, los tratamientos, dependiendo deben ser supervisados trimestralmente, dice el médico, quien hace énfasis en verificar el antígeno prostático, tacto y  hormonas, para verificar si ha mejorado el cáncer.

El doctor invita a quienes deseen conocer detalles sobre el uso de hormonas de testosterona para tratar el cáncer de próstata ingresar a su cuenta instagram @urodoctors.

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